LA IGLESIA SANTA, PERO NECESITADA DE PURIFICACIÓN

TRIGÉSIMO PRIMER DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO


5 de noviembre de 1978

Malaquías 1, 14b-2,2b. 8-10
Tesalonicenses 2, 7b-9.13
Mateo 23, 1-12


 

Queridos hermanos:

Todo este capítulo 23 de San Mateo es un modelo de una homilía, es una denuncia tremenda contra la religión oficial, contra los abusos, contra las vanidades, un reclamo a la autenticidad. Recuerden que, según el esquema de San Mateo que hemos ido estudiando durante todo el año, nos encontramos ya en los últimos domingos del año y Cristo está en medio de una crisis que tiene que sufrir el Reino de Dios antes de implantarse: la oposición, la mala interpretación, la calumnia, el afán de no quererle entender. Y es en ese ambiente cuando este capítulo 23, escrito por San Mateo, no es solamente un rasgo biográfico de Cristo, sino que es la reflexión de los primeros cristianos en las enseñanzas de Cristo y cómo las está viviendo esa comunidad judeo-cristiana. Eran judíos, la mayor parte convertidos al cristianismo, que se sentían rodeados de judíos auténticos seguidores del judaísmo o de prosélitos ganados por los mismos judíos, y que eran mucho más fanáticos que los mismos judíos y consideraban a los cristianos como unos renegados. Con palabras de hoy lo diríamos los subversivos. Y esta subversión que sigue a Cristo auténticamente y sabe que no es subversión, sino que es el verdadero seguimiento del Señor, reflexiona en comunidad.

Y también tengamos en cuenta otra circunstancia, que aparece hoy en forma trágica en este capítulo. Hacia el año 70 de la era cristiana, o sea cuando el cristianismo estaba en estos primeros caminares, los romanos rodearon a Jerusalén, la vencieron y fue una catástrofe espantosa, de modo que en Judea, en su capital, se sintió en carne viva la maldición de Dios por no haber escuchado al mensajero de Dios, al Mesías que venía. Y lo vamos a escuchar en el evangelio de hoy, se amontona tanta sangre de profetas, tantas persecuciones, tantos crímenes en esta inundación de dolor, de hambre, de sangre, que supuso el asedio y la toma de Jerusalén por los romanos el año 70.

Teniendo en cuenta todo esto, qué bien nos viene aquí en El Salvador también en el 5 de noviembre, día que nuestra Patria conmemora el primer grito de independencia, casi diríamos el primer grito de un dolor de parto, porque no acaba de parir la verdadera libertad para reflexionar. "¡Jerusalén, Jerusalén -sale en el capítulo de hoy- cuántas veces quise recogerte como la gallina recoge a los pollitos y no has querido!" Un eco de esa palabra me parece haber oído hace quince días a través de la televisión en la Plaza de San Pedro, cuando el Papa, procedente cabalmente de una región donde se le cierra la entrada a Cristo, pero desde allí mirando también el otro mundo occidental que le cierra la entrada a Cristo bajo el título de un cristianismo, que bajo el capitalismo es también ateo, "abridle las puertas -decía el papa- no tengáis miedo, sólo El tiene palabras de vida eterna".

Hermanos, yo quisiera darle a esta homilía de hoy un título atrevido, casi diríamos sacrílego, pero lo menciona el mismo Concilio Vaticano II, sería este: La Iglesia Santa, pero necesitada de purificación. Esta palabra está en el número 8 de la constitución Lumen Gentium y todo el texto dice así: "Mientras Cristo, santo inocente, inmaculado no conoció el pecado, sino que vino únicamente a expiar los pecados del pueblo la Iglesia encierra en su propio seno a pecadores y siendo al mismo tiempo santa y necesitada de purificación, avanza continuamente por la senda de la penitencia y de la renovación". Para mí esto es de lo más bello del Concilio. Nosotros haríamos muy mal en creer que lo mejor del mundo es la Iglesia, y para muchos así conciben la Iglesia, incapaz de pecado, la inmaculada, la intocable. Y el Concilio ha dicho no, si en su seno encierra pecadores. Obispos, sacerdotes, religiosas, matrimonios, nos llamamos cristianos, somos pecadores, necesitados de purificación y el verdadero caminar es la senda de la penitencia y de la renovación. ¡Ay! del cristiano, ¡ay! del obispo, ¡ay! del sacerdote que se sienta tan perfecto que puede regañar a los otros y él, como los que va a corregir Jesucristo ahora.

Y en este pensamiento de la homilía, Iglesia Santa y necesita de purificación, como de costumbre les presento estos tres pensamientos: Los pecados de la Iglesia, primero; pero en segundo lugar, la santidad de la Iglesia es el ejemplo maravilloso de San Pablo, la segunda lectura y como tercer pensamiento, ¿dónde está la fuente de esta santidad de una Iglesia pecadora, pero que anhela la santidad? (La fuente está en lo que nos dice la Iglesia San Pablo ahora: Habéis recibido la palabra de Dios como palabra de Dios y no como palabra de hombre, en eso está el secreto).
 

