Angel Salvatierra
Secretario Ejecutivo de la Comisión de Magisterio de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.
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Indice de contenido: 1. INTRODUCCION 2. LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS 3. LAS COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE EN ECUADOR 3.1 Tipos de CEBs 3.1.1 Comunidades cristianas campesinas 3.1.2 CEBs urbanas 3.2 ¿Por qué se llaman Comunidades Eclesiales de Base? 3.3 Elementos fundamentales 3.3.1 Palabra de Dios . ¿Qué importancia tiene en nuestro trabajo? . ¿Cuándo y con quiénes la leemos? . La Palabra de Dios es Dios mismo 3.3.2 Vocación eclesial 3.3.3 Servicios y ministerios eclesiales y sociales 3.4 Limitaciones 4. LAS CEBs SEGUN EL MAGISTERIO 4.1 Magisterio pontificio 4.2 Medellín y Puebla 4.3 Documento de Santo Domingo 4.4 Aspectos que sobresalen en el Magisterio 5. IDENTIDAD Y PERSPECTIVAS DE LAS CEBs 5.1 La CEB, célula viva de la Iglesia 5.2 La Palabra de Dios, base de la comunidad 5.3 Tarea profética 5.4 Construcción de una nueva sociedad 5.5 Los movimientos y su relación con las CEBs 5.6 Las CEBs en la Iglesia de los pobres 5.7 En búsqueda de respuesta a los problemas 5.7.1 Comunión eclesial 5.7.2 Centralidad de la Eucaristía 5.7.3 Protagonismo de la mujer en la CEB 5.7.4 Papel de los agentes de pastoral 5.7.5 Compromiso socio-político
1. INTRODUCCION
La experiencia de las «comunidades eclesiales de base» (CEBs) es referencia fundamental de la fisonomía que ha ido adquiriendo la Iglesia de América Latina y el Caribe a partir del Concilio Vaticano II, Medellín y Puebla. De todos es conocido qu e las CEBs aparecen como signo de vitalidad y renovación en nuestra Iglesia; pero lo son asimismo de contradicción. En Santo Domingo se ha ratificado el camino de las CEBs (DSD 61-63). Se reconoce a la par la experiencia y el aporte de los movimientos apo stólicos (DSD 102). Creo que es momento de reflexionar serenamente sobre lo que representan las CEBs y de ver sus perspectivas.
En este trabajo tengo como referencia pastoral concreta la realidad de las CEBs en el Ecuador. Estimo que la vivencia personal es importante para la teología y la pastoral, pues ayuda a no hacer construcciones en el aire. Pero no quiero quedarme en un mer o análisis de la experiencia de las CEBs en el Ecuador. Pretendo ofrecer elementos de reflexión que abarquen al conjunto de las CEBs que hay en el continente. Me ha parecido que nada mejor para ello que partir de la experiencia de las primeras comunida des cristianas, que son paradigma para toda forma de comunidad cristiana.
Hay estudios que reconocen que existe gran similitud entre las primeras comunidades cristianas y las CEBs que se dan en nuestro continente. Los miembros de las CEBs así lo perciben: se sienten portadores de una tradición apostólica. "Las actuales comunida des de base encuentran en las primeras comunidades cristianas de los tres primeros siglos sorprendentes paralelismos. Al menos es lo que se puede percibir en el entusiasmo de los cristianos actuales que participan de una comunidad de base y comparan su vi vencia con la de los primeros cristianos"1 .
Tras la experiencia de las primeras comunidades voy a presentar la realidad de las CEBs en el Ecuador. A continuación ofreceré una selección de textos del Magisterio actual sobre las CEBs. Ello me permitirá tener un marco teológico para desarrollar finalm ente la identidad y las perspectivas de las CEBs.
2. LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS
El término «comunidad eclesial de base» es acuñado recientemente en América Latina. Su realidad, empero, no es de hoy; viene del período apostólico. Las primeras comunidades cristianas, de que nos hablan los Hechos de los Apóstoles, expresan la cristal ización de la Iglesia que Jesús fundó. Por ello son paradigma de toda comunidad cristiana y de toda la comunidad eclesial. Empiezo mi trabajo recogiendo la experiencia y la vitalidad de las primeras comunidades cristianas, en las que se inspiran las actua les CEBs.
Hay unos pocos textos que hablan explícitamente de la vida de las primeras comunidades cristianas (cf. Hch 2,42-47 y 4,32-37). Los textos señalados son dos textos clásicos que nos revelan el espíritu que animaba a la primera comunidad cristiana de Jeru salén. Expresan una vivencia real, en proceso hacia un ideal. Las referencias a las primeras comunidades cristianas no se reducen a esos textos. Son mucho más amplias. Podemos decir que las cartas apostólicas son precisamente cartas a las comunidades cris tianas, aun cuando tengan a veces un destinatario concreto, como Tito o Timoteo. Hay muchas referencias explícitas o implícitas a la vida de tales comunidades, a veces a propósito de algún problema o conflicto (cf. 1 Co 1,10-13). El Apocalipsis, en los ca p. 2 y 3, ofrece siete mensajes a las Iglesias. Tales Iglesias eran comunidades cristianas como las de los Hechos de los Apóstoles. Esto significa que un estudio amplio de las primeras comunidades cristianas ocuparía todo un tratado.
En este trabajo me limitaré a unas referencias básicas que apuntalen el camino actual de las CEBs. Tomaré como base primera los textos señalados de Hechos y 1 Co 1,26-31. Para una descripción de la vida de las comunidades cristianas en los tres primero s siglos me apoyaré en la obra de Eduardo Hoornaert: "La memoria del pueblo cristiano".
De los textos bíblicos anotados se pueden entresacar como elementos fundamentales de las primeras comunidades los siguientes: 1) importancia central de la Palabra de Dios, predicada por los Apóstoles; la Palabra anunciada estaba en referencia cercana a Jesucristo, la Palabra encarnada; 2) oración en común, que tenía como expresión principal la "fracción del pan" o Eucaristía; 3) convivencia fraterna, que llevaba a compartir los bienes entre los hermanos. En esta convivencia fraterna participaban person as de diferentes condiciones sociales y económicas, que querían seguir a Jesús. La mayoría era gente pobre y sencilla, a quien Dios había elegido con el fin de avergonzar a los sabios y fuertes (cf. 1 Co 1,27).
Sobre esta base neotestamentaria se fue realizando la experiencia de las comunidades cristianas en los tres primeros siglos. Veamos algunos rasgos2 . Tomaron como modelo la institución de la sinagoga, que tenía un carácter familiar y grupal3 . Suponía la autonomía de las comunidades locales. La teología que servía de base a este principio era la del poder salvífico pleno de cada comunidad. Esta base teológica hizo que las comunidades soportasen con tranquilidad el pluralismo que existía e ntre las Iglesias. La mayoría de los miembros de la comunidad eran personas pobres, pero también entraban en ella personas acomodadas, que aceptaban convertirse a la marginalidad4 . Se trataba, pues, de un cristianismo de carácter popular. La cuest ión financiera era importante, como aparece en Hch 4,32-5,11. No había capacidad de influir directamente en las estructuras sociales, teniendo en cuenta su situación de marginados. De ahí la insistencia en resolver los problemas internos de la comunidad m ás que los macroproblemas. Tenían una importancia singular las pequeñas virtudes de cuño doméstico, a través de las cuales fueron transformando por dentro la sociedad5 . La vida comunitaria llevaba consigo la comunión de bienes y la comunión de la mesa común. La Eucaristía era signo de esta comunión. Los conflictos no se resolvían de forma autoritaria, sino -según el modo de obrar sinagogal- mediante el mecanismo de «sínodos» o reuniones entre representantes de las comunidades. Un rasgo fundamental era la seriedad del compromiso bautismal; de ahí la existencia de instituciones como el catecumenado y la excomunión.
Fue característica de las primeras comunidades cristianas su dinamismo misionero. Había misioneros itinerantes, que visitaban las comunidades cristianas y ayudaban a extender las comunidades. Esto fue tarea especial de los Apóstoles (cf. Hch 6,2-4). In teresa resaltar, con todo, el dinamismo misionero de cada comunidad cristiana a través del testimonio de vida. "Al comienzo del cristianismo todos eran misioneros por el simple hecho de que el modo de vivir cristiano, la nueva vida comunitaria y el amor f raterno («¡Ved cómo se aman!») actuaban sobre el ambiente de una forma cuestionante y contagiosa. Es en la vida de cada día donde hemos de descubrir el secreto de la rápida expansión del cristianismo primitivo"6 .
Una novedad fundamental que aportó el cristianismo fue el espíritu de «servicio» (diaconía, en griego)7 . Los ministerios respondían a esta lógica evangélica. Fueron las mujeres quienes siguieron de manera más fiel la memoria de la prácti ca de servicio de Jesús.
Este modelo grupal-comunitario se abandonó dando paso al modelo territorial. Una razón importante para dicho cambio fue la apertura a las culturas de los pueblos paganos8 . El modelo sinagogal empezó a mostrar signos de secta cerrada que bloquea ban la universalidad del anuncio del Evangelio. Cabría preguntarse si fue necesario abandonar el carácter grupal-comunitario al pasar al modelo territorial. No es fácil dar una respuesta. Debemos reconocer, sin embargo, que la experiencia de las CEBs en l a Iglesia de América Latina y el Caribe camina hacia un modelo comunitario que tiene como referencia básica la parroquia, siendo célula vital de la misma. Hoy estamos buscando una síntesis fecunda del modelo territorial con el modelo grupal-comunitario.
3. LAS COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE EN EL ECUADOR
Después de haber presentado la experiencia de las primeras comunidades cristianas, deseo exponer la realidad de las CEBs en el Ecuador9 . La simple presentación ayuda a ver las similitudes y también los aspectos originales. Esta comparación debe servir para apoyar y enriquecer la experiencia eclesial-comunitaria que se está gestando.
Voy a hacer una descripción de los aspectos fundamentales de las CEBs, tal como se encuentran en el Ecuador10 . No se trata de un estudio detallado. Me adelanto a decir que con frecuencia encontramos grupos que se denominan simplemente «comunida des cristianas». Sienten que les falta mayor conciencia, compromiso u organización para considerarse verdaderas comunidades eclesiales de base, aunque están en camino para serlo. Por tal razón no están consideradas en los tipos de CEBs que enumeramos a co ntinuación. Algo similar cabría decir de las «asambleas cristianas». Estas han dado paso a bastantes CEBs, pero frecuentemente se quedan como reuniones esporádicas, sin consolidarse como verdaderas comunidades.
3.1. TIPOS DE CEBs
En todas las CEBs es común la reflexión de la Palabra de Dios y la oración en común. Haremos referencia explícita a esto únicamente en el caso de CEBs que no tienen un compromiso social definido ni otras características organizativas.
Las CEBs siempre están acompañadas por los agentes de pastoral. Estos, por su parte, suelen coordinarse por zonas pastorales. Gran parte de las CEBs y de las comunidades cristianas campesinas (CCC) han nacido en el Ecuador como fruto del trabajo pastor al de la Iglesia: por medio de misiones populares, visita de los agentes de pastoral, cursos bíblicos, catequesis en recintos y anejos, fiestas religiosas, etc. Con ello no queremos afirmar que la iniciativa proceda siempre de los agentes de pastoral, aun cuando así sea con frecuencia. Va creciendo últimamente la extensión de las CEBs por iniciativa y responsabilidad de ellas mismas y de sus miembros, como expresión de su dinamismo misionero.
En la tipificación que presentamos, incluimos solamente los grupos que, de alguna manera, se consideran CEBs y, por ende, participan en los encuentros nacionales y hasta mantienen vinculación y coordinación para ciertas tareas. En el Ecuador hay una co ordinadora nacional de comunidades cristianas campesinas y otra de comunidades eclesiales de base urbanas. Exponemos los tipos de CEBs viendo las modalidades de las comunidades campesinas y urbanas.
3.1.1. COMUNIDADES CRISTIANAS CAMPESINAS
Si bien el nombre no hace al contenido, respetamos el nombre con que se designan a sí mismas las comunidades eclesiales de base rurales: «comunidades cristianas campesinas». La elección del nombre no ha sido fortuita. El término «eclesial» no responde adecuadamente a la experiencia del conjunto de comunidades que se integran dentro de las CCC, como lo explicaremos en su momento.
Nacidas del trabajo pastoral
Dentro de las comunidades cristianas campesinas que han surgido del trabajo pastoral, se perfilan varios modelos:
a) CEBs dedicadas preferentemente a actividades religiosas: celebración de la fe y reflexión de la Palabra de Dios, preparación de la catequesis de primera comunión, preparación pre-sacramental, participación en fiestas religiosas, etc.
b) CCCs promotoras de organización popular, desde los trabajos comunitarios, de suerte que la comunidad cristiana y la organización popular que nace de ella se identifican en concreto, aunque se reconoce cierta especificidad de ambas.
c) CCCs vinculadas a la organización popular e insertas en ella, manteniendo ambas su especificidad y autonomía propias.
Organizaciones campesinas de cristianos
Se trata, en este caso, de ciertas organizaciones campesinas (por ej., comunas indígenas), cuyos miembros se reconocen cristianos y, por ello, celebran la fe al interior de sus propias organizaciones como una exigencia de su propia religiosidad y como aliento en su caminar. La existencia de tales comunidades, no nacidas propiamente del trabajo eclesial, motivó la denominación de "Comunidades Cristianas Campesinas" para englobar al conjunto de comunidades cristianas campesinas de base que se reconocen d entro del mismo proceso.
Podría servirnos aquí un testimonio verbal del P. Joâo Bautista Libânio, S.J., brasileño: "Algunos dicen que la Iglesia fue al pueblo y creó las CEBs. El proceso más bien fue al revés: el pueblo organizado acudió a la Iglesia y empezó a ocuparla de man era silenciosa, pues encontró en ella un paraguas para cobijarse".
3.1.2. CEBs URBANAS
Todas ellas han nacido en nuestro medio del trabajo pastoral. Se subdividen en:
a) CEBs dedicadas preferentemente a actividades religiosas: donde predominan la reflexión de la Palabra de Dios y la celebración de la fe, con pequeñas actividades que pertenecen preferentemente al campo religioso, como la catequesis y la participación en los momentos más importantes de la religiosidad popular. No faltan actividades puntuales en favor del barrio y acciones espontáneas de ayuda mutua o de servicio a los enfermos.
b) CEBs insertas en la organización popular del sector donde residen (en comités populares, centros comunales, etc.). Las CEBs han promovido e inspirado con frecuencia la creación de tales organizaciones populares. En núcleos urbanos, sin embargo, no s e da nunca identificación de la CEB con la organización popular. Estas comunidades se responsabilizan también de tareas eclesiales.
c) Con los trabajos comunitarios surge una nueva modalidad de CEBs, al tratar de responder a las necesidades básicas de la alimentación y la salud, que afectan especialmente a los más pobres. Esto permite nuevas formas de organización y coordinación.
3.2. ¿POR QUE SE LLAMAN COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE?
Tengo en cuenta la reflexión que hicieron las CEBs urbanas en su III Encuentro Nacional, celebrado en Ricaurte (Los Ríos) en marzo de 1982. Esta reflexión sigue teniendo actualidad a pesar de haber pasado más de diez años11 .
Comunidad
: nos llamamos COMUNIDAD porque:
-formamos como una familia (jóvenes y adultos, varones y mujeres);
- nos sentimos iguales entre todos los miembros;
-compartimos el amor (no tenemos intereses lucrativos o egoístas);
-somos una célula organizada y organizadora: estamos unidos y nos reunimos con asiduidad;
-compartimos nuestro tiempo y nuestras vidas (lo espiritual y lo material);
-compartimos los mismos ideales;
-actuamos en común (trabajos comunitarios);
-tenemos un mismo fin, que es buscar la liberación hacia una nueva sociedad;
-sin cerrarnos entre los miembros de la comunidad, antes abriéndonos a nuestros semejantes y manifestando nuestra solidaridad con ellos.
Eclesial: nos sentimos comunidad ECLESIAL porque:
-somos convocados por Cristo y queremos seguirle, pues entregó su vida por amor;
-vivimos a imitación de las primeras comunidades cristianas;
-escuchamos la Palabra de Dios, que nos reúne en comunidad y nos ilumina;
-participamos del sacerdocio de Cristo;
- somos Iglesia viva, constituyendo células eclesiales;
-estamos unidos a los pastores (sacerdotes y obispos); no queremos estar separados de ellos;
-somos esperanza de la Iglesia, una especie de renacimiento eclesial;
-celebramos nuestra fe a partir de las luchas y esperanzas del pueblo, no contentándonos con rezar;
-compartimos la fe cristiana y velamos por ella, participando en la evangelización;
-participamos como animadores de los actos sacramentales;
-damos testimonio de que la Iglesia es fermento de un mundo nuevo, de una sociedad justa y fraterna.
De base: nos llamamos Comunidad Eclesial DE BASE porque:
-así como Cristo fue pobre y se identificó con los pobres, las comunidades eclesiales están constituidas por gente humilde que ha optado por los más pobres y por otras personas más acomodadas que han tomado la misma opción;
-partimos de la situación real de nuestro pueblo;
-se busca adquirir una conciencia crítica de nuestra realidad y del papel de los sectores populares;
-no nos encerramos en la comunidad ni en el conjunto de las comunidades, sino que tenemos en cuenta la situación de todo el pueblo y servimos a los intereses comunes del pueblo;
-somos fermento y semilla de una nueva sociedad igualitaria y fraterna.
3.3. ELEMENTOS FUNDAMENTALES
El apartado anterior nos da una descripción sencilla de la novedad de las CEBs. Tratando de sistematizar la experiencia de las CEBs del Ecuador, presento los elementos que aparecen como fundamentales en ellas: Palabra de Dios, Vocación eclesial, y Serv icios y ministerios.
3.3.1. PALABRA DE DIOS
Considero importante señalar, en primer lugar, que los miembros de las CEBs están recuperando la Palabra de Dios frente a una tradición reciente en que estaba ausente. La lectura y reflexión de la Palabra de Dios es elemento fundamental de la vida de l as CEBs. La leen en referencia a la vida. De este modo se va orientando la religiosidad popular. La recuperación de la Palabra de Dios se manifiesta como uno de los principales frutos del Concilio Vaticano II.
Dejando hablar a miembros de comunidades eclesiales de base, cito a continuación una reflexión hecha por las comunidades del Cantón Sucre de Manabí acerca de lo que representa la Palabra de Dios en su trabajo.
¿Qué importancia tiene en nuestro trabajo?
-La Palabra de Dios ocupa el primer puesto en nuestra organización; en nuestra marcha ocupa el primer puesto, el puesto de adelante, en todas las ramas de la organización y en todo paso que damos. Es lo más importante en nuestra marcha.
-La Palabra de Dios es la base principal en nuestra marcha, es la base de la organización en nosotros; ahí son las raíces, de ahí nace la organización; es la fuente de nuestra organización, que nos da vida; la Palabra de Dios es luz y guía de nuestra organización; de ahí ha salido el trabajo comunitario y toda la organización; es la luz que nos guía; tiene tanta potencia como la semilla de mostaza; es nuestra base en nuestros trabajos y organización; es la base de la liberación.
-La Palabra de Dios nos ayuda a reflexionar sobre los problemas de nuestra comunidad; a entender la explotación; antes de leer la Palabra de Dios, no sabíamos que éramos explotados; la Palabra de Dios nos ha hecho tomar más conciencia, nos hace pens ar y reflexionar; nos ayuda a concientizarnos, hace crecer nuestra conciencia. De la Palabra de Dios ha nacido el trabajo comunitario y la conciencia. La Palabra de Dios da reflexión para nuestro adelanto. Nos ha dado más conocimiento, memoria, inteligenc ia, fortuna, esperanza y salvación.
¿Cuándo y con quiénes la leemos?
-Leemos la Palabra de Dios gente pobre; la leemos y conversamos entre pobres; la leemos y reflexionamos unidos todos los compañeros.
-Es leída en todo momento de reunión, de comunidad, parroquia y cantón, cuando asistimos a los trabajos comunitarios, y de ahí salen las nuevas formas de trabajo comunitario para nuestro beneficio.
-La leemos para entender cualquier marcha; sobre ella nos guiamos.
-También decimos que las reuniones son base de la organización; pero es que en las reuniones leemos la Palabra de Dios. Cualquier reunión no es base, si falta la Palabra de Dios.
La Palabra de Dios es Dios mismo
-Cuando leemos la Palabra de Dios, la leemos como si fuera Dios mismo que habla; es lo que Dios nos habla; es la Palabra de Dios mismo; solo falta la voz.
-Es la historia de Cristo y de su pueblo.
-Cuando leemos la Palabra de Dios, estamos fijos y atentos a lo que estamos diciendo, pues Dios nos habla por medio de ella.
3.3.2. VOCACIÓN ECLESIAL
En la CEB se dan los elementos fundamentales de la Iglesia. Expreso la vivencia eclesial de los miembros de las CEBs, señalando los siguientes aspectos:
-es pueblo de Dios que nace entre los pobres de este mundo, abierto a cuantos quieren seguir a Jesús;
-congregado por el Espíritu de Cristo;
-iluminado y guiado por la Palabra de Dios;
-que vive en comunidad y practica los valores evangélicos de la verdad, la justicia y la fraternidad;
-en comunión de fe y amor con toda la Iglesia;
-asistido por los legítimos pastores y en comunión con ellos;
-que celebra la fe en Dios, salvador del hombre y defensor de los pobres y oprimidos, por medio de los sacramentos y de la religiosidad popular;
-que siente la urgencia de la evangelización del pueblo como su misión primera y esencial;
-que anuncia la esperanza del Reino y la anticipa promoviendo realizaciones históricas que liberan al hombre.
A través de las CEBs sus miembros han empezado a sentirse Iglesia. Esta no es algo ajeno, sino que la sienten como propia, como algo que les pertenece y que son ellos mismos en cuanto comunidad. A pesar de ciertas limitaciones, a las que aludiremos, la vi vencia eclesial está creciendo en las CEBs. Sus miembros se sienten Iglesia y llamados a construir la Iglesia. De ahí surgen espontáneamente los servicios y ministerios eclesiales.
3.3.3. SERVICIOS Y MINISTERIOS
De las CEBs van surgiendo servidores de la comunidad y, en primer lugar, animadores, que tienen una responsabilidad en la marcha de la propia CEB. Su función es uno de los nuevos servicios o ministerios, que surgen como respuesta de vida comunitaria.
Dentro de las CEBs del Ecuador se habla ordinariamente de «servicios comunitarios». El término «ministerios laicales o ministerios confiados a laicos» se reserva a aquellos servicios comunitarios que han llegado a un reconocimiento oficia l por parte del pastor de la Iglesia particular. Para aludir indistintamente a esta riqueza y variedad de experiencias, hablamos de «servicios y ministerios». Estos no son mero complemento del papel de los ministros ordenados. Tienen consistencia propia.
Con el correr del tiempo se van clarificando estos servicios y ministerios. Los agrupamos en dos apartados generales: servicios y ministerios eclesiales y servicios y ministerios sociales. Esta diversificación general no implica oposición entre los servicios y ministerios eclesiales y los sociales. De hecho, con frecuencia, los animadores asumen ambas dimensiones. Incluso hay servicios que podrían incluirse tanto entre los eclesiales como los sociales: por ej. la visita a los enfermos.
Servicios y ministerios eclesiales
Estos servicios y ministerios se orientan hacia la evangelización, la celebración de la fe comunitaria y la conformación de la comunidad eclesial. Enumeramos un listado de estas tareas eclesiales asumidas por los miembros de las CEBs como expresión de su vocación eclesial.
.Animación (servicio del animador de la comunidad): convocando a las reuniones, llevando la coordinación de las mismas e impulsando la extensión de la comunidad y la relación con otras comunidades.
.Celebración de la Palabra: en la reunión periódica de la comunidad y en la celebración de los domingos y fiestas principales.
.Catequesis de niños y jóvenes: principalmente como preparación a los sacramentos de la primera comunión y la confirmación.
.Formación cristiana de adultos: preparando a los padres y padrinos que desean bautizar a sus hijos y ahijados e incluso a los novios que desean contraer matrimonio.
.Ministerio profético de anuncio y denuncia: analizando la situación del pueblo a la luz de la Palabra, denunciando las injusticias y descubriendo el papel del pueblo.
.Visita a los enfermos: llevándoles el aliento de la Palabra de Dios y preocupándose por su salud.
.Velorios y velaciones: participando en estos momentos de la religiosidad popular a través del rezo y de la lectura y reflexión de la Palabra de Dios.
.Ministerio de la Eucaristía: llevando la comunión a los enfermos y administrando la comunión en celebraciones dominicales.
.Reconciliación: estimulando la reconciliación dentro de la comunidad o entre otras familias y disponiendo a la reconciliación con Dios.
.Comunicación y coordinación: dentro de la propia comunidad o en relación con otras comunidades a nivel parroquial, zonal, diocesano y nacional.
Servicios y ministerios sociales
Estos servicios y ministerios implican la práctica del amor fraterno. Se orientan hacia la construcción de una sociedad justa, igualitaria, solidaria y fraterna.
.Concientización: tomando conciencia crítica de los problemas económicos, sociales y culturales y del papel de los sectores populares, para buscar soluciones eficaces a los problemas con el protagonismo de los pobres.
.Economía solidaria: promoviendo trabajos y talleres comunitarios, bodegas, tiendas y botiquines comunitarios, etc. como vivencia del espíritu fraterno y solidario, con los que atender a las necesidades básicas de la alimentación y la salud y apoyar la organización de los pobres.
.Promoción de obras comunitarias: realizando obras en beneficio de la comunidad, recinto, anejo o barrio (en comités pro-mejoras, mingas, etc.).
.Enseñanza: colaborando en alfabetización de adultos y en programas de educación popular, en cursos de manualidades y de promoción humana, en escuelas populares, en cursos de canto y teatro popular, etc.
.Promoción de la salud: ayudando en medicina preventiva o con pequeños servicios sanitarios para prevenir o curar las enfermedades más frecuentes, como son la parasitosis, la diarrea, la anemia, la gripe, la tuberculosis.
.Unión y organización: estimulando la unión y organización dentro del recinto o del barrio y con los diferentes movimientos y organizaciones populares.
.Solidaridad: buscando la solidaridad con otras comunidades y con las diferentes organizaciones populares.
3.4. LIMITACIONES
Todo proceso humano tiene limitaciones. Las CEBs del Ecuador las tienen sin duda. No voy a exponer todas sus limitaciones; pero sí quisiera enumerar algunas, que considero importantes.
Encontramos limitaciones en las CEBs en cuanto comunidades cristianas. El espíritu comunitario y fraterno está permanentemente invadido por el egoísmo y la estrechez de miras de sus miembros. A menudo se crea gran dependencia de ciertos animadores o de los agentes de pastoral. Así ocurre cuando no se reúne la comunidad, si no acude el agente de pastoral. Hay poca participación de varones en algunas comunidades. Tampoco es infrecuente que, por insistir en la igualdad fundamental de todos los bautizados, se ponga en peligro el servicio propio que corresponde a los ministros ordenados.
A menudo las CEBs son grupos muy pequeños, apenas conocidos por sus vecinos y sin incidencia social. Además, el ritmo de crecimiento es bastante lento en bastantes lugares12 .
Hay limitaciones en cuanto a la comunión eclesial y al lugar que ocupa la Eucaristía. Propiamente las CEBs no plantean entre nosotros problemas graves que atenten a la comunión eclesial; pero hay preocupación en cuanto a las coordinaciones nacionales, que en nuestro caso son tres: de comunidades cristianas campesinas, de CEBs urbanas y de agentes de pastoral. Esta preocupación se presentó claramente el año pasado en el diálogo de la Coordinadora de Agentes de Pastoral con varios obispos13 , quie nes indicaban con preocupación que la iglesia particular no era la instancia primera y fundamental de crecimiento y de coordinación de las CEBs en bastantes casos14 . El Documento de Santo Domingo alude veladamente a esta cuestión al pedir la integ ración con la parroquia, con la diócesis y con la Iglesia universal15 .
En las CEBs, la Palabra de Dios ocupa un lugar central. En algunas, más organizadas, lo ocupan también los trabajos comunitarios. En cambio, en algunas la Eucaristía no ocupa un lugar central o no está claro el lugar que ocupa. Opino que hay al menos d os motivos que explican esta situación: por un lado, las urgencias de orden material han llevado, en algunos casos, a priorizar los trabajos comunitarios sobre la base de la Palabra de Dios como medio fundamental de liberación, sin atender debidamente a l a dimensión sacramental y eucarística de la CEB y, por otro, la situación irregular de algunos miembros de CEBs en cuanto a su vida matrimonial les impide recibir la Eucaristía. Se trata de un problema serio que afecta a la identidad de la CEB, ya que, po r ser eclesial, la Eucaristía ha de ocupar lugar central en ella junto a la Palabra de Dios y a la práctica del amor fraterno.
El compromiso social de las CEBs a menudo es limitado16 . Muchas de ellas no tienen un campo propio de acción. Resultan en la práctica simples grupos de oración o de reflexión cristiana. Por otro lado, con frecuencia se da un paralelismo entre l a CEB y la organización popular.
La situación respecto de la política es francamente difícil. Hay falta de alternativas políticas de carácter popular. Los partidos existentes no responden de facto a las expectativas populares. La tendencia actual hacia la modernización del Estado torn a aún más difícil esta situación, por falta de análisis críticos y de alternativas que favorezcan a los sectores populares. Con todo ello se dificulta la concientización política y se recorta el compromiso socio-político de los miembros de las CEBs.
El conjunto de aspectos señalados nos indican que las CEBs están en proceso, en camino. A pesar de sus limitaciones, la Iglesia de Jesús, comunidad de comunidades, se hace presente, viva y operante por medio de ellas.
4. LAS CEBs SEGUN EL MAGISTERIO
4.1. MAGISTERIO PONTIFICIO
."El Sínodo se ocupó mucho de estas «pequeñas comunidades» o «comunidades de base», ya que en la Iglesia de hoy se las menciona con frecuencia: ¿Qué son y por qué deben ser destinatarias especiales de la evangelización y al mismo tiempo evangelizadoras ?...
"En ciertas regiones surgen y se desarrollan, salvo alguna excepción, en el interior de la Iglesia, permaneciendo solidarias con su vida, alimentadas con sus enseñanzas, unidas a sus Pastores...
"En otras regiones, por el contrario, las comunidades de base se reúnen con un espíritu de crítica amarga hacia la Iglesia que estigmatizan como «institucional» y a la que se oponen como comunidades carismáticas, libres de estructuras, inspiradas única mente en el Evangelio...
"La diferencia es notable: las comunidades que por su espíritu de contestación se separan de la Iglesia, cuya unidad perjudican, pueden llamarse «comunidades de base», pero ésta es una denominación estrictamente sociológica. No pueden, sin abusar del l enguaje, llamarse comunidades eclesiales de base, aunque tengan la pretensión de perseverar en la unidad de la Iglesia manteniéndose hostiles a la Jerarquía. Este nombre pertenece a las otras, a las que se forman en Iglesia para unirse a la Iglesia y para hacer crecer a la Iglesia.
"Estas últimas comunidades serán un lugar de evangelización en beneficio de las comunidades más vastas, especialmente de las Iglesias particulares, y serán una esperanza para la Iglesia universal...: buscan su alimento en la Palabra de Dios...; evitan la tentación siempre amenazadora de la contestación sistemática...; permanecen firmemente unidas a la Iglesia local en la que ellas se insieren, y a la Iglesia universal, evitando el peligro -muy real- de aislarse en sí mismas, de creerse, después, la úni ca auténtica Iglesia de Cristo y, finalmente, de anatematizar a las otras comunidades eclesiales; guardan una sincera comunión con los Pastores...; no se creen jamás el único destinatario o el único agente de evangelización...; crecen cada día en responsa bilidad, celo, compromiso e irradiación misioneros; se muestran universalistas y no sectarias' (EN 58).
."La eclesiología de comunión es la idea central y fundamental de los documentos del Concilio... La realidad de la Iglesia-Comunión es entonces parte integrante, más aún, representa el contenido central del «misterio» o sea del designio d ivino de salvación de la humanidad" (ChL 19).
."La comunión eclesial se configura, más precisamente, como comunión «orgánica», análoga a la de un cuerpo vivo y operante. En efecto, está caracterizada por la simultánea presencia de la diversidad y de la complementariedad de las vocaci ones y condiciones de vida, de los ministerios, de los carismas y de las responsabilidades" (ChL 20).
."Los carismas deben ser acogidos con gratitud, tanto por parte de quien los recibe, como por parte de todos en la Iglesia...
"Ningún carisma dispensa de la relación y sumisión a los Pastores de la Iglesia" (ChL 24).
."Un fenómeno de rápida expansión en las jóvenes Iglesias... lo constituyen las «comunidades eclesiales de base» (conocidas también con otros nombres), que están dando prueba positiva como centros de formación cristiana y de irradiación misionera. Se t rata de grupos de cristianos a nivel familiar o de ámbito restringido, los cuales se reúnen para la oración, la lectura de la Escritura, la catequesis, para compartir problemas humanos y eclesiales de cara a un compromiso común...
"Estas comunidades descentralizan y articulan la comunidad parroquial a la que permanecen siempre unidas; se enraízan en ambientes populares y rurales, convirtiéndose en fermento de vida cristiana, de atención a los últimos, de compromiso en pos de la transformación de la sociedad... De este modo, las mismas comunidades son instrumento de evangelización y de primer anuncio, así como fuente de nuevos ministerios" (RMi 51).
."«La Iglesia en todo el mundo -dije en mi primera visita pastoral al Brasil- quiere ser la Iglesia de los pobres... quiere extraer toda la verdad contenida en las bienaventuranzas de Cristo y sobre todo en esta primera: Bienaventurados los pobres d e espíritu (Discurso a los habitantes de la "Favela Vidigal" en RJ, 2 de junio del 80, 4)»" (RMi 60).
."Recuerdo, como novedad surgida recientemente en no pocas Iglesias, el gran desarrollo de los «movimientos eclesiales», dotados de dinamismo misionero. Cuando se integran con humildad en la vida de las Iglesias locales y son acogidos cordialmente por obispos y sacerdotes en las estructuras diocesanas y parroquiales, los movimientos representan un verdadero don de Dios para la nueva evangelización y para la actividad misionera propiamente dicha (RMi 72).
."Hay sin duda comunidades eclesiales de base orientadas hacia objetivos que se quieren alcanzar manteniendo una real y sincera comunión con la jerarquía; en tal caso no existen motivos de preocupación. Pero hay también comunidades orientadas hacia obj etivos que se desean lograr quizá en un marco global de inspiración de fe o de buena voluntad, pero sin toda la debida comunión leal y efectiva con la Iglesia institucional, juzgada a veces como adversa a la causa de la liberación de las masas oprimidas.
A este propósito hay que recordar con claridad que la promoción de comunidades eclesiales de base polarizadas en esta última línea eclesiológica, o que acentúan unilateralmente la dimensión social de la evangelización y que fomentan una «Iglesia de pue blo pobre», contrapuesta a la Iglesia institucional, mina la unidad de la Iglesia de Cristo y se coloca al margen de la misma...
"Por ello la Conferencia Episcopal debe tener en sus manos la coordinación de las comunidades eclesiales de base, asumiendo la responsabildad de las iniciativas de evangelización y promoción humana que en el seno de las mismas se realicen en favor de l os pobres" (Visita ad límina de los Obispos del Ecuador, 23 de octubre de 1984, 8).
."En torno al obispo y en perfecta comunión con él tienen que florecer las parroquias y comunidades cristianas como células pujantes de vida eclesial. Por eso, la nueva evangelización requiere una vigorosa renovación de toda la vida diocesana. Las parr oquias, los movimientos apostólicos y asociaciones de fieles, y todas las comunidades eclesiales en general, han de ser siempre evangelizadas y evangelizadoras. En particular, las comunidades eclesiales de base deben caracterizarse siempre por una decidid a proyección universalista y misionera, que les infunda un renovado dinamismo apostólico (cf. EN 58; DP 640-642). Ellas, -que han de estar marcadas por una clara identidad eclesial-, deben tener en la Eucaristía, que preside el sacerdote, el centro de la vida y comunión de sus miembros, en estrecha unión con sus pastores y en plena sintonía con el Magisterio de la Iglesia" (Juan Pablo II, Discurso Inaugural de Santo Domingo, 25).
4.2. MEDELLIN Y PUEBLA
."Que se procure la formación del mayor número de comunidades eclesiales en las parroquias, especialmente rurales o de marginados urbanos. Comunidades que deben basarse en la Palabra de Dios y realizarse, en cuanto sea posible, en la celebración eucarí stica, siempre en comunión con el obispo y bajo su dependencia" (Med 6.13).
."La vivencia de la comunión a que ha sido llamado, debe encontrarla el cristiano en su «comunidad de base»: es decir, una comunidad local o ambiental, que corresponda a la realidad de un grupo homogéneo, y que tenga una dimensión tal que permita el tr ato personal fraterno entre sus miembros. Por consiguiente, el esfuerzo pastoral de la Iglesia debe estar orientado a la transformación de esas comunidades en «familia de Dios», comenzando por hacerse presente en ellas como fermento mediante un núcleo, au nque sea pequeño, que constituya una comunidad de fe, de esperanza y de caridad. La comunidad cristiana de base es así el primero y fundamental núcleo eclesial, que debe, en su propio nivel, responsabilizarse de la riqueza y expansión de la fe, como tambi én del culto, que es su expresión. Ella es, pues, célula inicial de estructuración eclesial, y foco de la evangelización, y actualmente factor primordial de promoción humana y desarrollo" (Med 15.10).
."Las Comunidades Eclesiales de Base, que en 1968 eran apenas una experiencia incipiente, han madurado y se han multiplicado, sobre todo en algunos países, de modo que ahora constituyen motivo de alegría y de esperanza para la Iglesia. En comunión con el Obispo y como pedía Medellín, se han convertido en focos de Evangelización y en motores de liberación y desarrollo" (DP 96).
."En algunos lugares no se ha dado la adecuada atención al trabajo en la formación de Comunidades Eclesiales de Base. Es lamentable que en algunos lugares intereses claramente políticos pretendan manipularlas y apartarlas de la auténtica comunión con s us Obispos" (DP 98).
."La reacción se nota en muchos países, tanto en el repunte de la pastoral familiar, como en la multiplicación de las Comunidades Eclesiales de Base, donde se hace posible -a nivel de experiencia humana- una intensa vivencia de la realidad de la Iglesi a como Familia de Dios" (DP 239).
."La Iglesia, como Pueblo histórico e institucional, representa la estructura más amplia, universal y definida dentro de la cual deben inscribirse vitalmente las Comunidades Eclesiales de Base para no correr el riesgo de degenerar hacia la anarquía org anizativa por un lado y hacia el elitismo cerrado o sectario por otro" (DP 261).
."Algunos aspectos del problema de la «Iglesia popular» o de los «magisterios paralelos» se insinúan en dicha línea: la secta tiende siempre al auto-abastecimiento, tanto jurídico como doctrinal. Integradas en el Pueblo total de Dios, las Comunidades E clesiales de Base evitarán, sin duda, estos escollos y responderán a las esperanzas que la Iglesia Latino-americana tiene puestas en ellas" (DP 262).
."La Comunidad Eclesial de Base, como comunidad, integra familias, adultos y jóvenes, en íntima relación interpersonal en la fe. Como eclesial es comunidad de fe, esperanza y caridad; celebra la palabra de Dios en la vida, a través de la solidaridad y compromiso con el mandamiento nuevo del Señor y hace presente y actuante la misión eclesial y la comunión visible con los legítimos pastores, a través del servicio de coordinadores aprobados. Es de base, por estar constituida por pocos miembros, en forma permanente y a manera de célula de la gran comunidad. «Cuando merecen su título de eclesialidad, ellas pueden conducir, en fraternal solidaridad, su propia existencia espiritual y humana» (EN 58)" (DP 641).
."Las Comunidades Eclesiales de Base son expresión del amor preferencial de la Iglesia por el pueblo sencillo; en ellas se expresa, valora y purifica su religiosidad y se le da posibilidad concreta de participación en la tarea eclesial y en el compromi so de transformar el mundo" (DP 643).
."Como pastores, queremos decididamente promover, orientar y acompañar las Comunidades Eclesiales de Base, según el espíritu de Medellín y los criterios de la Evangelii Nuntiandi (58): favorecer el descubrimiento y la formación gradual de animad ores para ellas. Hay que buscar, en especial, cómo las pequeñas comunidades, que se multiplican sobre todo en la periferia y las zonas rurales, puedan adecuarse también a la pastoral de las grandes ciudades de nuestro Continente" (DP 648).
4.3. DOCUMENTO DE SANTO DOMINGO
Presento todas las referencias que hay en el Documento de Santo Domingo sobre las «comunidades eclesiales de base»17 , con el número correspondiente. Algunas son explícitas, pues utilizan dicho nombre. Otras no lo utilizan, pero implícitamen te se refieren a ellas.
48"La práctica de pequeñas comunidades pastoralmente bien asistidas constituye un buen medio para aprender a vivir la fe en estrecha comunión con la vida y con proyección misionera".
54"Buscamos dar impulso evangelizador a nuestra Iglesia a partir de una vivencia de comunión y participación, que ya se experimenta en diversas formas de comunidades existentes en nuestro continente".
55"En torno al Obispo y en perfecta comunión con él tienen que florecer las parroquias y comunidades cristianas como células pujantes de vida eclesial" (Juan Pablo II, Discurso inaugural, 25).
58"La parroquia, comunidad de comunidades y movimientos, acoge las angustias y esperanzas de los hombres, anima y orienta la comunión, participación y misión. [...] La parroquia, comunión orgánica y misionera, es así una red de comunidades".
60"Renovar las parroquias a partir de estructuras que permitan sectorizar la pastoral mediante pequeñas comunidades eclesiales en las que aparezca la responsabilidad de los fieles laicos".
61"La comunidad eclesial de base es célula viva de la parroquia, entendida ésta como comunión orgánica y misionera. La CEB en sí misma, ordinariamente integrada por pocas familias, está llamada a vivir como comunidad de fe, de culto y de amor; ha de e star animada por laicos, hombres y mujeres adecuadamente preparados en el mismo proceso comunitario; los animadores han de estar en comunión con el párroco respectivo y el obispo. «Las comunidades eclesiales de base deben caracterizarse siempre por una de cidida proyección universalista y misionera» (Juan Pablo II, Discurso inaugural, 25). «Son un signo de vitalidad de la Iglesia, instrumento de formación y de evangelización» (RMi 51)".
62"Cuando no existe una clara fundamentación eclesiológica y una búsqueda sincera de comunión, estas comunidades dejan de ser eclesiales y pueden ser víctimas de manipulación ideológica y política".
63"Ratificar la validez de las comunidades eclesiales de base, fomentando en ellas un espíritu misionero y solidario y buscando su integración con la parroquia, con la diócesis y con la Iglesia universal".
95"Hoy, como signo de los tiempos, vemos un gran número de laicos comprometidos en la Iglesia: ejercen diversos ministerios, servicios y funciones en las comunidades eclesiales de base o actividades en los movimientos eclesiales".
106"Tanto en la familia como en las comunidades eclesiales y en las diversas organizaciones de un país, las mujeres son quienes más comunican, sostienen y promueven la vida, la fe y los valores".
131"Motivar y alentar a las comunidades y movimientos eclesiales para que redoblen su servicio evangelizador dentro de la orientación pastoral de la Iglesia local".
142"Que la Iglesia sea cada vez más comunitaria y participativa y con comunidades eclesiales, grupos de familia, círculos bíblicos, movimientos y asociaciones eclesiales, haciendo de la parroquia una comunidad de comunidades".
210"El lugar más indicado para hablar de la familia es cuando se trata de la Iglesia particular, parroquia y comunidades eclesiales, ya que la familia es la Iglesia doméstica".
259(En la pastoral urbana) "multiplicar las pequeñas comunidades, los grupos y movimientos eclesiales, y las comunidades eclesiales de base".
Al hablar de «comunidades cristianas» o «pequeñas comunidades», el Documento de Santo Domingo se refiere, en primer lugar, a las comunidades eclesiales de base; pero se incluyen también los movimientos apostólicos.
4.4. ASPECTOS QUE SOBRESALEN EN EL MAGISTERIO
Voy a recoger en síntesis los aspectos más relevantes que se destacan en los documentos citados, para poder hacer una reflexión crítica de la identidad y de las perspectivas de las CEBs que existen en América Latina y el Caribe.
En el Magisterio Pontificio encontramos estos aspectos: reconocimiento de la existencia y validez de las CEBs como lugar de formación de sus miembros y de evangelización de comunidades más vastas y como esperanza para la Iglesia universal (EN 58 ; RMi 51); se trata de grupos de cristianos a nivel familiar o de ámbito restringido, enraizados en ambientes populares y rurales, que tienen como elementos básicos la lectura de la Palabra de Dios, la oración y el compromiso ante los problemas humanos y eclesiales, que dedican atención a los últimos y buscan la transformación de la sociedad (RMi 51); descentralizan y articulan la comunidad parroquial a la que permanecen unidas (RMi 51); están unidas a la Iglesia local y a la Iglesia universal, guardando una sincera comunión con los Pastores (EN 58; Visita ad límina de los Obispos del Ecuador, 8; Discurso inaugural de Santo Domingo, 25); crecen en responsabilidad, celo y compromiso misioneros (EN 58; Discurso inaugural de Santo Domingo, 25); no se creen el único destinatario o el único agente de evangelización (EN 58); la comunión eclesial se configura como comunión «orgánica», que supone la diversidad y complementariedad de las vocaciones, carismas, ministerios y responsabilidades (ChL 20); deben tener en la Eucaristía el centro de la vida y comunión de sus miembros (Discurso inaugural de Santo Domingo, 25).
Se agrega que la Iglesia quiere ser la Iglesia de los pobres (RMi 60). El Papa Juan Pablo II pide que la Conferencia Episcopal tenga en sus manos la coordinación de las CEBs (Visita ad límina de los Obispos del Ecuador, 8). Por contraste se denuncia qu e existen comunidades de base que se reúnen con un espíritu de crítica amarga hacia la Iglesia institucional, a la que consideran adversa de la causa de la liberación de las masas oprimidas (EN 58; Visita ad límina de los Obispos del Ecuador, 8); en otros casos acentúan unilateralmente la dimensión social de la evangelización y proponen la creación de una «Iglesia de pueblo pobre» (Visita ad límina de los Obispos del Ecuador, 8); tales comunidades no son propiamente comunidades eclesiales de base, aunque tengan la pretensión de permanecer en la unidad de la Iglesia (EN 58). Además de las CEBs existen los movimientos eclesiales, que, cuando se integran en la vida de las iglesias locales, representan un verdadero don para la nueva evangelización (RMi 72).
En Medellín y Puebla se subrayan los siguientes elementos: las CEBs han madurado y se han multiplicado, de modo que constituyen motivo de alegría y de esperanza para la Iglesia (DP 96); representan el primero y fundamental núcleo de vivencia ecl esial, célula de la gran comunidad, y están vinculadas a la parroquia (Med 6.13, 15.10; DP 239, 641); corresponden a la realidad de un grupo homogéneo, especialmente de los sectores rurales o urbano-marginales (Med 6.13); integran familias, adultos y jóve nes (DP 641); son expresión del amor preferencial de la Iglesia por el pueblo sencillo, ayudando a valorar y purificar la religiosidad popular (DP 648); son comunidad de fe, esperanza y caridad, y se responsabilizan de la evangelización, del culto y de la liberación y promoción humana (Med 15.10; DP 96, 641); celebran la Palabra de Dios a través de la solidaridad, siendo lugar de participación eclesial y de compromiso por transformar el mundo (DP 641, 643); deben realizarse, en cuanto sea posible, en la c elebración eucarística (Med 6.13); están llamadas a vivir la comunión con el Obispo para no caer en la anarquía organizativa o en el elitismo cerrado y sectario (DP 96, 239, 641); deben promoverse en las grandes ciudades (DP 648). En algunos casos han sid o manipuladas con intereses claramente políticos (DP 98) y hasta se ha creado el problema de la «Iglesia popular» y de los «magisterios paralelos» (DP 292).
Según el Documento de Santo Domingo podemos destacar varias facetas fundamentales: las CEBs son lugar de vivencia eclesial-comunitaria, donde se practica la fe, el culto y el amor (cf. 55, 61, 64, 142); su objetivo principal es la evangelización , con proyección misionera y en referencia a la vida (cf. 48, 54, 58, 61, 63); por medio de las CEBs se renueva la estructura de la iglesia particular y de la parroquia (cf. 58, 142); son lugares de participación de los laicos, varones y mujeres (cf. 60, 61, 95, 106); deben estar en comunión con la Iglesia local y con sus pastores -el obispo y el párroco- (cf. 55, 61, 63, 131); deben tener una clara fundamentación eclesiológica y buscar sinceramente la comunión eclesial, para evitar la manipulación ideoló gica o política (cf. 61).
5. IDENTIDAD Y PERSPECTIVAS DE LAS CEBs
En este apartado ofrezco unas reflexiones finales sobre las CEBs tratando de desarrollar su identidad y perspectivas. Tales reflexiones pueden sonar, en parte, a repetición de lo dicho. Pero hay algo nuevo. Pues, por un lado, busco mostrar que la reali dad de las CEBs responde a la identidad de la Iglesia como «comunidad de comunidades». Y, por otro, deseo hacer unas puntualizaciones a la luz de las primeras comunidades cristianas y del Magisterio de la Iglesia para impulsar el camino de las CEBs: sería n las perspectivas. No pretendo propiamente una sistematización teológico-pastoral de las CEBs.
5.1. LA CEB, CELULA VIVA DE LA IGLESIA
Una propuesta que nace en América Latina, y que resulta fecunda en bastantes sectores populares del campo y la ciudad18 , es la COMUNIDAD ECLESIAL DE BASE. Su objetivo es doble: 1) la creación de un nuevo modelo de evangelización y de Iglesia co mo «comunidad de comunidades», de suerte que, coordinadas y acompañadas por sus pastores, den una nueva fisonomía y vitalidad a toda la Iglesia19 ; 2) la construcción de una sociedad justa, igualitaria y fraterna, contando con el protagonismo de lo s pobres y marginados. La CEB supone una fe que abraza la totalidad de la vida20 .
La CEB es la comunidad cristiana que, encarnándose en la base de un pueblo, es célula viva de la Iglesia al propiciar la inculturación del Evangelio y de la estructura eclesial. La iniciativa primera procede de Dios, pero a la vez se da la inici ativa de un grupo humano que acoge el Evangelio y quiere anunciarlo desde la opción preferencial por los pobres.
Para no abundar en todos los aspectos de las CEBs, que ya han sido tratados o se desarrollarán en los apartados siguientes, enumero aquí las tres dimensiones fundamentales de la acción eclesial que constituyen la identidad de las CEBs: 1) Anuncio de la Palabra de Dios, en referencia a Jesucristo, 2) celebración de la fe en comunidad, sobre todo a través de la Eucaristía, y 3) vivencia del amor fraterno, que alcance a todas las personas, preferentemente a los pobres, y promueva las estructuras sociales en que cristalicen la justicia y la fraternidad.
Hay una inquietud sobre el carácter sociológico de la CEB, al que deseo aludir21 . Habría que clarificar y desbloquear este punto, para que la CEB no se reduzca a un movimiento más en la Iglesia.
Hay quienes sostienen que la CEB está necesariamente conformada por personas de estratos populares; por tanto, por pobres y marginados22 . Otros opinan que la principal referencia sociológica es la vecindad geográfica entre las familias o el for mar parte de un grupo homogéneo (por cuestión de etnia, por ejemplo)23 , y no tanto la situación socio-económica de pobreza por sí misma. En cualquier caso, la CEB está en referencia próxima y directa con la parroquia, y ayuda a su renovación dándo le un nuevo impulso evangelizador acorde con la opción preferencial por los pobres y con el dinamismo de estos.
La pregunta que suele formularse es si el modelo de la CEB debe proponerse a todo tipo de parroquias. ¿Servirá también para renovar las parroquias de sectores acomodados? ¿No es más bien un modelo de comunidad inculturado en y para los estratos popular es?24 Hasta el presente faltan experiencias en sectores medios y altos. Los movimientos, en cambio, sí han logrado penetrar en estos. Pienso que, en principio, hay que aceptar que la CEB debe extenderse a todo tipo de parroquias, partiendo del pri ncipio de que «la parroquia es comunidad de comunidades» y de que la CEB no tiene carisma específico. Su identidad es vivir como comunidad de seguidores de Jesús, sin otras especificaciones ni carismas. Es una cuestión abierta, en espera de experiencias c oncretas. Seguidamente ofrezco una reflexión sobre ciertos elementos de la identidad de la CEB.
La intuición original de la CEB supone la conformación de la Iglesia como «comunidad de comunidades» en todos los ambientes humanos, convocando a todos los miembros de la familia -adultos, jóvenes y niños- a partir de la vecindad geográfica o por la af inidad de grupo homogéneo. La referencia sociológica que motiva la creación de la comunidad es dicha vecindad o afinidad de grupo homogéneo y el reconocimiento de las necesidades materiales y espirituales de los habitantes del propio sector o grupo, siemp re con una mirada de fe que alcance de manera especial a todos los hermanos pobres.
El carisma de la CEB no es tener un carisma específico, como lo tienen los movimientos apostólicos o las comunidades de vida consagrada, sino el vivir la fe en comunidad inspirada en el modelo de Jesús, como lo vivían las primeras comunidades cr istianas. Su carisma propio es el de la Iglesia como tal y, por ello, se llama comunidad eclesial de base. Lo que especifica cada CEB es el grupo humano en que se encarna y cuya cultura asume. Esto supone el pluralismo de modelos de CEBs. El reduci r la CEB a un modelo homogéneo la llevaría a constituirse en un movimiento más en la Iglesia.
Debe estar clara la opción evangélica y preferencial por los pobres, reconociendo el protagonismo de estos en la evangelización. Uno de sus grandes frutos es que genera servicios y ministerios laicales. Esta cuestión podría iluminar la creación de una comunidad eclesial de base en un sector medio o alto. Tengamos en cuenta la conformación de las primeras comunidades cristianas, a las que pertenecían también personas acomodadas que se habían convertido al cristianismo y habían aceptado la situación de marginalidad que envolvía a los cristianos. En un barrio acomodado, además de sus inquilinos principales, residen conserjes, empleadas de hogar, jardineros, choferes, etc. ¿No sería posible imaginar una auténtica comunidad eclesial de base donde se viven relaciones verdaderamente fraternas entre todos sus miembros, sin distinciones sociales? ¿Donde los empleados y empleadas que perteneciesen a la comunidad pudieran alcanzar el protagonismo que el Evangelio otorga a los pobres? Tal vez parezca esta hipótes is un cuento de hadas o un sueño utópico. Creo, sin embargo, que es preciso soñar para construir lo que hoy nos parece irrealizable. Al menos no deberíamos renunciar a esta posibilidad, donde el Evangelio, aun sin haberse cambiado las estructuras sociales , se vive en realizaciones concretas de igualdad y fraternidad.
Hay quienes preguntan qué diferencia hay entre la comunidad cristiana tradicional y la CEB. Creo que podemos decir que, para llegar a ser CEB, le falta a aquella lo siguiente: la lectura y reflexión de la Palabra de Dios que ilumine la realidad de la v ida, la referencia consciente a la vida de los pobres25 y a su protagonismo en la obra evangelizadora (opción preferencial por los pobres), el compromiso por transformar la realidad, y la exigencia de la inculturación, que alcance incluso a la fis onomía de la Iglesia. La comunidad cristiana tradicional supone un universalismo abstracto. Parte de una concepción de Iglesia que pretende transcender las realidades concretas y, por ello, se desentiende del compromiso por transformar las estructuras soc iales.
5.2. LA PALABRA DE DIOS, BASE DE LA COMUNIDAD
El nacimiento de las CEBs está unido a la difusión de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios, leída en comunidad, ocupa un puesto central en la vida de las CEBs. Esta lectura comunitaria les está ayudando a los miembros de las CEBs a ver su realidad y la de todo el pueblo a la luz de la fe y a descubrir la dimensión misionera y la tarea histórica. Este fenómeno es uno de los factores más positivos en pro de la evangelización de nuestro pueblo.
Según la visión que tiene la gente de las CEBs, Biblia y vida van unidas. Cuando abre la Biblia, quiere encontrar en ella las cosas de la vida, y en su vida, las cosas de la Biblia. Se trata de una forma muy adecuada de unir fe y vida, actualizando la eficacia de la Palabra de Dios
La lectura de la Palabra de Dios está ayudando a los miembros de las CEBs a tomar conciencia de su situación y a encontrar los planes concretos de Dios. Es factor de concientización, de integración y de impulso para el compromiso misionero y social de la comunidad.
La Palabra de Dios es considerada como base primordial de la Iglesia de los pobres. Estos se sienten destinatarios de ella. La ven como mensaje de salvación dirigido especialmente a ellos. La Palabra de Dios convoca a la comunidad, la cuestiona, anima y mueve, siendo luz y guía en el camino del pueblo creyente.
Vale resaltar el papel que la Palabra de Dios representa como medio de evangelización de la religiosidad popular. No hay reunión de la comunidad cristiana en que no se lea la Palabra de Dios. No se trata, empero, de algo puramente interior a la misma c omunidad. Los miembros de las CEBs apoyan su trabajo comunitario y la acción evangelizadora en la lectura de la Palabra de Dios. En actos típicos de la religiosidad popular, por ej. un velorio, si hay un animador o miembro de una CEB, leerá la Palabra de Dios e invitará a hacer un comentario.
5.3. TAREA PROFETICA
Hay dos dimensiones en la vocación profética: la una que podríamos denominar «misionera» y la otra «histórica». Acaso los términos no sean tan apropiados; por ello los describo. Denomino «dimensión misionera» a la exigencia de llevar la luz del Evangel io a las personas y pueblos que no lo conocen. Llamo «dimensión histórica» a la exigencia de hacer presentes los valores del Reino en la sociedad por medio del anuncio y la denuncia.
En cuanto a la dimensión misionera, podemos sostener que uno de los grandes frutos de la reflexión de la Palabra de Dios es fomentar la actitud misionera de la CEB. Es algo que alcanza a sus miembros, pero, ante todo, aparece como tarea de la co munidad como tal. Es la misma CEB la que se siente llamada a llevar la luz de la Palabra y el testimonio de vida fraterna a otros hermanos que aún no han tenido la experiencia comunitaria. El testimonio de vida, ya lo decía Pablo VI, "es un elemento esenc ial, en general el primero absolutamente en la evangelización" (EN 21). Por medio de las misiones actuales se hace realidad este propósito. Por otra parte, la comunidad hace surgir catequistas de niños, jóvenes y adultos, cumpliendo así una tarea de evang elización de comunidades más amplias. Se trata con todo ello de la misión «ad intra», que algún día puede fructificar en misión «ad gentes».
Se va abriendo la conciencia y ensanchando el espacio para que la comunidad sea verdaderamente «fuente, lugar y meta de la catequesis». De este modo se actualiza el sentido misionero que distinguió a las primeras comunidades cristianas26 .
Frente a la realidad de injusticia y explotación organizada, la fe lleva a los miembros de las CEBs a una actitud profética de denuncia de la situación y de anuncio de una nueva esperanza. Se trata de la dimensión histórica.
Partiendo de la experiencia de las CEBs, presentamos esta dimensión bajo tres aspectos: concientización, denuncia de la situación y anuncio de una nueva esperanza.
La concientización es base de la tarea profética. Un pueblo con conciencia ingenua no puede desarrollar dicha tarea. Por de pronto, vale que hagamos notar que las CEBs se concientizan tomando como referencia la lectura de la Palabra de Dios. A medida q ue avanzan en su compromiso, necesitan también de otros instrumentos de análisis; pero en ningún caso dejan de recurrir a la lectura de la Palabra de Dios como luz y guía de su compromiso.
Así, pues, las CEBs se concientizan metodológicamente partiendo de la realidad del pueblo con la luz y guía de la Palabra de Dios.
Poco a poco, los miembros de las CEBs van avanzando hasta llegar a una conciencia crítica de la situación, que es su primer aporte al pueblo despojado y oprimido. Esta conciencia crítica se desdobla en dos aspectos: conocimiento de las causas y consecu encias de la realidad que vivimos y descubrimiento del papel que corresponde a los sectores populares.
Una de las primeras formas de compromiso social de las CEBs es la denuncia de la situación real en que se encuentra nuestro pueblo, a veces participando en marchas de solidaridad con pancartas apropiadas y otras veces, con escritos de denuncia o telegr amas de solidaridad ante atropellos de los derechos humanos, de que son víctimas los pobres.
En la denuncia de la situación hay un elemento básico que procede de la luz de la fe. No se trata de un mero análisis científico de la realidad. Es, más bien, una lectura de fe de la realidad. Por ello se descubre, ante todo, la dimensión de pecado per sonal y social como explicación última del mal que encontramos en la realidad. Se denuncia la situación de explotación e injusticia como rechazo del plan de Dios, como rechazo de la fraternidad, que es imperativo fundamental del Reino de Dios.
Las CEBs anuncian una nueva esperanza desde y con los pobres: el Reino o soberanía de Dios se va actualizando ya en la historia humana. Las CEBs sienten la urgencia de anunciar la presencia del Reino como lo que ya es, pero aún no del todo. Lo caracter ístico es el anuncio «implícito» de la esperanza del Reino. Se anuncia dicha esperanza a través de los signos actuales que van poniendo los miembros de las CEBs y cuantos practican la opción por los pobres: los signos de fraternidad y solidaridad, el trab ajo comunitario con esfuerzo propio, la alegría en la lucha, la reconciliación, etc.
En una situación de injusticia y de pecado social, el anuncio de la esperanza es anuncio de la buena noticia de que la liberación humana es posible en la historia, pues Dios es su garante como defensor de los pobres y los débiles.
5.4. CONSTRUCCION DE UNA NUEVA SOCIEDAD
El espíritu comunitario y fraterno de las CEBs no es una especie de oasis con que aislarse de este mundo corrompido. Es la alternativa que ofrecen para promover un mundo nuevo, una sociedad nueva, en que se actualicen los valores del Reino. En las CEBs , la Iglesia de Jesús se hace sacramento de salvación, especialmente para los pobres y marginados. En ellas van surgiendo ciertos servicios o ministerios sociales que responden a esta dimensión esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia.
Vale destacar los trabajos comunitarios y la organización popular. Aquellos, entendidos en sentido amplio, recogen las diferentes experiencias de lo que se viene denominando «neocumunitarismo de base», que incluye las formas como el pueblo se organiza para la sobrevivencia.
En el "Documento de Consulta" para la IV Conferencia hay algunas referencias interesantes a este tema, que recojo aquí:
"Otro cambio cultural que se está dando en América Latina y que permite hablar de «nueva cultura», consiste en la emergencia, sobre todo entre los pobres, de lo que se ha llamado «neocomunitarismo de base»... Numerosos sectores populares de pobres y «n uevos pobres» (es decir, sectores medios que se han pauperizado debido a los nuevos ajustes estructurales) están respondiendo al nuevo contexto estructural, social, político y económico desde los valores de su cultura sapiencial solidaria"27 .
"En el ámbito económico, sobre todo en el de la economía informal, van surgiendo en distintas regiones diferentes formas de la así llamada «economía popular de solidaridad». Así es como se organizan empresas autogestionadas de trabajadores, talleres la borales, pre-cooperativas y cooperativas de todo tipo, huertas comunitarias, comités de cesantes o jubilados, ollas populares, etc. En muchos casos se trata de mera sobrevivencia o subsistencia, pero en no pocos se llega ya a un nivel de crecimiento, en e l cual se unen los valores tradicionales de reciprocidad, comunidad y solidaridad con formas organizativas y técnicas modernas que se caracterizan por su racionalidad y eficacia, no sólo económicas sino humano-integrales"28 .
Sin duda, las CEBs son medio privilegiado del así llamado neocomunitarismo de base.
Uno de los criterios fundamentales para la evangelización, enunciado por nuestra Iglesia del Ecuador, es el siguiente: "Hacernos presentes en el seno de fuerzas y organizaciones populares ya existentes, o promoverlas en caso de que no existan, para ir dando pasos progresivos con todo el pueblo de Dios hacia la total liberación en Cristo"29 .
Aunque la tarea de la organización popular no es específica de la Iglesia, es tarea necesaria y prioritaria el apoyarla, siendo uno de los criterios básicos para la evangelización. No cabe Iglesia de los pobres sin apoyo decidido a los esfuerzos de org anización que nacen de los sectores populares, buscando realizaciones concretas de justicia, libertad y fraternidad.
Donde existe la organización popular, la Iglesia debe relacionarse con ella y apoyarla para que lleve real y eficazmente a la liberación del pueblo. Donde no existe la organización popular, la Iglesia debe promoverla. Las CEBs tienen un papel preponder ante en esta tarea.
Como hemos señalado, muchas CEBs están comprometidas a fondo en el neocomunitarismo de base (economía solidaria) a través de los denominados genéricamente «trabajos comunitarios». Estos ayudan a la sobrevivencia de las personas que los realizan y a que se organicen.
Me parece significativo a este respecto que, en el Documento de Consulta para la IV Conferencia, se afirme que en no pocos casos se llega a un nivel de crecimiento con apoyo de formas organizativas y técnicas modernas que se caracterizan por su raciona lidad y eficacia30 .
Este es uno de los lugares principales en que tiene que comprometerse la acción pastoral, abriendo alternativas frente al sistema neoliberal reinante, para salir de la crisis económica y social que padecemos y lamentamos. Habría que buscar el apoyo de personas capacitadas que colaboren con formas organizativas y técnicas modernas a desarrollar esta economía solidaria. Se ha de evitar, sin embargo, que tal ayuda frene el protagonismo de los miembros de las CEBs.
5.5. LOS MOVIMIENTOS Y SU RELACION CON LAS CEBs
Creo importante hacer una referencia al papel de los movimientos y su relación con las CEBs. Los movimientos son de dos clases principales: movimientos clásicos de revisión de vida y nuevos movimientos. Estos últimos suelen distinguirse por un marcado acento de la dimensión espiritual31 .
Hay que reconocer, en principio, la validez de todo tipo de movimientos, como formas de vida cristiana de acuerdo a algún carisma propio. Se debe reconocer asimismo que los movimientos constituyen pequeñas comunidades cristianas. Entre los aspectos car acterísticos de los movimientos está su internacionalidad. Por ello, su referencia primera no son ordinariamente las necesidades de las personas del sector en que viven los miembros del movimiento, sino lo que constituye el carisma específico.
La Iglesia ha de estar abierta a los movimientos, pero teniendo clara la prioridad de la iglesia particular junto con la parroquia y las CEBs. Por ello, los movimientos deben insertarse en la pastoral diocesana y no ahogar ni obstaculizar la conformac ión de CEBs. Por otra parte, deben tener clara su dimensión evangélica: seguimiento de Jesús en comunidad, opción por los pobres, sentido de encarnación, compromiso por la justicia, coherencia de fe y vida, etc.
5.6. LAS CEBs EN LA IGLESIA DE LOS POBRES
No quiero terminar este trabajo sin hacer una reflexión sobre la «Iglesia de los pobres». Esta perspectiva es fundamental para el apoyo y crecimiento de las CEBs. El crecimiento de las CEBs requiere un proyecto de Iglesia de los pobres. No se trata, po r consiguiente, de algo sectorial sino integral. Hay que afinar en la concreción de dicho proyecto.
Hablo de «Iglesia de los pobres» en el contexto de la Iglesia universal, recordando aquella intervención del Papa Juan XXIII, el 11 de septiembre de 1962, un mes antes del inicio del Concilio Vaticano II: "Frente a los países subdesarrollados, la Igles ia es, y quiere ser, la Iglesia de todos y en particular la Iglesia de los pobres". El Papa actual afirma que la Iglesia está comprometida en la causa de la solidaridad con los trabajadores, porque la considera como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser la Iglesia de los pobres32 .
En una primera aproximación podemos sostener que Iglesia de los pobres es toda la realidad eclesial donde los pobres son evangelizados (y, por ello, se hacen evangelizadores). Ello ocurre a través de:
-La evangelización popular y la celebración de la fe. Aquí la participación de los pobres es preferentemente receptiva.
-Los servicios (testimonio del amor fraterno): sobre todo la educación en centros populares y los centros de asistencia. Los servicios generan gratitud de los pobres, pero no responsabilidad.
-La religiosidad popular: aquí es activa la participación de los pobres, pero en forma sociológico-cultural, que adolece de las limitaciones de dicha vivencia de fe.
Todos estos aspectos se dan en lo que denominamos «comunidad cristiana» de corte tradicional. Para hablar de un modelo definido de Iglesia de los pobres, además de los elementos anteriores, se requieren los siguientes:
-Conocimiento crítico de la realidad desde los pobres, desde sus legítimas aspiraciones a una liberación integral, para hacer una verdadera opción por los pobres33 . Tal conocimiento crítico supone llegar a las causas y consecuencias de la situa ción, también a nivel de estructuras. Supone asimismo ver y valorar las respuestas que el pueblo genera para transformar la realidad de injusticia.
-Las CEBs: en ellas se realiza el protagonismo de los pobres en la Iglesia (en la evangelización) y en la sociedad. Las CEBs asumen las dimensiones anteriores y refuerzan el compromiso personal y social.
-Los servicios y ministerios: de las CEBs surgen servidores o ministros laicos, instituidos oficialmente o no, que toman responsabilidades en el campo de la educación, la celebración de la fe y la promoción de la justicia y el amor.
-Compromiso por la construcción de una sociedad justa, igualitaria y fraterna, apoyando en forma crítica y responsable a los movimientos y organizaciones populares.
-Coordinación de los agentes de pastoral: es un medio imprescindible para robustecer el camino de la Iglesia de los pobres y superar las limitaciones de la pastoral tradicional, la cual no giraba en torno a las comunidades ni tomaba en cuenta el protag onismo de los pobres.
Un proyecto coherente de Iglesia de los pobres en América Latina implica, por sobre todo, la opción preferencial por los pobres y marginados. Ellos son la referencia fundamental. Además, tienen importancia singular el aspecto cultural y la religiosidad popular, para promover la inculturación del Evangelio. Tal proyecto implica asimismo la creación y el desarrollo de las CEBs. Pero conviene tener presente que valorizar las CEBs no es absolutizarlas. Son medio privilegiado de evangelización de los pobres y de todos los miembros de la Iglesia; con todo, la Iglesia de los pobres no se identifica sin más con ellas, pues incluye a todas las personas y todos los medios a través de los cuales el Evangelio es proclamado a los pobres de palabra y de obra.
5.7. EN BUSQUEDA DE RESPUESTA A LOS PROBLEMAS
Deseo referirme en este punto final a varios problemas: comunión eclesial, centralidad de la Eucaristía, protagonismo de la mujer, papel de los agentes de pastoral y compromiso socio-político.
5.7.1. COMUNION ECLESIAL
En cuanto a la comunión eclesial podemos anotar dos clases de problemas: la existencia de coordinadoras en ámbitos diferentes de la iglesia particular y el cuestionamiento a miembros de la Iglesia.
El ámbito primero y fundamental de comunión eclesial y de coordinación pastoral es la iglesia particular. Esto vale para todo tipo de instancias eclesiales y de actividades pastorales. Vale tanto para las CEBs como para los movimientos apostólicos. Hay iglesias particulares que han reconocido la prioridad de las CEBs. El Documento de Santo Domingo apuesta por ello (cf. DSD 61, 63). Estamos, no obstante, muy lejos de alcanzar este objetivo. Esto puede explicar el que con frecuencia no sea la propia igle sia particular la instancia primera de coordinación de las CEBs; pero hay que caminar hacia ahí34 . Es normal que, sobre la base de la coordinación diocesana, haya una coordinación de carácter nacional. Es deseable que cuente con el apoyo de la Con ferencia Episcopal. Hacia ello se debe apuntar.
Hay que desbloquear todo tipo de prejuicios y posturas rígidas en un ambiente de comprensión y diálogo para que las CEBs ocupen el puesto que les corresponde en la evangelización y en las estructuras eclesiales. Así podrá alcanzarse una síntesis fecund a del modelo territorial con el modelo grupal-comunitario.
Los cuestionamientos circunstanciales a ciertos miembros de la Iglesia, en modo alguno suponen un rechazo de la institución eclesial. Nacen del deseo de que la Iglesia y todos sus miembros sean cada vez más fieles al Señor. Se trata más de un «mea culp a» que de acusación a otros. Quieren ser expresión de responsabilidad eclesial.
5.7.2. CENTRALIDAD DE LA EUCARISTIA
Hemos expuesto anteriormente que, en algunas CEBs, la Eucaristía no ocupa el lugar central que le corresponde. Este problema se emparenta con el hecho de que ciertos miembros de las CEBs no han regularizado su vida matrimonial.
Considerando el testimonio de las primeras comunidades cristianas, es preciso sostener la centralidad de la Eucaristía y la importancia del testimonio de vida, que parta de las pequeñas virtudes domésticas. Se ha de exigir, por tanto, una sólida y cohe rente vida matrimonial a los miembros de las CEBs. Hay que caminar hacia ello, aun reconociendo limitaciones personales e incluso culturales35 .
La dimensión sacramental es esencial a la vivencia de Iglesia. Va madurando en las CEBs sin duda, más como sacramentalidad eclesial en su conjunto que como práctica sacramental36 . La Eucaristía va adquiriendo un lugar especial y, a la vez, se r ecupera el sentido del bautismo como fuente de vida cristiana y fundamento de la vocación y el compromiso eclesial. De todos modos hay limitaciones, que es menester superar. Un obstáculo es la irregular situación matrimonial y otro, no menos importante, l a falta de oportunidades. Las comunidades eclesiales campesinas apenas cuentan con la presencia del sacerdote. Hay que promover, por tanto, la celebración dominical sin la presencia del sacerdote a través del ministerio laical de la Eucaristía.
Quiero aclarar que el camino normal no es que la Eucaristía se celebre habitualmente en la misma comunidad eclesial de base. Conviene que esto se dé de cuando en cuando. Vale sostener más bien que el lugar propio de la Eucaristía es el centro parroquia l37 . La comunidad eclesial de base debe dar testimonio de su participación en la Eucaristía junto con los demás miembros del pueblo de Dios, para crear la gran comunidad eclesial más allá de las pequeñas comunidades. Este criterio se aplica igualm ente a los movimientos apostólicos, cuyos miembros a menudo tratan de aislarse y buscan celebraciones aparte de la comunidad parroquial. Hay que procurar que la Eucaristía sea signo real de la solidaridad de la Iglesia con los hermanos más necesitados.
5.7.3. PROTAGONISMO DE LA MUJER EN LA CEB
Señalábamos como limitación la falta de varones en bastantes CEBs. Quisiera resaltar, en primer término, el otro lado de la moneda: el protagonismo de la mujer en la CEB. También aquí resuena la situación de las primeras comunidades cristianas: "fueron las mujeres las que siguieron de manera más fiel la memoria de la práctica de Jesús"38 .
La mujer, doblemente oprimida, tiene un potencial liberador propio. La CEB le ofrece un espacio para su liberación personal y para contribuir a la liberación de las actuales estructuras opresoras. Pero lo hace, en primer lugar, con sus valores femenino s, aportando su espíritu innato de servicio. La mujer colabora con gran entusiasmo y generosidad en las CEBs. Así va tomando nueva conciencia de su realidad y va descubriendo su aporte específico insustituible. En muchos casos su grado de conciencia y de compromiso supera ampliamente el de los varones, que se sienten más sometidos al sistema por el machismo imperante. Es frecuente incluso que la mujer empuje al varón hacia un mayor compromiso social, contra lo que suele suponerse.
La valoración positiva del protagonismo de la mujer en las CEBs no nos impide reconocer la limitación que supone la falta de varones en algunas de ellas. Esta falta de participación frena el proceso de liberación, principalmente en aquellos espacios qu e están más abiertos al varón, como las organizaciones sindicales y profesionales y los partidos políticos. ¿A qué se debe la falta de participación de varones dentro de las CEBs? ¿Será que les motivan menos que a la mujer las cuestiones religiosas, porqu e se estima que «la religión es cosa de niños y mujeres»? ¿Será que a muchas CEBs les falta mordiente social por falta de acciones concretas o por falta de orientación clara en servicio de la organización popular? ¿O será que el varón está más alienado qu e la mujer en nuestra sociedad altamente machista?
Son muchos los interrogantes abiertos. Como exigencias a tomar en cuenta, hay que procurar que las CEBs acompañen a varones y mujeres en su compromiso social y eclesial. Por una parte, las organizaciones populares y profesionales deben abrir el espacio a la participación creciente de la mujer. También en la Iglesia debe crecer su participación39 . Por otra parte, hay que revisar los métodos y objetivos de las CEBs buscando la mayor inserción del varón. Hay que invitarle a participar en ellas con todo su protagonismo. La mujer, doblemente oprimida, desempeñará un papel de primer orden para lograr que la liberación sea integral, llegando hasta los últimos detalles de la vida familiar y social.
5.7.4. PAPEL DE LOS AGENTES DE PASTORAL
Hemos indicado que bastantes CEBs están demasiado dependientes de los agentes de pastoral. Hay comunidades que solo se reúnen cuando está presente el agente de pastoral. Igualmente hemos señalado que, por insistir en la igualdad fundamental de todos l os bautizados, a veces hay peligro de desconocer el servicio propio de los ministros ordenados. Son limitaciones importantes.
Hay una tendencia a afirmar la igualdad fundamental de las personas dentro de las CEBs que se expresa diciendo: "aquí todos somos uno más". Aparte de que sería más propio decir que "cada persona es alguien más", se pone en r iesgo la identidad de los ministros ordenados. Este problema está inducido por los propios agentes de pastoral. La gente de las CEBs reconoce y estima mucho el servicio de los pastores de la Iglesia. Hay que reconocer que el sacerdote no es uno más en la comunidad40 , pues tiene funciones propias por el sacramento del orden, en cuanto a la educación de la fe, la administración de los sacramentos y el servicio de la comunión y la coordinación de la comunidad.
Un reto grande es afrontar con valentía y creatividad el servicio de los ministros ordenados en la Iglesia junto con la participación de los laicos. No se trata de un simple reparto de competencias, sino de estimular el espíritu de colabo ración y servicio y de coordinar las actividades desde el reconocimiento de los ministerios y carismas comunitarios y personales. Cualquier debilidad o incoherencia por afirmar unilateralmente una de las dos coordenadas en desmedro de la otra trae consecu encias graves.
5.7.5. COMPROMISO SOCIO-POLITICO
Hemos aludido a dificultades y limitaciones en cuanto al compromiso socio-político de los miembros de las CEBs. A este respecto me parece sugerente lo anotado sobre las primeras comunidades cristianas, las cuales, sin capacidad de influir directamente en las estructuras sociales, lograron transformar por dentro la sociedad.
Por el lado positivo pienso que hay que resaltar la importancia de las virtudes de cuño doméstico y las experiencias de «neocomunitarismo de base», que distinguen a los miembros de las CEBs. A ello se suma el esfuerzo por crear y apoyar las organizacio nes populares de todo tipo, por insignificantes que parezcan. A mi entender, hoy por hoy, este es el principal aporte de las CEBs a la construcción de una nueva sociedad.
El plano de la política partidista está, en general, bastante lejos de las posibilidades de aporte eficaz por parte de la mayoría de las CEBs. Obviamente hablo desde la experiencia del Ecuador, aun cuando en un encuentro de las comunidades cristianas c ampesinas llegaron a plantearse -con poco realismo- la creación de un partido político relacionado con las CEBs. No sería razonable desconocer la importancia de la actividad política o satanizarla por los errores que se cometen. Por lo tanto, hay que abri r el espacio a la participación política de los miembros de las CEBs, sin perder el dinamismo y la mística de servicio que los caracteriza. Naturalmente es necesario un sano pluralismo político, coherente con las opciones cristianas fundamentales. De este modo se garantiza un discernimiento crítico sobre la política partidista, para que las CEBs no sean víctimas de manipulación.
A modo de conclusión quiero decir que, a pesar de todos los problemas y limitaciones señalados, las CEBs son esperanza de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad. Por ellas apuesta claramente Santo Domingo. La renovación de la Iglesia pasa por la creació n de la Iglesia particular y de la parroquia como «comunidad de comunidades».
Notas: