Seminario Internacional César Jerez
ZIPAQUIRA (Colombia)
5 - 11 julio 1992
Este Seminario lleva el nombre de César Jerez. El estuvo presente en la primera reunión y en la que elaboró el proyecto, pero el 22 de noviembre murió, ocho meses antes de la realización de este Seminario.
El 30 de septiembre de 1991, el mismo día en que el pueblo de Haití vió frustrada su esperanza de alcanzar por fin la democracia y la libertad, en Santo Domingo los Delegados de Apostolado Social de una decena de Provincias de la Compañía de Jesús de Amér ica Latina echaban una mirada sobre la situación de los países así representados.
La violación de los derechos humanos, la corrupción en esferas administrativas y gubernamentales, el influjo político de las fuerzas armadas en algunas naciones, el narcotráfico y la narcodependencia, el sida y el aumento del ejército de niños de la ca lle, el vacío ético, los problemas y la lucha por los derechos de la mujer, la participación creciente de la sociedad civil, las expectativas ante la IV Conferencia Episcopal de América Latina, la conmemoración del 12 de octubre de 1492...: enunciados que de una u otra forma son signos de los tiempos y de la vida y la muerte de nuestro Continente.
Pero sobre todo este panorama, un punto que resaltó como el más evidente era el conjunto de medidas económicas, políticas y socioculturales que, bajo el nombre de "neoliberalismo", se van implementando en cada uno de los países latinoamericanos.
Por lo que esas medidas iban entonces significando ya de empobrecimiento para las mayorías en nuestros pueblos, se renovaba con mayor fuerza la indignación solidaria y la crítica ética que impulsa a restablecer el designio de Dios de que todos seamos y vivamos como hermanos. De allí surgió la decisión de emprender un estudio. El Seminario se reunió del 5 al 11 de julio de 1992. Se invitó a un conjunto de peritos que desde la economía, la antropología, la política, la filosofía, la sociología, la teolog ía, el derecho internacional, la historia, la semiótica, las ciencias de comunicación, ayudaran a este estudio.
Para la búsqueda de líneas de acción y de alternativas, el propósito fue desde el principio ponerse en situación de discernimiento conforme a la pedagogía ignaciana.
1.- NATURALEZA E IMPACTO DE LAS POLITICAS NEOLIBERALES
A.- AMBIENTACION HISTORICA
La situación internacional en la actualidad se caracteriza, tanto en lo económico como en lo político, por la emergencia de nuevas realidades que, sobre todo a partir de la década de los setentas, han acelerado los ajustes y la redefinición de la estructu ra de las relaciones entre los pueblos, los gobiernos, y las sociedades en general. Destacan en particular:
La caída del socialismo burocrático, que significó el debilitamiento de los límites que representaba para la penetración y dispersión del capitalismo internacional en el escenario mundial, con la consiguiente elevación en la complejidad y profundidad d e los efectos de esta penetración en las estructuras nacionales e internacionales.
La conformación de nuevos bloques comerciales y financieros, cuyos países hegemónicos serían: los Estados Unidos de América, Alemania y Japón, con su propia área de influencia económica y política en América, la Europa Unida y la Cuenca del Pacífico, r espectivamente.
El nuevo ordenamiento mundial que esta nueva fase trae consigo se debate ahora entre la competencia feroz tanto por los mercados que emprenden las superpotencias, como en la disputa por la hegemonía política mundial, oscilante entre un mundo unipolar ( conducido por los Estados Unidos), o bien un mundo en condominio de poder, con equilibrios concertados.
Una nueva distribución internacional del trabajo, con nuevas fórmulas de acumulación, en cuyo ámbito son desiguales las condiciones que caracterizan a los países industrializados, de las oportunidades reales de que disponen los países en desarrollo. Lo s primeros detentan el monopolio de la tecnología avanzada, poseen los recursos financieros suficientes y en ellos se asientan los principales agentes económicos. Por el contrario, los países históricamente dependientes sólo cuentan con una relativa indep endencia y capacidad para definir sus espacios económicos en función de las nuevas necesidades del mercado mundial, conducido por las potencias hegemónicas. Así, la contradicción principal en la nueva estructura internacional es la que se da entre el Nort e industrializado y el Sur pobre y subdesarrollado.
Las nuevas áreas regionales o bloques de influencia incrementarían tendencialmente el comercio y la libre circulación de capitales a su interior, y no tanto el intercambio entre los bloques. Como ha quedado dicho, el proyecto regional para la América L atina se encuentra conducido por los intereses de la potencia norteamericana.
La revolución científico-técnica y tecnológica-informática actualmente en marcha supone una superconcentración del poder sin precedentes, además de la exclusión de los países del Sur de los frutos del desarrollo, si bien se les impone un particular mod elo tecnológico y científico ajeno a su identidad y a sus necesidades.
Paradójicamente, esta revolución tecnológica se presenta como un desafío para las mayorías populares. Estas pueden apropiarse, por la participación sociopolítica y por el desarrollo de la inteligencia popular, de los procesos de innovación y utilizarlo s como un medio en el horizonte de un mundo más fraterno y sin excluídos. Pero también las mayorías pueden quedar por fuera de estas transformaciones, o simplemente ser utilizadas para la consolidación de las injusticias en que sólo las minorías se benefi cian de las nuevas posibilidades de la ciencia aplicada.
Los cambios culturales que acontecen en el mundo tienen en la actualidad mucha semejanza con los cambios en el orden económico: las fronteras culturales se van borrando entre países, de suerte que se genera hoy una especie de "mestizaje universal", en que la cultura dominante corresponde a los países más desarrollados pero permite la subsistencia, y aun ciertos influjos de las culturas nacionales.
Asistimos, pues, al derrumbe de un aera y de un modo de civilización, que se manifiesta en todas las maneras señaladas, pero también en una "crisis de los paradigmas", o sea en la incapacidad que experimentan actualmente las ciencias sociales para prop oner proyectos alternativos que llenen el vacío dejado por el derrumbe de las ideologías, en realidad, del socialismo.
En Latinoamérica, particularmente, los efectos de este nuevo orden mundial se dejan sentir con fuerza, en especial a través de las políticas económicas de corte neoliberal y en la puesta en riesgo de la soberanía de los países que la conforman, dentro de la dinámica de globalización de la economía y de la regionalización a que ésta da lugar.
El agotamiento de los modelos de desarrollo anteriores, basados en la sustitución de importaciones como política macroeconómica fundamental, dio lugar en el subcontinente a una profunda crisis económica de carácter recesivo, a un hipertrofiamiento del Estado, y al tremendo endeudamiento de nuestros países.
Esta crisis del Estado "benefactor" y de las economías dependientes de Latinoamérica, dió origen a lo que la CEPAL ha dado en llamar "La década perdida de América Latina": no sólo crecimiento nulo de las economías de todos los países, sino incluso en a lgunos procesos de desindustrialización y, en todos los casos, una distribución regresiva del ingreso.
La agudización de desequilibrios endémicos de sus economías, la progresiva pérdida de competitividad de sus aparatos productivos, su creciente marginamiento en el escenario internacional, aunados al proceso de reconfiguración del sistema capitalista mu ndial, constituyen factores determinantes en última instancia, de la necesidad de implantar "reformas estructurales" de las economías latinoamericanas.
La izquierda latinoamericana igualmente entró en una profunda crisis tanto por su falta de capacidad para enfrentar los cambios internacionales, como por la caída de los paradigmas que le daban sustento.
La crisis de la izquierda, de su proyecto, de sus métodos, tuvo mucho que ver con el análisis estructural que utilizaba y con el estrecho margen que dejaba a las posibilidades de acción alternativa. En este tipo de análisis, la imagen del sujeto popula r era contradictoria con el rol que se le asignaba en el proyecto de cambio: se le presentaba más como víctima inerme ante la estructura, que como sujeto de transformación de la misma. Sus efectos eran , pues, paralizantes.
En el nivel de las masas, todo esto se tradujo en un grave apoliticismo, tanto por el fracaso político de las opciones alternativas, como por la idealización de ciertas experiencias de base que nunca llegaron a tocar las estructuras sociales marco.
En América Latina fuimos más hábiles en la determinación de las condicionantes históricas externas sobre nuestra acción, que en la especificación histórica y técnica de nuestras propias capacidades para dirigirnos a nosotros mismos. Quizá una traba cen tral para el fin de la miseria y el desamparo de nuestros pueblos está en la capacidad de manifestarnos para dotarnos de un proyecto colectivo y de una ambición mayor en el escenario mundial.
En este proceso, pues, de reconfiguración del espacio económico en el hemisferio americano, el reto comunitario de los países del Continente consiste en velar por la preservación y reproducción de condiciones propicias y eficaces para la estabilidad y el robustecimiento del nuevo arreglo geopolítico y económico en proceso. Para ello, para que cada uno de nuestros países pueda aprovechar el cabal aprovechamiento de sus beneficios potenciales, el país hegemónico ha planteado un estatuto de elegibilidad q ue contiene las condiciones para estar en el nuevo bloque hemisférico: aceptar el paquete integral neoloiberal: ajuste estructural, liberalización económica, desregularización y privatización.
Pero, al mismo tiempo, en nuestros países han visto la luz nuevas formas de movimientos sociales con nuevos sujetos emergentes. Los sectores tradicionales de organización y lucha permanecen -obrero, campesino y popular-, pero junto a ellos florecen nue vos actores sociales que se perciben agraviados por las políticas neoliberales en boga. Ahí están los ecologistas, el movimiento municipalista, las mujeres, los niños trabajadores, los cristianos comprometidos, los pueblos indios y los pequeños y medianos empreserios, entre otros.
En el ámbito cultural existe una dinámica de derechización universal. Ideologías como la del "fin de la historia", la "Nueva Derecha" norteamericana, varios de los postmodernismos, son todas caras diversas de la ola neoconservadora que se extiende por el mundo, en especial sobre la juventud.
B. - QUE ES EL "NEOLIBERALISMO"
En todo este contexto, dibujado apenas a vuelo de pájaro, se impulsan diversificadas políticas neoliberales al interior de los países industrializados, y se imponen a los países del Sur.
Y se habla más bien de "políticas neoliberales" que de "modelo neoliberal", porque el neoliberalismo parece ser, antes que nada, una ideología nueva que postola la preeminencia del mercado y de la libre competencia, más que un verdadero modelo económic o global y homogéneo.
Esta ideología ampara a una seri de prácticas comunes impuestas por los organismos internacionales dominados por los Estados Unidos, que se aplican de diverso modo en los distintos espacios nacionales. Se trata de políticas económicas desregularizadora s, privatizadoras y liberalizadoras de las economías nacionales y de los proteccionismos tradicionales de los países del Tercer Mundo.
Así, nos ha resultado irrelevante ahondar excesivamente sobre el carácter teórico de este "modelo", que, por cierto, encierra en sí numerosas contradicciones. El análisis, más bien, debe centrarse, para nosotros, en sus implicaciones prácticas y en sus concretos.
1.- Algunos postulados propios de la ideología neoliberal
a) El fin de las utopías: con este repetido lema se postula que los sueños y proyectos de futuro se han acabado. Lo único que cuenta es la acción inmediata. Fácilmente se alude con esto al "fin del socialismo" y de sus anhelos de una sociedad sin explotac ión. Hablar del "Reino de Dios", de aceptarse el postulado, será algo ahistórico e intemporal. Se acaba su dinamismo de orientación, motivación, búsqueda, valoración cristiana.
b) El fin de las ideologías: implica que sólo resta el mercado capitalista y la democracia liberal, y que toda otra alternativa no tiene posibilidad alguna en est ahistoria qu e ha llegado a su fin.
c) La inevitabilidad del neoliberalismo: es decir, que sólo podrán acceder al desarrollo aquellos países que hagan su ajuste estructural y su modernización conforme lo dictaminan los cánones neoliberales, y, al mismo tiempo, que en el marco de la globa lización mundial no es posible ningún otro tipo de desarrollo.
d) La legitimación, por tanto, de esquemas neoliberales como las únicas y mejores alternativas para la economía mundial.
2.- Las concretas políticas neoliberales que se han puesto en marcha en nuestros países.
1º.- La reforma estructural, que implica la reestructuración de la propiedad agraria e industrial, para transitar a nuevas fases de desarrollo, lo mismo que una política de reconversión industrial y de flexibilización de los mercados de trabajo, capita les, tecnología, patentes, investigación e información.
2º.- La privatización, entendida como el adelgazamiento del Estado, una menor intervención suya en la economía -particularmenete en la propducción-, la supresión del Estado Benefactor, y el fortalecimiento del capital privado y de sus organismos oligop ólicos y monopólicos.
3º.- El manejo financiero de las tasas de interés. La política monetaria y de precios. La desaparición del déficit fiscal y el control de la inflacción.
4º.- La orientación de la economía en función del mercado internacional y el aliento a las exportaciones.
5º.- La apertura al capital extranjero y la internacionalización del mercado interno.
6º.- Reducción de prácticas proteccionistas.
7º.- Fuertes costos sociales, como la caída del salario real y mayor tasa de desocupación, por lo menos en las primeras etapas del proceso, resultado de la recomposición de los procesos productivos.
8º.- La aplicación de paquetes compensatorios en las zonas y sectores más deprimidos para atender a la pobreza absoluta y disminuir el riesgo de estallidos sociales.
1º.- El nuevo papel del Estado: Ya no como agente económico directo, sino como garantía de equilibrio social y favorecedor de la actuación del capital privado. Así, el articulador fundamental de la sociedad sería el mercado, y al Estado le corresponder ía procurar una mayor eficiencia en la gestión pública.
2º.- El papel de los sindicatos y organizaciones populares se reduce al máximo. Luego de la desintegración de su papel tradicional, se convertirían en gestoras de una mayor productividad.
3º.- Reducción de prácticas clientelistas y populistas. La nueva divisa sería la "mayoría de edad del pueblo".
4º.- Democracia moderna y representativa como preferencia para el modelo. Pero, si la democracia representativa es riesgosa en algún momento, se le limita sin miramientos. Se trata, pues, de una nueva forma de dominación distinta a las dictaduras tradi cionales.
5º.- La debilidad para reaccionar por parte del pueblo y de la sociedad civil. La incapacidad de la izquierda para responder. La aceptación por parte de las masas y de los sectores organizados de los programas neoliberales como algo inevitable. Incluso el apoyo mayoritario a las políticas de ajuste, independientemente del tipo de ajuste que sea impuesto, al menos en un primer momento.
6º.- Relación política de subordinación a través del mercado con los países hegemónicos en el reacomodo internacional.
7º.- Disminución dramática del gasto social. Caída del gasto público, principalmente en los renglones de educación, salud, y seguridad social.
8º.- La libre actuación de los gobiernos neoliberales es consecuencia, en parte, de una cierta debilidad y falta de unidad de los sujetos populares y de la sociedad civil.
1º.- El consumo, la producción y la eficiencia como los máximos valores sociales.
2º.- El pragmatismo, tanto en las políticas económicas, como en las relaciones internacionales y en la vida cotidiana.
3º.- La fetichización del mercado, en la medidad en que se ocultan las diferencias de quienes a él concurren, y la intervención del Estado en su regularización.
4º.- La educación orientada a la satisfacción del mercado de trabajo y a la producción privada. Cesión de mayores espacios a la Iniciativa Privada en este terreno. Se incorporan en ella criterios de prodeuctividad y competencia.
5º.- Los medios de Comunicación como legitimadores del modelo y del gran aliento consumista.
6º.- La teología de la nueva derecha (Novak) que postula al neoliberalismo como el mejor de los mundos posibles, inevitable, y como terreno para la realización del Reinado de Dios.
7º.- En la medida en que se avanza hacia la homogeneización cultural, se da un desconocimiento de las culturas particulares. Esto atenta en contra, especialmente, de las etnias indígenas, aunque favorece, por contraparte, la vuelta a nacionalismos cerr ados y excluyentes.
8º.- El aliento de los movimiento religiosos "libres" (sectas) es también una necesidad del modelo, a fin de desarticular toda otra posibilidad de resistencia nacional colectiva, además de ser una concreción de la pluralidad política y religiosa que po stula el modelo.
3.- Diversas posiciones de los países latinoamericanos
Los procesos, formas concretas y tiempos con que se va implementando este "modelo neoliberal" en los diversos países de América Latina dependen del papel y la orientación que les es asignada a las economías nacionales en su inserción a la economía mundial . En todo caso, el presupuesto es que Améerica Latina está inserta en el proceso de conformación del bloque dominado por los Estados Unidos.
A nuestros paíse s se les va asignando el papel de centros de industria de maquila y de productos manufacturados -con creciente mano de obra femenina- y de exportadores de productos agrícolas y materias primas, con particular interés en la producción p etrolera.
México y Chile, como primer grupo, más abiertamente van haciendo suyas las medidas económicas y sociales del neoliberalismo. Son ellos los que más se prometen segurar las ventajas y reducir las desventajas que da la relación con el centro del bloque am ericano.
En el otro extremo se encuentra actualmente Perú: su "pérdida de identidad", como algunos analistas definen su situación, se ha convertido en uno de los más grandes dolores de América Latina.
Ecuador y los países centroamericanos Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Honduras -sin ninguna ayuda significativa seria y con procesos de pacificación muy frágiles y enorme pobreza- corren el riesgo de "peruanización_ y configurar así un segundo grupo . Poco campo se les asigna en la supuesta "modernización" económica y política.
Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Costa Rica son contemplados como "grupo intermedio", tal vez con mayor tendencia a incorporarse al grupo primario, en medio de las graves crisis gubernamentales que enfrentan los tres primeros sobre todo .
Bolivia, Paraguay, República Dominicana corren el riesgo de pasar a formar parte del segundo grupo.
Los territorios independientes del Caribe, incluído por supuesto Puerto Rico, y Panamá, a pesar de la susodicha autonomía gubernamental, corren la suerte de las minorías estadounidenses.
Haití ni siquiera es mencionado en los programas neoliberales. La ineficiencia de los organismos internacionales para ayudar al restablecimiento de la democracia que ese pueblo se dió al elegir al Presidente Aristide, lo sigue condenando a la total mar ginación y al máximo empobrecimiento.
Cuba, bloqueada del todo y, como nunca, aislada precisamente por su deseo de seguir siendo el último rincón de la experiencia socialista.
Por otra parte, los gobiernos de nuestros países están jugando, a la vez, diversas cartas: Tratados directos con Estados Unidos, alianzas regionales o bilaterales con algun país vecino, y búsqueda de capital proveniente de otros bloques internacionales, e n particular de la CEE. Hay quienes interpretan esto como un rejuego entre la solidaridad y el egoísmo.
De hecho, los Tratados interregionales de Libre Comercio (Chile-México, México-Colombia-Venezuela, Países andinos, Argentina-Chile, Mercosur, México-Centroamérica, por ejemplo) son poco relevantes para los gabinetes económicos. Se les mira como complem entarios a la Iniciativa de las Américas, no como un proceso de integración. Ante tales Tratados son divergentes las posturas: Si, como se afirma, el Mercosur corresponde a alguna de las expectativas de Argentina, en gran parte lo debe a la crisis interna de Brasil. Paraguay lo ve como perjudicial, por saberse en condiciones desventajosas ante Chile, Argentina y Brasil. Uruguay, en cambio, ve en el Mercosur la oportunidad de entrar a un mercado más grande y más cercano y de solucionar un problema de contr ol de patentes, de energéticos e infraestructura (hidrovías, rutas y puentes).
Las Cumbres de Mandatarios Iberoamericanos, tenidas en Guadalajara y Madrid, son más un símbolo de búsqueda de unidad que una unidad real de apoyo mutuo.
Se percibe otra serie de divergencias entre los diferentes países de América Latina y entre la reacción del pueblo mismo ante las medidas implementadas. En líneas generales, estas divergencias tienen que ver con el grado de pobreza y de educación, el t ipo de programas compensatorios, la elevación o caída de los indicadores macro de la economía, la situación de estabilización o violencia política y militar, las prioridades del ajuste, el grado de apertura comercial y de inversión extranjera, los cambios jurídicos, el peso y manejo de la deuda, el papel y la articulación de los viejos y nuevos actores sociales y políticos, la composición étnica y cultural, el protagonismo e ideologización de los movimientos populares, el peso de la opinión pública, la si tuación interna en torno a la democracia, el narcotráfico, la corrupción, la violencia, el papel y peso de los militares, el grado de autoritarismo y legitimidad presidencial.
Los Organismos no Gubernamentales (ONGs) van jugando cada vez más un papel significativo en este proceso. Pero se dividen en dos corrientes: 1) Los sostenidos por los grandes empresarios, que se han organizado para tener programas funcionales al sistem a "neoliberal". Los Gobiernos los apoyan. Asumen actividades filantrópicas. Cuentan con mucho dinero. 2) Otros, con menos recursos financieros y mayor experiencia en trabajo popular, están haciendo de la democracia real y la defensa de los derechos humano s su bandera. Son vistos con recelo en algunos países, como opositores.
El "neoliberalismo" se acoge, en general, con incertidumbre de la población, que no lo entiende, lo que provoca una falta de organización más organizada. el pueblo lo percibe, con todo, según lo propone la propaganda, como solución a la crisis provocad a por el modelo económico y político anterior.
Algunas de las medidas se implementan y afectan también a los estados Unidos. Este país cambia la orientación en su línea de exportaciones y parece dar menos importancia al renglón de los productos manufacturados, para concentrarse en los productos agr ícolas y, en especial, en la línea de servicios (patentes, tecnologías...). Algo disminuye su inversión en la industria bélica, pero muy limitadamente,por diversas razones: esta industria es, de hecho, gran fuente de empleo; varios Congresistas tienen par ticipación en fábricas de armamnetos; en la cultura estadounidense hay una tradición de guerra, como afirmación de poderío y seguridad; las clases pobres ven en su ingreso a las fuerzas armadas una salida a su pobreza. Por otra parte, algunas de las polít icas impuestas en Latinoamérica -disminución de gasto social, privatización de servicios- se aplican dentro de Estados Unidos, con particular impacto para minorías raciales, mujeres y jóvenes. Las reacciones de protesta surgen precisamente en estos grupos , fuertemente reprimidos y -paradójicamente- poco activos, desinteresados, en los procesos electorales.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en su publicación, Desarrollo Humano: Informe 1992, da un panorama de lo acontecido en el mundo:
"Concluye que el acceso restringido o desigual a los mercados mundiales le cuesta a los países en desarrollo US$ 500.000 millones anuales, cifra que equivale a lo que reciben a manera de asistencia internacional. No debe extrañar, entonces, el hecho de que la disparidad de ingresos a escala mundial se haya doblado en el curso de los tres últimos decenios. El 20% más rico de la población mundial recibe en la actualidad un ingreso 150 veces superior al 20% más pobre".
Para mostrar el fundamento de esta afirmación, en la carátula muestra con una gráfica la distribución de ingreso, y la explica de inmediato:
"El 20% más rico de la población mundial recibe el 82.7% de los ingresos totales del mundo, mientras que el más pobre tan sólo recibe el 1.4%. El crecimiento económico mundial casi nunca se filtra hacia abajo. La siguiente es la distribución de los ing resos mundiales por quintiles:
| El 20% más rico recibe el 82.7% |
| El segundo 20% recibe el 11.7% |
| El tercer 20% recibe el 2.3% |
| El cuarto 20% recibe el 1.9% |
| El 20% más pobre recibe el 1.4% |
Ante el estudio y análisis del PNUD, William H. Draper III, postula en el prefacio del Informe:
"El mensaje que se desprende claramente de Desarrollo: Informe 1992 es que la comunidad internacional debe brindar un mayor apoyo al desarrollo humano mundial. Debe hacerlo no sólo otorgando mayor asistencia, sino qmpliando el acceso de los países en d esarrollo a los mercados mundiales. Esto aumentaría significativamente los flujos de capital del Norte al sur y facilitaría recursos a los países en desarrollo para que pudieran realizar inversiones urgentemente requeridas en sus poblaciones..Porque, com o indica el Informe, a fin de eliminar la dependencia crónica de los productos primarios y la asistencia, los países en desarrollo tienen que invertir fuertemente en el capital humano necesario para iniciar el siglo XXI en pie de igualdad con los países i ndustrializados"
Acabar con la desigualdad, eliminar la dependencia, ampliar el acceso a los mercados mundiales, apoyar el desarrollo humano, invertir en el capital humano: Objetivos que todos los pueblos y naciones empobrecidos anhelan. El "neoliberalismo", con sus me didas económicas, políticas y culturales, dice asumir esos anhelos.
El obstáculo fundamental queda ya señalado en el Informe: "El crecimiento económico mundial casi nunca se filtra hacia abajo". Por eso la disparidad de ingresos da que el 20% más rico de la Tierra recibe 150 veces más que el 20% más pobre.
Si esto es verdad a nivel de toda la sociedad mundial, lo es también en América Latina y al interior de cada uno de nuestros países, antes y durante la actual implementación del modelo neoliberal: El crecimiento es crecimiento de desigualdades, la riqu eza generada no se filtra hacia abajo. La peor disparidad al interior de un país es la de Brasil: 26 veces entre el 20% más rico de la población y el 20% más pobre, de acuerdo con su ingreso per cápita.
A pesar de lo propuesto por el neoliberalismo, la atracción de capitales es menor que la propuesta. Las mayores inversiones no se encaminan,-todavía, al menos- a la modernización de la industria, sino al mundo financiero y monetarista de la bolsa y la banca.
La reorganización del nuevo papel del Estado y la "modernización" productiva ha provocado un aumento real o encubierto de desempleo.
Se da un porcentaje alto de la población económicamente activa en sector de servicios.
Hay un crecimiento del sector informal, tanto en lo comercial como en lo productivo, como mecanismo de sobreviviencia.
Campesinos e indígenas -pocos- mejoran sus técnicas de producción y mercadeo, y -muchos- venden o abandonan su tierra, se proletarizan o emigran a la ciudad.
La mediana y la más pequeña empresa, incapaz de "modernizarse" sin los créditos y apoyos necesarios, es el sector que más ha sufrido la competencia que acompaña a la apertura de mercados internacionales. No pocas han desaparecido.
La disminución impuesta del gasto social público ha significado un deterioro de la salud, la educación, el transporte, la alimentación y vivienda. Esta situación se agrava en países que todavía sufren la guerra o acaban de salir de ella.
La privatización de la asistencia social encarece los servicios y se vuelve gasto imposible y prohibitivo para las grandes mayorías.
Las medidas compensatorias de algunos países logran frenar temporalmente el descontento popular, pero no alcanzar a superar costos ni remediar de raíz las causas del empobrecimiento, menos cuando son utilizados como apoyos político-electorales.
Todo esto va generando una violencia creciente, que tiene la forma de anemia y provoca un proceso de desintegración nacional. La situación se agrava por el narcotráfico, sostenido por la enorme demanda que vive el mundo más rico.
La corrupción se extiende en todos los ámbitos.
La ley que se impone es la del más fuerte: una especie de darwinismo económico y social. Las víctimas obvias son y serán los más dxébiles, los pobres. Se olvida que para Darwin la sobrevivencia no está en la fuerza sino en la habilidad de enfrentar y a sumir las condiciones de vida.
Decíamos ya que los efectos de las medidas económicas y políticas del neoliberalismo se resienten también en Estados Unidos. El Center of Concern, de Washington, sobre un estudio de la Fordham University, aporta los siguientes indicadores de lo que sig nifica la disminución de servicios sociales en la década 80-90:
| 74% | perdió la vivienda. |
| 67% | menos de servicios para los de salario bajo. |
| 47% | de supresión de ayuda para energía para los pobres. |
| 35% | menos en servicios sociales de gobiernos locales. |
| 28% | menos en servicios a indígenas. |
| 20% | menos en servicios de salud para inmigrantes. |
| 14% | menos en atención de salud maternal para niños. |
| 37% | de aumento en gastos militares. |
D.- CRITICA
1.- Crítica global
Quedan señalados los objetivos que, a nivel teórico y programático, intentan alcanzar los proyectos de economía y sociedad puestos en marcha. La formulación de tales objetivos surgen de una condena implícita o explícita del modelo implementado en l as déc adas recién pasadas, más que en la búsqueda de una solución de raíz de lo que ha provocado el empobrecimiento de cuatro quintas partes de la humanidad y de las mayorías de nuestros grupos y comunidades nacionales.
Por los efectos que acabamos de señalar, se ve que el gran desafío que enfrenta el neoliberalismo es precisamente el gran reto que el capitalismo liberal no pudo resolver: asegurar la justicia, en favor de las personas, comunidades y naciones más pobre s.
Sigue siendo verdad la condena con que S.S. Juan Pablo II y con él la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano caracterizó en Puebla nustra sociedad: "Ricos cada vez más ricos, a costa de pobres cada vez más pobres".
Cuando tan grave "hipoteca" quede pagada, se podrá aceptar la Iniciativa de las Américas: Sólo así será verdad el intercambio de tecnología, trabajo y conocimiento anunciado. Sin eso, será imposible "invertir en el capital humano", con verdadera educac ión de todos y para todos.
Es cierto que la inflacción ha disminuído y que en cada país la iniciativa privada económicamente más fuerte aplaude las medidas implementadas. es verdad que había que corregir y se va corrigiendo el "paternalismo" del Estado, con efectos dichos.
A pesar de graves deficiencias en la concepción y promoción de la más cabal democracia, se ha despertado la conciencia y la actuación de la sociedad civil, ante la retirada y los errores del Estado.
La convocatoria a coordinar esfuerzos y configurar en América Latina un Continente unido retoma un sueño y una utopía que desde la Independencia de España y Portugal fueron propuestos por líderes políticos, literatos y evangelizadores.
A pesar de esos elementos positivos, impulsados como ideología de base por el neoliberalismo, mirado todo desde la perspectiva asumida en la fe y desde la opción preferencial por los pobres, como expondremos en el siguiente capítulo, el juicio ético no puede llevar a un aplauso entusiasta, sino a asumir una distancia crítica.
Lo afirmamos, ciertos de que es un riesgo el enfrentar el problema de América Latina y El Caribe con una aproximación exclusivamente moral. Un juicio sólo ético puede llevar a la impotencia y la frustración, si no tiene en cuenta la situación internaci onal y continental que apremia hacia la ruptura de fronteras nacionales y hacia las medidas económicas necesarias.
2.- Crítica económica
1º.- El discurso neoliberal es profundamente ideológico porque su fundamento, el libre mercado, es una falacia. La política económica implementada por los gobiernos "neoliberales" dista mucho de los principios fundantes de la teoría neoclásica. Diversos h echos evidencian que el mercado libre no existe.
2º .- La creciente concentración del poder económico, de la tecnología y de la información muestra que no hay igualdad de oportunidades de "entrada y salida del mercado" y, en cambio, se consolida el poder de los monopolios. A finales de los años ochen ta, en los Estados Unidos se vivió un proceso de fusión ("Mengers") de empresas sin precedente.
3º.- La expresión más clara de la falta de apertura contra el proteccionismo, especialmente en estados Unidos y europa es el fracaso de las negociaciones del GATT.
4º.- El antiestatismo de la prédica neoliberal no se ha podido llevar a la práctica. El creciente déficit fiscal de la mayor parte de los países del mundo es un testimonio elocuente de ello. Pese a todos los esfuerzos, el gasto público como porcentaje del PIB continúa su ritmo ascendente. Antes que una disminución de los ingresos del Estado, lo que se observa es una recomposición.
5º.- El fracaso del mercado para lograr el pleno empleo. A mediados de los años setenta, cuando se pusieron en tela de juicio las políticas de empleo keynesianas, se propuso como alternativa la no-intervención del Estado y la flexibilización del mercad o laboral. Estas nuevas medidas tampoco lograron los resultados esperados. Ante la imposibilidad de mejorar los niveles de ocupación la teoría neoclásica no tuvo más remedio que aceptar la presencia de un cierto nivel de desempleo de carácter "estructural ".
6º.- La conformación de tres grandes "bloques" económicos: i) Estados Unidos-Canadá-México, ii)Comunidad Económica Europea, iii) Japón y Sudeste asiático. Este nuevo ordenamiento del comercio internacional muestra que el espacio del "libre comercio" no es contínuo y homogéneo. Funciona selectivamente y preferencialmente al inetrior de cada uno de los "bloques".
7º.- La inoperancia del sistema de tasas de cambio flexibles (WASSERFALLEN 1989, WEINTRAUB 1981, HARVEY 1991, TRIFFIN 1989). Cuando en 1973 el Fondo Monetario Internacional implementó el sistema de cambios flexibles, se esperaba que las variaciones de éstas fueran relativamente estables. Hoy, diez años después, se constata que las fluctuaciones de las tasas de cambio han sido mucho más volátiles de lo que se esperaba y, peor aún, se han agudizado los desequilibrios que se pretendían corregir.*
8º.- El mercado no funciona por sí solo. Se requieren condiciones institucionales que le sean propicias. Ello significa que, además de la confianza en la autonomía de los agentes económicos, es indispensable que exista un orden institucional y legal qu e garantice la vigencia de los contratos, la estabilidad de la moneda y la seguridad ciudadana.
9º.- La moneda, elemento central de la organización social actual, no puede cumplir sus funciones sin la legitimación del Estado. Esto se convierte, entonces, en el gerente último del sistema de precios.
10º.- El freno de la inflación. El control de los agregados monetarios, elemento central de la política neoliberal, es responsabilidad de una autoridad central. Dadas las limitaciones del mercado, se requiere la acción reguladora de la institución mone taria. Finalmente, y a pesar del discurso neoliberal, se hatenido que aceptar que la estabildad de los precios no consigue sin una fuerte dosis de intervención estatal.
*Esta frase de TRIFFIN es elocuente: "Las fluctuaciones de las tasas de cambio no han correspondido a las expectivas de los promotores del mercado libre. Estos aspiran a poner fin a las intervenciones oficiales, convencidos que las tasas de cambio se a justarían a los niveles competitivos de ls importaciones y exportaciones, de tal manera que se compensasen los diferenciales de precios entre países. La realidad ha sido muy diferente. El régimen de tasas de cambio flexible establecido en 1973 ha implicad o una formidable multiplicación de las intervenciones oficiales y una agudización de los desequilibrios en las balanzas de pagos."
11º.- La reprimatización de las exportaciones. Ante la crisis del modelo de desarrollo hacia "adentro" (susitución de importaciones), se optó por vías alternativas que volcaron las economías hacia el exterior. Dentro de los marcos del nuevo esquema, de sarrollo hacia "afuera", se busca que la industria nacional mejore sus niveles de productividad, de manera que pueda competir eficientemente en el mercado internacional. Pero el paso del primer modelo (hacia "adentro") al segundo (hacia "afuera"), se ha d ado mediante un acelerado proceso de "reprimarización de las exportaciones". La ventaja comparativa de los países latinoamericanios sigue siendo la agricultura y la producción de ,materias primas. Estas actividades son su principal fuente de recursos. Est e hecho es importante por tres razones:
*Indica que la industria latinoamericana no está en capacidad de competir en el mercado mundial.
*Muestra que los ingresos de divisas de los países siguen siendo muy aleatorios, ya que en el mercado internacional los precios de los productos básicos presentan amplias fluctuaciones.
* Actualmente se dice que el procesode ajuste, esencialmente en materia de apertura comercial, ha sido exitoso en México y Chile. Sin embargo, debe tener en cuenta que ambos países son grandes exportadores de productos básicos: petróleo y cobre, respec tivamente. Parece claro, entonces, que el dinamismo de esas economías no estuvo directamente asociado con un mejoramiento de la competitividad de la industria nacional.
12º.- La inversión extranjera directa se ha incrementado y se han consolidado diversas formas de subcontratación. Las modalidades de "maquila" se multiplican y, en general, la industria latinoamericana comienza a integrarse en una red cada vez más exte nsa y sofisticada, que debilita las fronteras nacionales.
13º.- Se ha intensificado la dependencia de América Latina frente a los grandes polos de poder financiero. Durante la década de los ochenta, la dependencia se dió a través de la deuda. Hoy en día, además de la deuda, se han consolidado otros factores d e dependencia. Una de las características centrales del actual orden económico es la internacionalización del sistema financiero. La política económica interna pierde autonomía, porque el control de las variables macroeconómicas domésticas escapa a las au toridades nacionales. La inflación, por ejemplo, no está condicionada unicamente por factores internos, sino que también está influenciada por los precios internacionales, el movimiento de las tasas de cambio, el monto de los intereses de la deuda, etc.
14º.- Por lo menos en la primera fase del proceso de ajuste, todos los países de América Latina han experimentado una caída de los indicadores de bienestar social. Recientemente se han presentado los casos de Chile y México como ejemplos de políticas d e ajuste exitosas. Aunque es cierto que en estos países los indicadores sociales han comenzado a subir, vale la pena hacer dos tipos de reflexión: la primera tiene que ver con los períodos escogidos para comparar los indicadores. En Chile el proceso de aj uste comenzó desde mediados de la década de los setenta y apenas ahora se perfila un mejoramiento de ciertos indicadores sociales. No debe olvidarse tampoco que, cuando se habla de recuperación, se toma como punto de referencia la situación recesiva que v ivió la economía chilena durante casi una década. Segundo, antes de proclamar el éxito del modelo neoliberal, valdría la pena enfatizar el alto costo social que tuvo el programa de ajuste. Para evaluar el impacto del modelo habría que contemplar un períod o suficientemente largo, que permita contrarrestar las etapas recesivas y los períodos de reactivación. Además, como se señaló antes, la recuperación de la economía chilena está ligada l proceso de reprimación de sus exportaciones y no tanto a la bondad d e los planes de ajuste.
3.- Crítica política y cultural
1º.- Hay que asumir que el poder del mercado es poder económico y poder político. Si éste no se convierte en poder popular, sino oligárquico -como continúa sucediendo-, la raíz de la descomposición social está sembrada: crece sin norma el mercado informal , y se multiplica el recurso a lo que es hoy tan demandado y propiciado por el Primer Mundo, sobre todo en Estados Unidos: el narcotráfico y la venta ilegal de armas.
2º.- La estabilidad social, principio puesto como condición y meta del neoliberalismo, es imposible mientras no se asegure la política de redistribución económica. Y esto no se va dando, ante medidas que congelan los aslarios e incrementan los gastos s ociales y alimentarios.
3º.- Ni bastan los "paquetes compensatorios" cuando sólo son paliativos de las necesidades o propaganda gubernamental. Estas compensaciones reflejan, más bien, que el neoliberalismo tiene la pobreza extrema como consecuencia y posibilidad de fracaso de su modelo.
4º.- Resulta frágil una democracia que queda subordinada a los procesos económicos tenidos como prioritarios en todo e impide lo oposición política y la información social completa y veraz.
5º.- Por la disociación que se da entre nuestros países entre la democracia y las decisiones económicas -tomadas sólo por cúpulas-, se fomenta la idea de que es "inevitable" el proceso neoliberal. No es inevitable ni inmodificable el neoliberalismo, co mo tampoco lo es el capitalismo. Como surgieron históricamente, pueden desaparecer.
6º.- Resulta intolerable desde la fe en el Dios de Jesucristo el pretendido sostén teológico que el neoconservadurismo pretende darle y la división que las sectas provocan en la cultura y unidad cristiana.
7º.- Sin minusvalorar el desafío por la justicia que América Latina y El Caribe enfrentan en el contexto internacional y en la situación presente, un punto que resulta obvio, es un análisis como el pretendido por este Seminario Internacional César Jere z, es que el "neoliberalismo" no puede convertírsenos en el enemigo único. La desesperanza y el olvido de las promesas del Reino sigue siendo la mayor tentación.