LOS PECADOS DE LA IGLESIA

Pero fijémonos en el primer pensamiento: Los pecados de la Iglesia. Ya la primera lectura de hoy, que siempre se busca para hacerle un paralelo al Evangelio, está tomado de la profecía de Malaquías, y con qué franqueza en tiempo en que se reestructuraba el culto del templo de Jerusalén, cuando había cierto bienestar. Esto es lo malo muchas veces: el bienestar en la Iglesia trae relajamiento, los sacerdotes que se sienten muy bien en sus parroquias, ¡mucho cuidado! Los cristianos que sienten que el Evangelio no les molesta, ¡mucho cuidado! a este bienestar del culto sin compromisos, se refiere la profecía tremenda de Malaquías: "ahora toca a vosotros sacerdotes -dice la lectura de hoy- os apartasteis del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley. Yo os haré despreciables, viles, ante el pueblo". No hay cosa peor que un mal sacerdote. Si la sal se vuelve insípida, ¿para que sirve ya?, decía Cristo, nada más para echarla al suelo y que la pise la gente. Qué triste es la palabra del sacerdote cuando ha perdido la credibilidad: ... lata que suena.

No haber guardado mis caminos, os fijáis en las personas al aplicar la ley, si es don fulano, si es doña fulana, con mucho gusto; si es un pobrecito, un despreciable, ni caso se le hace. La Iglesia de los pobres es un criterio de autenticidad, porque no es una Iglesia clasista, no quiere decir desprecio a los ricos, sino decirle a los ricos que si no se hacen como pobres en el corazón, no podrán entrar en el Reino de los Cielos. El verdadero predicador de Cristo es Iglesia de los pobres para encontrar en la pobreza, en la miseria; en la esperanza del que reza en el tugurio, en el dolor, en el no ser oído, un Dios que oye y solamente acercándose a esa voz se puede sentir también a Dios.

Os fijáis en las personas al aplicar la ley. Qué bien lo decía el campesino: la ley es como la culebra, sólo muerde a los que andan descalzos.

Pero, además de esa profecía, es más tremendo todavía el Evangelio de hoy, que yo quisiera no solamente concretarme a los versículos oficiales de este domingo, si no que he traído la Biblia para que todo el capítulo 23 es una tremenda denuncia de la primera comunidad cristiana reflexionando lo que Cristo nos ha dejado como enseñanza a ver cómo lo vivimos. Pero en el pasaje oficial de hoy encontramos ya estos pecados de la Iglesia.

En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos, "haced lo que dicen pero no hagáis lo que hacen". El primer pecado de la Iglesia es cuando hay contradicción entre lo que se enseña y lo que se hace.

Hermanos, los obispos en marzo del año pasado en un comunicado oficial escribimos esta palabra: Todo el que denuncia tiene que estar dispuesto a ser denunciado, y nos ha llegado el turno este domingo. Hoy en una reflexión de comunidad, con toda franqueza, yo les estoy invitando a que nosotros que somos el pueblo profético, que tiene por obligación denunciar las injusticias del mundo, nos miremos a nosotros mismos, desde los pastores hasta los fieles, a ver si nuestra denuncia no vaya a ser una hipocresía, decimos pero no hacemos.

Otro pecado en la lectura de hoy: "amarran fardos sobre sus prójimos pero ellos no mueven un dedo para mover esos fardos". Esa la interpretación rigurosa, hasta inhumana. Muchos moralistas, algunos confesores o consejeros qué fáciles somos para imponer carga, pero no somos capaces de llevarlas nosotros mismos.

Otro pecado más espantoso y muy frecuente en lo eclesiástico: la vanidad y la hipocresía. Todo lo hacen para ser vistos de las gentes, alargan las filacterias -filacterias eran unas cintas que terminaban en una cajita donde estaban copiados trocitos de la ley- para cumplir en una forma material un mandato de Dios: Ten ante tus ojos mi ley. Pero ellos entendían tan materialmente que copiaban en cajitas la ley y se la ponían colgando sobre los ojos, esas eran las filacterias. O ensanchan las borlas de sus mantos -vestidos ampulosos de los fariseos que paseaban por las plazas y en las medidas de sus borlas veían la majestad de su poder sagrado, de su sabiduría. Cuánta vanidad de esto y gracias a Dios los Papas modernos hasta la tiara han renunciado, las capas magnas y toda esa ampulosidad que nos hizo tanto mal en la vanidad eclesiástica.

Religión de ostentación, les gusta ser saludados; y según el Oriente cuando la categoría de la persona era mayor, el saludo era más largo y allí se entretenían en grandes saludos para ser importantes. Y Cristo les dice: No quieran llamarse rabí ni padre ni doctor; porque todos ustedes son hermanos, sólo hay un padre, un doctor, un maestro, Dios, Jesucristo.

Qué reflexión eclesiástica ésta, hermanos, ya decía Santa Teresa de Jesús, ya nos confundimos qué título hay que darle a los prelados, si excelencia, si eminencia, y ni entendemos ya, parecen payasadas muchas veces: excelencia, excelencia. Cuando más hermoso el nombre sencillo de cristiano. Pero eso hemos heredado y hoy nos está fustigando el Evangelio y yo quisiera pues, con franqueza cristiana, que todos, empezando por mí mismo, nos convirtiéramos a esta diatriba tremenda de Nuestro Señor Jesucristo.

