Dominus
Iesus en acción:
La Notificación sobre el libro de Jacques Dupuis
Faustino Teixeira
Con ocasión de la presentación a la prensa de la Declaración
Dominus Iesus, el cardenal Joseph Ratzinger llamó la atención
hacia lo que denominó como "relativismo", presente no sólo
en los ambientes tológicos, sino también en vastos sectores
de la opinión pública. En su opinión, la Declaración
adquiría pleno sentido, sobre todo en razón de la afirmación
creciente de una "teología del pluralismo religioso". Entre
los objetivos propuestos en el documento estaba la afirmación
de las bases doctrinales vinculantes e "irreenunciables" de orientación
de la reflexión teológica y de la acción pastoral
y misionera de las comunidades católicas esparcidas por el
mundo.
Entre las instancias que trabajan el ecumenismo y el diálogo
inter-religioso, la Declaración Dominus iesus repercutió
de forma muy negativa. No se había visto hacía muchos
años semejante impacto en documentos producidos por la Iglesia
católica romana. Las voces críticas, provenientes de
diversos segmentos del campo religioso, no fueron suficientes para
un discernimiento más ponderado de la Congregación para
la Doctrina de la Fe, que una vez más vuelve a actuar de forma
rigurosa contra la investigación teológica, a través
de la Notificación sobre el libro del teólogo jesuita
Jacques Dupuis "Hacia una teología del pluralismo religioso"
(Sal Terrae, Santander, España; original italiano en Queriniana,
Brescia 1997).
El profesor Jacques Dupuis, nacido en Bélgica en 1923, tal
vez sea hoy uno de los mayores especialistas en el campo de la reflexión
católica sobre el tema de la teología de las religiones
y del diálogo inter-religioso. Después de un largo período
de actividad en India (1948-1984), pasó a leccionar en la Pontificia
Universidad Gregoriana, en el área de teología sistemática,
siendo responsible, igualmente, de la dirección de la revista
"Gregorianum". La investigación crítica sobre su última
obra, por parte de la Congrregación para la Doctrina de la
Fe comenzó en junio de 1998, cuanto al autor le fue solicitado
que respondiera en un plazo de tiempo determinado sobre una serie
de cuestiones controvertidas presentes en su libro. A partir de este
período, Jacques Dupuis dejó de leccionar en la Universidad,
aguardando el resultado de las conversaciones iniciadas.
La Notificación sobre el libro de Dupuis, publicada el 24
de enero de 2001, es el resultado de las investigaciones realizadas
por los consultores de la Congregación para la Doctrina de
la Fe sobre el libro en cuestión. No obstante las respuestas
dadas por Jacques Dupuis, en el sentido de dar las aclaraciones necesarias,
así como su explícita voluntad de permanecer fiel a
la doctrina de la Iglesia católica, la Congregación
para la Doctrina de la Fe decidió publicar la Notificación,
en razón de las "notables ambigüedades y dificultades
sobre puntos doctrinales de relevante alcance", que podrían
"conducir a los lectores a opiniones erróneas y peligrosas".
Como objetivo declarado estaba "el intento de salvaguardar la doctrina
de la fe católica de los errores, ambigüedades o interpretaciones
peligrosas" (preámbulo).
Con la Notificación firmada, el teólogo Jacques Dupuis
es convocado a seguir las tesis anunciadas por el dicasterio romano,
comprometiéndose a atenerse a los contenidos doctrinales indicados,
tanto en su actividad teológica como en sus publicaciones,
siendo que el texto de la Notificación deberá ir inserto
en las reediciones o traducciones del mencionado libro.
Para quien conoce de cerca la reflexión de Jacques Dupuis,
la lectura de la Notificación revela, como mínimo, un
gran malentendido. El destaque de fragmentos del libro, o la interpretación
forzada de ciertos pasajes, traducen una injusticia para con el complejo
pensamiento del autor. Muchas de las cuestiones suscitadas ya habían
sido aclaradas de forma sobria y convincente por el autor en sus reacciones
a las recensiones de la obra, en el brillante artículo "La
teología del pruralismo religioso revisada" (Rasegna di Teologia
40 (5) 667-693, setembre/ottobre 1999). El texto de su defensa, todavía
no publicado, debe haber recorrido el mismo camino, con desdoblamientos
aún más refinados.
A cada uno de los puntos presentados en la Notificación, Jacques
Dupuis ya había dado una aclaración, pero no fue suficiente
para los miembros de la Congregación romana. En el contexto
de la actual coyuntura eclesiástica, no hay "credibilidad disponible"
para asimilar el impacto del "salto cualitativo" propuesto por Dupuis
en el campo de la nueva comprensión teológica sobre
el plan divino de la salvación. Las ambigüedades o dificultades
percibidas por la CDF en el libro de Dupuis se resumen en cinco puntos:
a propósito de la mediación salvífica única
y universal de Jesucristo; a propósito de la unicidad y plenitud
de la revelación de Jesucristo; a propósito de la acción
salvífica universal del Espíritu Santo; a propósito
de la ordenación de todos los seres humanos hacia la Iglesia;
a propósito del valor y de la función salvífica
de las tradiciones religiosas.
Con respecto al primer punto, se advierte contra el riesgo
de separación entre el Verbo y Jesús, o una separación
entre la acción salvífica del Verbo y aquella de Jesús
(nº 2). Según Dupuis, hay que tener en cuenta los dos
aspectos complementarios del dogma cristológico. Al dato de
la unión de las dos naturalezas en Jesucristo, "sin división
o separación", hay que complementar el dato de su distinción,
que no permite igualmente "confusión" entre las mismas. Para
Dupuis, el monofisismo sigue siendo todavía hoy un peligro
real, en razón de la "larga estación de predilección
de sólo una entre las diversas cristologías del Nuevo
Testamento", con la tendencia de absorción de la naturaleza
humana en la divina. Indica sin embargo otro riesgo, aunque menos
difuso: del "monofisismo invertido", o sea, de la absorción
de la naturaleza divina en la humana, ocasionando una "reducción"
de los atributos divinos de la persona del Verbo. Dupuis no niega
en ningún momento que la acción humana de Jesús
sea aquella del Verbo, pero indica que la acción divina "permanece
siempre distinta de la humana" (1).
Con respecto al segundo punto, se señala como contrario
a la fe de la Iglesia el sostener el carácter limitado, incompleto
e imperfecto de la revelación de Jesucristo (nº 3). Esta
revelación "ofrece todo lo que es necesario para la salvación
del ser humano, sin que necesite ser completada por otras religiones".
En la visión de Dupuis, el evento histórico Jesucristo,
sin dejar de ser sacramento universal de la voluntad de Dios, continúa
siendo particular en razón de su historicidad. Ello significa
que tal evento no agota la potencia salvífica de Dios, pues
la acción universal del Vberbo y del Espíritu no se
circunscribe a la humanidad de Jesús. De ahí no se puede
concluir, sin embargo, que Dupuis pretenda reducir a Jesucristo a
una figura salvífica entre otras. Para él, la revelación
divina obrada en Jesucristo es "decisiva" y cualitativamente insuperada,
lo que no impide tampoco la continuidad de la presencia y acción
de Dios en el mundo (2).
A propósito del tercer punto, se advierte respecto
al riesgo de que se entienda la acción salvífica del
Espíritu Santo desligada de la única economía
salvífica universal del Verbo encarnado (nº 5). Previniéndose
contra este riesgo, Dupuis siempre insistió en la articulación
del pneumatocentrismo con el cristocentrismo, de forma que se preserve
la centralidad del evento Cristo. Con base en san Irineo, utiliza
la metáfora de las "dos manos" de Dios que operan la única
economía de la salvación: la mano del Verbo y la mano
del Espíritu. Manos que son unidas e inseparables, pero, a
la vez, distintas y complementarias. En el sentido de evitar el riesgo
de "cristomonismo", frecuentemente apuntado por la tradición
oriental y ortodoxa como un desvío occidental, Jacques Dupuis
indica que "la comunicación del Espíritu por obra del
Cristo resucitado, no agota la operatividad del Espíritu después
del evento-Cristo". En sintonía con el Vaticano II (AG 4) y
con la encíclica Dominum et vivificantem de Juan Pablo II (nº
53), Dupuis subraya que el Espíritu santo estaba ya presente
y operante incluso antes de la glorificación de Cristo. Se
trata de una operación siempre relacionada con el evento culminante
Jesucristo. Mas la llave de esta relación está protegida
por un "silencio apofático respetuoso de la tanscendencia del
misterio" (3).
En cuanto al cuarto punto se advierte contra el riesgo de
que las varias religiones del mundo se consideren como caminos complementarios
al de la Iglesia, en orden a la salvación (nº 6). Según
la Notificación, "los seguidores de otras religiones están
ordenados a la Iglesia y todos ellos están llamados a formar
parte de ella" (nº 7). Tales preocupaciones son complementarias
con el quinto punto, que aborda la cuestión del valor
y de la función salvífica de las diversas tradiciones
religiosas. Para la CDF, estas tradiciones asumen únicamente
un papel de "preparación evangélica", no pudiendo ser
consideradas, como tales, caminos de salvación (nº 8).
Para Jacques Dupuis, a lo largo de la historia de la Iglesia católica
fueron muy comunes los juicios "seriamente injustos" con respecto
a otras religiones, contraponiendo lo que hay de mejor en la tradición
cristiana con lo que hay de peor en otras tradiciones. Este autor
buscó siempre contraponerse a tales tendencias, apuntando hacia
un camino cualitativamente distinto. El texto de la Notificación
sigue siendo deudor de la "teoría del cumplimiento", que no
consigue descubrir en las otras tradiciones sino un papel de "preparación
evangélica". Para Dupuis, al contrario, las religiones no se
resumen a mera representación de una búsqueda humana
de Dios a tientas, sino que constituyen "caminos mediante los cuales
Dios ha buscado a los seres humanos a través de la historia
de la humanidad". Ellas constituyen parte de todo el "proceso de involucramiento
personal de Dios con la Humanidad que através la historia",
que tiene como punto culminante el evento Jesucristo (4).
Entre el cristianismo y las demás tradiciones religiosas es
legítimo hablar de la presencia de una "complementariedad recíproca",
sin que esto contradiga el carácter único de la revelación
bílbica y cristiana: complementaridad mendiante la cual las
otras tradiciones salen enriquecidas con el cristianismo y, al mismo
tiempo, pueden evidenciar trazos o aspectos del misterio divino tan
subrayados por la tradición cristiana.
Tal vez la mayor contribución de la reflexión teológica
de Jacques Dupuis, que pasó desapercibida por sus "examinadores",
fue mantener vivo el "sentido del misterio de la tranacendencia de
Dios y de su plan de salvación", presencializado en el rico
manantial del pluralismo religioso. Un pluralismo que hunde sus raíces
en la profundidad de un Dios que es amor, capaz de acompañar
a los seres humanos en la diversidad de sus caminos.
(1) Jacques DUPUIS. La teologia
del pluralismo religioso rivisitata. Rassegna di Teologia, 40
(5): 673-674, 1999.
(2) Ibidem, p. 679-681.
(3) Ibidem, p. 675-678.
(4) Ibidem, p. 691.
Faustino Teixeira
Programa de Posgraduación em Ciencias de la
Religión
Universidad Federal de Juiz de Fora, Brasil
Traducción de José María
Vigil
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