El que sea primero entre vosotros sea vuestro servidor. Este es el principio, en esto hay que hacer consistir la verdadera grandeza del hombre; cuanto más grande, cuanto más autoridad, no lo manifieste en filacterias ni en borlas ni en vestidos, muéstrenlo en servicio, en sencillez, en ser el primero en ofrecerse, porque a quien Dios le ha dado autoridad, le ha dado la gracia para servir a ese pueblo no para atropellarlo, no para ultrajarlo, no para ponerle cargas sino para ayudarle a servirse.

Y después de esta lectura oficial del evangelio, hermanos, el versículo 23 en adelante, comprende siete amenazas tremendas de Cristo, que yo no me las quiero perder en esta mañana para que juntos oremos y no vayamos a caer en estas maldiciones del Señor: "¡Ay, de vosotros escribas y fariseos hipócritas que cerráis a los hombres el reino de los cielos ni entráis vosotros ni permitís entrar a los que querrían entrar!" Se refiere a que los judíos cerraban sus sinagogas, expulsaban a los que se hacían cristianos, los tenían por renegados y por eso les dice Cristo: "Ustedes por rechazar a Cristo no entran en el Reino de los Cielos y a los que quieren entrar les cierran las puertas. Ustedes tienen las llaves del conocimiento, saben mejor la ley y no han sabido interpretar a Cristo que es el cumplimiento de la ley".

No nos creamos de nuestra sabiduría teológica, de nuestros conocimientos religiosos; si no está la humildad y la gracia que acepta a Cristo, de nada sirve hasta ese saber de la ley.

Segundo: "¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas que recorréis mar y tierra para hacer un solo prosélito y luego de hecho, le hacéis hijo de la Geenna, dos veces más que vosotros!". En estos primeros años del cristianismo los judíos recorrían por todas partes -algo así como andan los protestantes ahora buscando prosélitos- y cuando lo lograban hacer lo hacían más fanático que ellos y odiaban más a los cristianos, y por eso dice Cristo los hacen dos veces condenados más que ustedes. ¿De qué sirve ganar un hombre para la perdición?

Tercero: ¡Ay, de vosotros guías ciegos que decís, si uno jura por el templo eso no es nada pero si jura por el oro del templo, queda obligado. Insensatos y ciegos, ¿qué vale más el oro o el templo que santifica el oro? Y si alguno jura por el altar, eso no es nada, pero si jura por la ofrenda que está sobre él, ese queda obligado. Ciegos, ¿qué es más la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?, pues el que jura por el altar jura por él y por lo que está encima de él; y el que jura por el templo jura por él y por quien lo habita; y el que jura por el cielo jura por el trono de Dios y por el que en él se sienta".

Era típico entre los fariseos y los escribas un montón de casos, pero eran casos inventados para huir de los compromisos y a esto se refiere Cristo: ustedes han inventado fórmulas y no se han fijado que la intención del que dice una fórmula es o jurar o no jurar. Si ha prometido bajo juramento está obligado, no le busquemos una casuística para evadir los compromisos que se han contraído con Dios.

Cuarta maldición del Señor: "¡Ay, de vosotros escribas y fariseos hipócritas que ponéis el diezmo de la menta, del anís y del comino y dejáis lo más grave de la ley que es la justicia, la misericordia y la lealtad! Bien sería hacer aquello, pero sin omitir esto". Había una ley de pagar diezmo por los bienes que Dios da en la tierra, pero habían llegado estos hombres de la ley a tantas minuciosidades que se fijaban en esas pequeñeces del comino, del anís y no se fijaban en lo que el domingo pasado recordábamos: lo pesado de la ley, lo más grave de la ley, y por eso Cristo usó la tremenda comparación, "ustedes cuelan el mosquito y se tragan el camello". El camello, el animal más grande que se conocía en Palestina, era el signo de esa hipocresía de quien se fija en el zancudito, en el mosquito y no se fija en el camello. Así era la hipocresía que Cristo está fustigando, "guías ciegos que coláis un mosquito y os tragáis un camello".

"¡Ay, de vosotros escribas y fariseos hipócritas que limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro están llenos de rapiña y codicia; fariseo ciego, limpia primero por dentro la copa para que también su exterior que limpio. Hipócritas que os parecéis a sepulcros encalados, hermosos por fuera más por dentro llenos de huesos de muerto y de toda clase de inmundicia; así también vosotros por fuera parecéis justos a los hombres más por dentro estás llenos de hipocresías y de iniquidad!" ¡Qué bella comparación! Cuántas apariencias pero llenos de rapiña, de injusticias. Qué divertida resulta una sociedad donde todos vestidos de casimir y de seda se saludan con. tanta cortesía, y por dentro cómo estarán mordiéndose unos con otros. Qué bonitas las oficinas, la burocracia, las mesas de los tribunales, pero allí enfrente un hombre entre guardias nacionales todo torturado que tiene que seguir diciendo lo que dijo bajo las torturas, porque el juez no es capaz de alejar a la guardia ¡para que el pobre hombre diga la verdad! Qué bonitas fachadas las de las cárceles, las de los cuarteles, pero allá adentro los que han logrado escapar de esos infiernos, más que sepulcros de muertos, es estar muriendo como desaparecido.

"¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas que edificáis sepulcros a los profetas y adornáis los monumentos de los justos y decís: si hubiéramos vivido nosotros en tiempo de nuestros padres no hubiéramos sido cómplices suyos en la sangre de los profetas! Ya con estos os dais por hijos de los que mataron a los profetas". Qué pensamiento más profundo el de Cristo. De qué sirve cantar elogios a los profetas que mataron nuestros abuelos, sobre todo si los nietos siguen matando profetas y por eso Cristo, ya no refiriéndose al pasado, sino al presente en el cual él mismo está encarnando el desprecio del pueblo, dice: "Colmad ya la medida de vuestros padres, serpientes, raza de víboras, ¿cómo escaparéis al juicio del infierno?" Colmad ya vuestra medida quiere decir, ya está aquí la expresión máxima de los profetas, soy yo el Cristo que hablo con vosotros, ya estáis tramando también cómo llevarme a la cruz, ya se va a colmar este mar de sangre y de crímenes, de hipocresías y de podredumbre. Ya está llegando al colmo la iniquidad, de vuestras injusticias, serpientes, razas de víboras.

"Por esto os envío yo -y aquí Cristo ya se refiere al Nuevo Testamento, ya es la historia que todos conocemos. Qué lástima que hasta El Salvador se encuentre manchado también con esta palabra de Cristo-... Por esto os envío yo profetas, sabios y escribas, y a unos los mataréis y los crucificaréis, a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad para que caiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada desde el justo Abel, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el templo y el altar. En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación".

Ya estaba próximo el año 70, ya están los romanos planeando el sitio de Jerusalén, ya ese colmo de la ingratitud de los hombres que no quisieron recibir a los enviados de Dios; el máximo, el propio hijo de Dios hecho hombre predicando el amor, la justicia, la libertad, no fue comprendido. A él también lo mataron, pero ya se acerca la hora de la venganza.

Hermanos, Dios es infinitamente bueno, pero también infinitamente justo y toda esta sangre, todos estos crímenes, todas estas hipocresías -y aquí ya desde el principio les dije, no me estoy refiriendo a denunciar solamente hacia afuera de la Iglesia, estamos en una denuncia íntima de nosotros mismos. También toda nuestra iniquidad de pastores; también toda nuestras hipocresía de sacerdotes; también toda nuestra falta de santidad, de vida consagrada; también toda la falta de fidelidad de tantos matrimonios cristianos, pero adúlteros; de tantos jóvenes que no viven la pureza propia que Dios les pide; de tanta sociedad donde se abren burdeles, donde hay todos los centros de vicio, de tantas apariencias- todo esto no puede quedar así, sería un Dios alcahuete e injusto y todo eso que quedara sin un día de la ira del Señor. Ya llega, dice Cristo.

Y llegó, en una forma histórica, para ejemplo y escarmiento de los pueblos el año 70 de Jerusalén. Dice el historiador Flavio Josefo, que escribió esas tremendas situaciones, que no alcanzaban los palos que se cortaban en los alrededores de Jerusalén para crucificar a tanto judío y que adentro de Jerusalén las madres se comían a sus propios hijos y que no había ni agua ni comida, y que se morían de hambre y parecían esqueletos ambulantes.

Es que todo eso que está pasando también entre nosotros, hermanos, Dios nos libre. Ojalá escucháramos a tiempo esta llamada de misericordia con que termina el capítulo 23. "Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos a la manera que la gallina reúne a sus pollos bajo las alas y no quisiste. Vuestra casa quedará desierta, porque en verdad os digo que no me veréis más, hasta que digáis bendito el que viene en el nombre del Señor".

Miren como Dios a pesar de su ira siempre es misericordioso, y ya en uno de estos domingos pasados estudiábamos, a través de la carta de San Pablo a los Romanos, como es el proyecto de Dios, que porque los judíos rechazaron el mensaje de Dios, los apóstoles se van a predicar a los pueblos gentiles y los pueblos gentiles reciben ese mensaje; y entonces los judíos al ver que lo que ellos despreciaron hacía grande al mundo, van a volver también convirtiéndose ya humildes, y esa señal es la que anuncia Cristo: "Ya me voy, ya no me veréis más, ya no seréis el pueblo predilecto. Ya Dios ha derrochado todos los mimos posibles de padre, no le habéis hecho caso. Se dejará desierta la casa". Qué triste es una casa desierta, cuando regresa alguien que ha vivido lejos, y ya no encuentra ni padre ni madre, ni hermanos ni amigos, sino simplemente ruinas de una casa donde se pasó la infancia, donde hubo alegrías, pero ahora ya no hay nada, esa es la comparación de Cristo: quedará desierta.

El que ahora visita a Jerusalén, cuando llega a la explanada del Templo, ¡que tristeza!, hasta existe allí lo que se llama el muro de las lamentaciones, donde los judíos van a llorar lo que era el templo. Ahora no es más que una explanada vacía. "Se os ha dejado desierta".

Que no hubiera sido en Jerusalén donde fuera el escenario de lo que hemos visto en estos días de la elección de los Papas, la cabeza espiritual del mundo, eso quería Dios, pero todo eso ha quedado desierto, nos vamos para otra parte.

Hermanos, esto no sucede sólo en Jerusalén. Esta comunidad que está reflexionando en la historia, en los proyectos de Dios que los hombres hacemos fracasar. No veamos ya la comunidad donde Mateo está escribiendo este capítulo trágico, veámoslo aquí, somos nosotros los que estamos llenando ya la Catedral o los que a través de la radio -y cada día me llena más de consuelo saber que a través de la radio esta reflexión está llegando a tantos pueblos, cantones; a tantos lechos de enfermos; también a tantas cárceles; también a tantos que están sufriendo; también a tantos a los cuales el grito de Cristo les ha llegado en directo: ¡hipócrita, conviértete!- Todos los que estamos haciendo esta reflexión sintamos que somos de verdad nosotros los que ahora estamos escuchando de Cristo: "¡Ay, de vosotros si vuestra justicia no es mejor que la de los escribas y fariseos no entraréis en el reino de los cielos!"
 

HECHOS NACIONALES

Esta comunidad, queridos hermanos, que está haciendo esta reflexión, es nuestra comunidad real, de la cual a mí me complace recordar aquí hechos concretos: la alegría de ayer, aquí en nuestra Catedral, ordenando a un joven que este día está en la alegría de su pueblo, allá en la diócesis de Santa Ana, celebrando su primera Misa, el joven Rafael Urrutia. Y quiero felicitarlos a ustedes, pueblo de Dios, porque los sacerdotes del Seminario de Guatemala que vinieron a acompañar a este joven que se educó allá nos felicitaron por la participación del pueblo en la liturgia. Fue una ceremonia bella, de veras, no sólo por la imponencia de un hombre que se consagra a Dios, sino porque todo el pueblo seguía con fe, con oración, hasta con aplausos en ciertos momentos, la ceremonia de ese don del sacerdocio.

Esta comunidad también se alegra con los cincuenta años de vida religiosa del Padre Juan Platero, un jesuita que dedicó su juventud y su vida al Seminario y que hoy, en la vida parroquial, trabaja en Guadalupe de San Vicente, mañana a las 12 del mediodía le celebraremos sus Bodas de Oro religiosas, en la Iglesia del Carmen de Santa Tecla. Hasta allá los invitamos.

Esta comunidad que quiere reflexionar lo serio y la sinceridad de su servicio al mundo, está organizando en estas semanas los Ejercicios Espirituales del clero. Precisamente mañana, en el Noviciado de los PP. Somascos, dirigidos por el P. Jesús Delgado, algunas vicarías de nuestra diócesis van a hacer sus ejercicios espirituales, es decir, una semana de reflexión para ser pastores auténticos como nos ha pedido el evangelio de hoy. El P. Delgado me encarga avisar a todos los padres que van a venir a estos ejercicios, ya que el tema se concentrará en torno de esta sublime Idea: "Identidad sacerdotal", que traigan por favor la Biblia y los Documentos del Concilio Vaticano II. Todos los participantes, pues, en los ejercicios espirituales del clero de esta semana, traigan por favor la Biblia y los Documentos del Concilio.

En la Parroquia del Carmen de la Colonia Roma habrá cambio de párroco ya que el P. Párroco actual, el P. Enrique, tendrá que salir para México.

Esta comunidad de la Arquidiócesis se ha alegrado mucho con la vida religiosa. Yo gocé mucho cuando en Ayagualo, el lº de noviembre, día de todos los Santos, la CONFRES, o sea la Organización que conglutina la vida religiosa de todo el país, se reunió para una jornada de estudio y para elegir su nueva directiva. Es hermoso ver como tantas congregaciones con espíritus tan diversos compaginan fraternalmente la única inquietud de consagrarse a Dios y de servir al pueblo de Dios en nuestra patria. Allí me di cuenta también de algunos datos concretos como será la reunión que en Roma van a celebrar las Oblatas al Divino Amor y a donde irá la Madre María del Carmen Scaglietti, deseamos que vaya representando bien a su comunidad y que la acompañemos en oración.

También me di cuenta de que una hermana muy estimada de la Asunción, Sor Inés, muy pronto nos va a dejar. Lo sentimos de verdad, porque es una de esas colaboraciones que mucho hemos estimado y yo quiero decirle -ya que está aquí siempre en nuestra Misa de 8- que le agradecemos y que ojalá el recuerdo que ella tanto lo ha vivido de esta Iglesia de nuestra Arquidiócesis sea para ella siempre un motivo de inspiración que nuestra comunidad la acompañará en la oración. Y el mundo es chiquito, esperamos que volverá con nosotros.

El 31 de octubre, esta comunidad se reúne -una cosa muy original, una convivencia de párrocos interesados en los seminaristas, porque tienen seminaristas o trabajan con ellos- con la Comisión Pastoral Diocesana, con el equipo de formadores del Seminario y con todos los seminaristas mayores. Fue una reunión muy franca, donde jóvenes y sacerdotes ya maduros confrontaron el pasado y el presente para ver cómo cambian las cosas en la Iglesia, y no podemos aferrarnos simplemente a tradiciones, mientras esas tradiciones no sean vehículos de lo eterno de la Iglesia, la vida que Cristo ha traído a los sacerdotes y al mundo.

Por las comunidades hemos hecho también recorridos muy simpáticos. El 3 de noviembre, día de San Martín de Porres, en Quezaltepeque, donde se celebra en una forma típica, muchos niños vestidos de Fray Martín, como dominicos con su escobita y muchas niñas, vestidas de Santa Rosa de Lima -qué cosa más simpática- habían preparado una confirmación de jóvenes, junto con el P. Roberto, las Hermanas Religiosas Dominicas y las Religiosas Belgas. De veras allá vive una comunidad, donde les dije, hermanos, los felicito, porque la Iglesia de Quezaltepeque no es el templo que ahora lo han usurpado los políticos, la Iglesia es esta comunidad, comunión de amor, comunión de fe, vida, esto es lo que quiere la Iglesia. Los templos, los conventos materiales, ya la Iglesia en su historia está acostumbrada que los hace ella y se los roban para otras cosas, no nos importa; pero la comunidad sigue viviendo, esto es lo que interesa.

Hoy otra comunidad está de fiesta, Santo Tomás. Qué mérito el del P. Teodoro Alvarenga, hoy le están celebrando 25 años de vivir allí como párroco; y, a pesar de los años, es uno de esos sacerdotes que no se instalan, como que ayer llegó sigue haciendo obras, sigue trabajando. Bello ejemplo de lo que es un sacerdote pastor.

Comunidad del Cantón del Carmen, de la parroquia de Cristo Redentor, tendremos las confirmaciones el domingo 12, dentro de ocho días si Dios quiere, y no el sábado como se había dicho primero.

Otra comunidad que lleva el nombre del Carmen, en Santa Tecla, trabaja. También allí, jesuitas ancianos, pero siempre jóvenes en el espíritu, organizaron desde el 31 de octubre hasta el 21 de diciembre charlas bíblicas todas las noches, mejor dicho los martes y jueves a las siete y media de la noche tienen oportunidad los tecleños de irse a instruir en la Biblia en la Iglesia del Carmen. Y a los niños se les avisa que allí también, en el Carmen, martes, jueves y sábado a las tres de la tarde hay doctrina para prepararse para la comunión que será el 31 de diciembre.

Otra comunidad más lejana, pero en comunión con nuestra Arquidiócesis, Manaquil, Nueva Trinidad, invita a una bella concelebración el 13 de noviembre en honor de San Antonio.

En cambio esta comunidad se entristece, porque recibí un telegrama del querido Padre Gonzalo López, párroco de Comasagua que me cuenta que en Talnique se robaron los vasos sagrados y otros objetos del templo.

También hay motivo de dolor y de sufrimiento en la comunidad y los compartimos todos, porque somos todos hermanos.

Quiero anunciarles también que ya la Comisión de Información ha publicado los Anexos de la Carta Pastoral. La Carta Pastoral sobre la Iglesia y las Organizaciones Políticas Populares, ha encontrado cada vez más acogida, más amplia, yo les agradezco. Y para ayudar a su estudio, se han preparado tres anexos: el primero que describe la realidad nacional en que trabaja la Iglesia; el segundo la palabra de Dios ante la miseria humana; y el tercero, la doctrina más reciente, o sea los Documentos de la Iglesia. Al cual se agrega un cuestionario para facilitar en forma de preguntas el estudio de la Carta Pastoral.

A esto seguirá también una serie de lecciones que el P. Jesús Delgado ha preparado, para hacer también más asimilable la doctrina de nuestra Carta Pastoral, que les repito, yo estoy muy agradecido por la amplia acogida que en el pueblo se le ha dado, a pesar de que los medios de comunicación social le han hecho el completo vacío. Pero no importa, también nuestra Voz Panamericana y nuestro periodiquito Orientación y sobre todo ustedes, a quienes les he dicho que son los micrófonos de la Iglesia donde quiera que van, son mucho más que todos los medios de comunicación, porque llevan en su entusiasmo no propagandas vendidas ni artículos condicionados a las situaciones, sino el amor a la verdad, la defensa del derecho, lo que muchas veces molesta y por lo cual se le hace silencio a la Iglesia.

Esta comunidad siente también la intimidad de ciertas cosas personales. Cómo me dio gusto el Día de difuntos cuando una persona encargó una serie de misas gregorianas -se llaman 30 misas seguidas- y dijo, no por un difunto de su familia, sino por el alma más abandonada del purgatorio. ¡Qué gestos de amor hay en nuestro pueblo!

También la carta tan bonita de Comalapa donde se me dice: Pida una oración por nuestro querido Pablo León León que fue fiel servidor del Santísimo.

Cómo quisiera repetir aquí estas sugerencias personales tan íntimas, son voz de nuestra comunidad, son la alegría de nuestro pueblo.

También, hermanos, desde esta Iglesia que goza y sufre se ilumina todo un ambiente histórico de nuestra Patria, hechos que duelen o que consuelan. Por ejemplo, el 3 de noviembre, cuando el Colegio de la Sagrada Familia abría sus puertas generosamente a los jóvenes que iban a examinarse y entraban unos 300 alumnos del Instituto Tecnológico de San Salvador -por encargo del Ministerio de Educación- al poco rato llegan las fuerzas armadas, violentas: aquí se ha encerrado una manifestación que traía una bandera colorada. Y la Directora y la Subdirectora, serenas, le dicen: si aquí no hay manifestación, aquí es un examen lo que está pasando. Sin embargo hasta el helicóptero casi bajaba sobre el colegio y las fuerzas estuvieron custodiando toda la manzana como si se tratara de un terrible ejército revolucionario y eran los pobres muchachos y las pobres muchachas también, cuyos padres de familia ya escribieron protestando por este atropello. Son cosas ridículas de veras, pero son fruto de esta situación represiva en que vivimos. Ojalá se evitaran estas cosas que más bien avergüenzan a la patria.

En la zona de Cinquera se sigue recrudeciendo la represión. ORDEN y la Guardia Nacional siguen siendo el tormento, la violencia y la tortura de muchos jornaleros como Elio y Elpidio Fuentes que fueron amarrados y golpeados salvajemente frente a sus propias familias.

En Arcatao de Chalatenango también un operativo militar para maltratar a hombres y trasladarlos, y sin saber dónde están todavía.

Fue bien doloroso para mí la visita de un anciano el domingo pasado. Oyó decir en las declaraciones de Reynaldo Cruz Menjívar que dejaba en la cárcel de la Policía de Hacienda a Cecilio Ramírez casi ciego, fruto de las torturas. Y este anciano dice: es mi hijo. Ya he presentado solicitud de Habeas Corpus y no me contestan. Me puede decir dos misas, me dijo. ¿Para qué? le dije. Para ver si Dios les ablanda el corazón. Ya las celebré. Ojalá, hermanos, siquiera el dolor angustioso de un padre anciano que sabe que su hijo muere en una angustia de infierno y la oración que sube hasta Dios sea escuchada de veras. Y hay como éstas tantas situaciones.

Me alegro de que la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador se ha pronunciado en el caso de Isabel Rodríguez Barrera, del que hicimos mención del domingo pasado. Pobre vendedor de baratijas que es baleado en una camioneta el 19 de agosto y está en el Hospital fuertemente custodiado, ni al propio Juez Ejecutor nombrado por la Corte Suprema de Justicia se le deja acercarse. ¿Qué democracia es ésta donde la justicia está sometida a las armas? Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo y este pobre enfermo ya recuperándose no sabe de su suerte, porque está en manos de quienes armados lo están cuidando.

También lamentamos conflictos laborales en ADOC. Se quejan también de despidos injustificados en Sacos Sintéticos; lo mismo en FINSA, fábrica de fantasías y novedades. También se denuncian atropellos despidos o injusticias. El Sindicato INDECA aclara que ciertas publicaciones que confundían a 20 afiliados con guerrilleros es tendenciosa.

Es una tendencia a violar el derecho de agrupación del que trata precisamente la Carta Pastoral. Y si la situación de los obreros es tan dura que no pueden ejercer este derecho de defenderse agrupándose, hermanos, mucho más dura es la situación de los campesinos -cuya voz no se escucha- explicando que el mezquino aumento de sueldo que se les ha dado no cubre el aumento de costo de vida como está hoy.

Yo recibí una carta explicativa de alguien que se llama pequeño cafetalero. No deja de darme mis ofensas, pero entre otras cosas buenas que yo me fijo dice: que ellos los pequeños cafetaleros son explotados por los grandes cafetaleros, y que también los inspectores de trabajo van a vigilar y prefieren ellos, los pequeños cafetaleros, pagarle las mordidas y no pagar los impuestos. ¿No es precisamente esto lo que estoy diciendo?, explotación de grandes a pequeños, mordidas para disimular el poco cumplimiento de la ley; y el que sale sufriendo siempre es el descalzo, el campesino. Yo tampoco los justifico a todos, yo sé que en el campesinado hay mucho vicio también, y no estoy de acuerdo con ellos y les aconsejo que aprovechen lo que ganan para, es la única manera, el único ingreso de todo el año, que lo sepan aprovechar. Pero decir que todos son así y que por eso hay que tratarlos mal, esto es injusto y lo que es peor, justificar una explotación.

Esta es la comunidad, hermanos, que luego viendo hacia afuera también, mira con optimismo su lucha, su trabajo, porque no está sola.

Qué gusto me dio leer que la Conferencia Episcopal del Brasil ha publicado un documento en el que se pronuncia sobre la situación del país y declara... -fíjense bien hipócritas fariseos- que la misión de la Iglesia es expresar su opinión también sobre los temas de la realidad del país y por eso asume la responsabilidad en la formación de la conciencia política del pueblo. Analizan los obispos brasileños la realidad del país en una forma cruda y critican al Gobierno.

También en Santiago de Chile, la Vicaría Pastoral Obrera apoya 7 Federaciones Sindicales declaradas ilícitas, porque son de tendencias marxistas. Se ve que la acusación es en toda partes lo mismo. Pero la Vicaría, o sea la Iglesia, ha presentado recursos de protección, porque las medidas gubernamentales en contra de estas federaciones son inconstitucionales, y la reforma y la forma y en el fondo no pueden ser legales.

Alegra también pensar cómo este sentido ecuménico de la Iglesia Católica, uniéndose a la Iglesia Judía y Ortodoxa en Estados Unidos, van a promover con motivo del día de la Acción de Gracias una campaña contra el hambre del mundo. Ya sabemos que un tercio de los niños de los países en desarrollo mueren de hambre. Me alegro de que se hagan estas promociones

Se hizo también el recuento de lo que ha costado la vigilancia de la OEA, entre El Salvador y Honduras, a nuestra Patria le cuesta nada menos que un millón doscientos mil dólares y se va a prorrogar hasta que se arreglen las cosas ¿Cuándo será?

El conflicto de la Universidad prosigue y yo pienso sobre todo en tantos jóvenes. Ahora mismo que entraba a la Iglesia, un joven universitario en cuyo semblante y ánimo yo descubro el anhelo de una juventud que no quiere una Universidad así, instrumentalizada a la violencia, si no que sea verdadera cátedra de cultura. Ojalá los profesionales, en vez de estarse peleando, busquen una solución para que esta casa de la cultura sea lo que dijo el Presidente: "Una figura que haga honor en el exterior", cuando habló en la inauguración de la Feria Internacional, de que esta vitrina abierta al mundo que se inauguró el viernes y que nos hace mucho honor, sea de verdad no sólo una distracción que cubre por encima las bajas capas de miseria y de injusticia, de violencia de nuestro país; sino que de verdad se cumplan esas palabras que son bellas: el aunar esfuerzos, multiplicar acciones para restaurar un nuevo orden internacional, en lo social y económico que será permita afianzar la paz, fortalecer la justicia y promover la dignidad humana". Bonito decirlo a la faz de lo internacional, pero teniendo a las espaldas cárceles donde la dignidad humana está hecha pedazos y donde la libertad de expresión es pura ilusión con unas leyes como las que tenemos.

Saludamos a los queridos visitantes de otros países, que nos honran con la exhibición de sus progresos y les invitamos a que su solidaridad con nuestro país signifique también una fuerza de humanismo, para hacer de nuestra sociedad lo que decía en su discurso el Señor Presidente, que haya un orden económico más equitativo en el que se apoye la paz y que no se quiera creer solamente en la represión.

Queremos alegrarnos también con 50 años de vida del Hospital Bloom. ¡Estas son obras bellas! Cuántos niños, cuántas familias han encontrado allí de verdad un refugio: la salud, el consuelo.

Oremos siempre por la pobre hermana Nicaragua. Diez mil nicaragüenses están refugiados en Honduras y más de diez mil en Costa Rica. El Presidente de Nicaragua suspendará programas de desarrollo para tener dinero y comprar más armas y defenderse. Y la mediación de fuera parece un fracaso.

Lloramos también con México por 52 personas muertas y otros gravemente heridos al explotar una cañería de gas natural.

Nos unimos finalmente con el Papa, que este día, en su afán de peregrinar, irá a la tierra de San Francisco de Asís y de Santa Catalina de Siena. Lo acompañamos espiritualmente y con él van nuestras oraciones, porque nos sentimos cada día más solidarios con un Papa que de veras es popular; pero al acercarse al pueblo va llevando esto que constituye, ya para terminar: la santidad de la Iglesia.
 

LA SANTIDAD DE LA IGLESIA

Queridos hermanos, en la segunda lectura en San Pablo, él se propone decir que él no ha venido a trabajar por interés. Con qué ternura les escribe a los Tesalonicenses: "Os teníamos tanto cariño, como una madre cuida de sus hijos. Deseábamos entregaros no sólo el Evangelio; sino nuestras propias personas". Si es cierto que el evangelio y la primera lectura han sido una tremenda diatriba contra los malos pastores, hermanos, en la Iglesia santa y necesitada de purificación, hay también un rico arsenal de santidad.

Qué hermoso saber que en estos últimos meses, cuando la Iglesia necesitaba Pontífices, pudo sacar de sus pastores dos hombres desconocidos, pero que eran riqueza como Pablo. Y como Pablo existen no sólo pastores sino también religiosos, sacerdotes, laicos que pueden decir que aman al pueblo como una madre y están dándose por ella.
 

¿DÓNDE ESTA EL SECRETO DE ESTA ... ?

Y terminamos diciendo, pues, esta pregunta, que era como mi tercer pensamiento, pero que será simplemente una final: ¿Dónde está el secreto de esta conversión, de esta renovación de la Iglesia? En la segunda lectura de hoy también, cuando termina, dice San Pablo: "por nuestra parte no cesamos de dar gracias a Dios porque al recibir la palabra de Dios que nos predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino cual es en verdad como palabra de Dios que permanece operante en vosotros los creyentes".

Este es el secreto de la santidad. Si en el seno de la Iglesia vemos muchos pecadores; pero cuando estos pecadores acogemos esa palabra de perdón, de esperanza, de fe, nosotros comenzamos a convertirnos y poco importa el pasado cuando la palabra de Dios ha comenzado a hacer nuevo a un hombre, y de esto hay mucho en nuestra Arquidiócesis y ¡bendito sea Dios!, Yo también puedo decir como San Pablo a muchos, no a todos, a mucho radioyentes: le doy gracias a Dios, porque están recibiendo mi palabra como es de verdad, palabra de Dios, porque muchos la reciben como palabra de hombre, como palabra de enemigo, como palabra de subversivo, como palabra de hombre que solamente quiere el mal. Ese es el triste destino del que predica la palabra de Dios, ser como Cristo signo de contradicción. Pero bendito sea Dios, que eso mismo está diciendo que el vehículo aunque sea tosco e inútil, es vehículo nada más. Lo que interesa es lo que va en el vehículo: la palabra de Dios que es acogida en los corazones y convierte operante la santidad y la vida. Y por eso hay mucha santidad en nuestras comunidades.

Yo le doy gracias a Dios y los invito a todos para que nos acerquemos a la Eucaristía que significa darle gracias a Dios, porque allí está la fuente: Cristo que es la palabra, hecha carne, alimento, sacramento, vida. Cristo es el que ahora nos alimenta. Y desde la Eucaristía de nuestro domingo, la palabra que se predica se convierte en una Iglesia de pecadores, también es una Iglesia de Santidad. Así sea (aplausos ... ) .

Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso...