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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 31 de Enero al 6 de Febrero de 2010  
4º Domingo del tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero  
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.



 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 31 de enero de 2010
 4º Domingo del tiempo ordinario, ciclo C, año par
 Juan Bosco

 INICIO

Jr 1,4-5.17-19: Te nombré profeta de los gentiles
Salmo 70: Mi boca contará tu salvación, Señor.
1Cor 12,31 - 13,13: Quedan la fe, la esperanza, el amor; la más grande es el amor
Lc 4, 21-30: Médico, sánate a ti mismo

El texto de Jeremías tiene dos partes, la primera (vv. 4-5) se refiere a su vocación, y la segunda (vv. 17-19) a su envío profético. El llamado de Jeremías está marcado desde el inicio por la palabra: “me llegó una palabra de Yahvé”. El profeta es llamado por la palabra para ser palabra de Dios en medio de su pueblo. La palabra lo conoce desde antes de su nacimiento, lo que significa una intimidad profunda de Dios con el profeta. La palabra lo consagra, es decir, Dios se lo reserva para sí, desde antes de nacer. Conocer y consagrar son el marco para la misión de Jeremías: ser profeta de las naciones.

A partir del v. 17 Jeremías se convierte en palabra de Dios ambulante. Debe decir en público lo que Dios le mande. Pero decir la verdad siempre ha sido problemático y peligroso porque se tocan los intereses de muchas personas y de las estructuras sociales. Por esto Dios se anticipa a decirle que no tenga miedo de enfrentarlos. El temor no es ajeno a la vocación profética; lo importante es no abandonar la vocación porque entonces sería Dios el que podría asustarnos, es decir, dejar de llamarnos, de elegirnos y de consagrarnos, dejar de confiar en nosotros, y ¿qué susto peor puede recibir un profeta?

La promesa de Dios no plantea su intervención para salvar al profeta en tiempos difíciles, sino que a él, personalmente, lo fortalecerá internamente como un “pilar de hierro”, y externamente lo consolidará como una “muralla de bronce”. La palabra será su fuerza en su lucha contra las autoridades (reyes, ministros, sacerdotes y propietarios), que han olvidado la alianza de Yahvé, oprimiendo y marginando a su propio pueblo. La fortaleza también la encuentra el profeta en la obediencia a la palabra que recibe y anuncia. Esto le asegura la compañía permanente de Yahvé.

Este bello canto al amor, tiene como contexto global la discusión de los corintios en torno a los carismas. Con el texto de hoy, Pablo afirma categóricamente que el único “carisma” absoluto es el del amor. El amor al que se refiere el autor no es el amor helenista (eros), sino el amor cristiano (ágape), que es un amor que se recibe, se entrega, se sirve y hasta da la vida por los hermanos. Sin amor, no tiene sentido ni el mejor de los carismas, sin amor, la palabra profética queda en el vacío, sin amor el amor de Dios pasa de largo en nuestras vidas.

Podemos dividir el canto en tres partes. En la primera parte (vv. 1-3) se enumeran una serie de carismas que no son nada si falta el amor. En la segunda parte (vv. 4-7) se enumeran quince características del amor cristiano. Siete se plantean de forma positiva y ocho de forma negativa. En la tercera parte (vv. 8-13) Pablo termina su canto reafirmando la eternidad del amor. El amor, que puede cambiarlo todo, es el único que no cambiará, que será el mismo eternamente. Entre la fe, la esperanza y el amor, este último es el mayor, quedando clara, para los corintios y para los cristianos de todos los tiempos, la superioridad del amor sobre cualquier otro carisma.

El domingo pasado, después de la lectura que hizo Jesús del profeta Isaías, el evangelio terminaba diciendo que “todos los presentes tenían fijos los ojos en él”. El evangelio de hoy continúa la escena, que recordemos se desarrolla en la sinagoga de Nazaret. Jesús dice que en él se cumplen las palabras de Isaías, es decir, que es el ungido (Mesías) para anunciar la Buena Noticia a los pobres y oprimidos... y el año de gracia del Señor.

Los vv. 22-30 los podemos dividir así: v.22: la reacción de la gente; vv. 23-27: la respuesta de Jesús; vv. 28-29: indignación e intentos de matar a Jesús por parte de los nazarenos; vv. 30: Jesús continúa su camino.

Es interesante constatar el contraste entre la reacción de la gente en el v. 22 y la de los versículos 28-29. Inicialmente los de su pueblo aprobaban, y se admiraban de su paisano, pero no alcanzaban a ver en Jesús la gracia de Dios que salía de sus labios, ni al profeta anunciado por Isaías, sino simplemente al Jesús hijo de José. Jesús percibe que sus paisanos no están interesados en sus palabras sino en sus hechos, les interesa ante todo un espectáculo milagrero, que cure los enfermos del pueblo y basta. Jesús les responde con otro refrán: “ningún profeta es bien recibido en su patria”, dejando claro que en Nazaret no hará ningún milagro.

Entre los vv. 25-27 Jesús acude al AT para explicar su situación. El verdadero profeta no se deja acaparar ni mucho menos presionar para satisfacer a un auditorio interesado sólo en el espectáculo o en intereses individuales, aunque sean los de la familia o su propio pueblo. El profeta es libre y se debe a la palabra de Dios. La historia de Elías y Eliseo recuerda a los nazaretanos cómo éstos tuvieron que irse a tierra de paganos porque su propio pueblo no quería escucharlos. La característica de la mujer de Sarepta es su confianza en Dios, confiando su vida y la de su propio hijo en un extraño como Elías; y característico del sirio Naamán es que depone su orgullo y soberbia nacionalistas ante las palabras de Eliseo. La misma Iglesia reconocerá en este texto su misión de anunciar la Buena Noticia a los más alejados, es decir, que la Palabra echa sus primeras raíces en las personas y en las familias, pero ése no es su destino final; tiene que ser una palabra que busque siempre el camino de los más alejados y necesitados.

Las palabras finales de Jesús enfurecen a los presentes e intentan arrojar a Jesús por un barranco en las afueras del pueblo. Es curioso cómo los pobres de Nazaret, sujetos preferenciales del Anuncio de la Buena Nueva, se convierten en sujetos de odio y de muerte, despreciando la palabra presente en su tierra. Pero la palabra no puede morir, y Jesús continúa su camino misionero al servicio de los pobres, marginados y excluidos, con una palabra de vida, aunque amenazada siempre de muerte por quienes hacen de su vida una mala noticia de egoísmo y muerte.

Algunos recursos para trabajar catequéticamente estos temas:

- El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 23 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí. Puede ser escuchado aquí:.

- La serie Otro Dios es posible, de los mismos autores, tiene un capítulo, el 82, titulado «¿El Proyecto de Jesús?», que puede ser trabajado en este tema. Su texto y audio pueden ser recogidos en: http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=180082

- Carlos BRAVO, teólogo mexicano, escribió un libro que se ha hecho clásico: Jesús, hombre en conflicto, Ed. Sal Terrae, 1986; hay varias otras ediciones en América Latina. El libro está resumido en folleto bíblico popular: "Galilea año 30". Puede encontrarse en internet en http://hansi.libroz.com.ar/libros/libros.php?L=Bravo%20Carlos

- CASALDALIGA-VIGIL, Espiritualidad de la liberación, tiene todo un capítulo sobre "Cruz, conflictividad, martirio". Editado por Sal Terrae 1993 y al menos otras 12 ediciones en América Latina.

- También sobre el conflicto, en otro plano, cfr. Giulio GIRARDI, Amor cristiano y lucha de clases.

Estos tres libros pueden ser encontrados también en la biblioteca de los Servicios Koinonía: http://servicioskoinonia.org/biblioteca

Para la revisión de vida
La cruz, en su forma de rechazo de los demás, de conflicto con los otros, sobre todo con el poder... a todos nos asusta y nos acobarda... ¿Siento que por temor al conflicto, al qué dirán, al rechazo de los bienpensantes, a las posibles represalias de los poderosos o de la sociedad o de la institución... he dejado de comprometerme con la lucha por la justicia y la transformación de la sociedad? ¿Me he mantenido al margen de ciertos temas para no perturbar la comodidad o la "paz" de mi vida? ¿Tengo miedo a la opción por los pobres... para no complicarme la vida?

Para la reunión de grupo
- La cruz de Jesús el rechazo que él sufre, no es una cruz cualquiera... ¿Cómo podríamos caracterizarla?: ¿Quiénes rechazan a Jesús? ¿Por qué? ¿Por qué tipo de intereses?
- Jon Sobrino suele decir que los mártires latinoamericanos de las últimas décadas son "jesuánicos", en cuanto que su persecución y su muerte tienen una gran semejanza con las de Jesús: por la misma causa, y por la misma Causa, bajo los mismos perseguidores... Comentar.
- Qué tipos de personas están padeciendo hoy el mismo tipo de persecución y rechazo que Jesús? (Téngase en cuenta que la Causa de la Liberación no es sólo económica, ni sólo política, ni sólo interhumana, ni sólo social, ni sólo se realiza por la praxis histórica...).

Para la oración de los fieles
- Para que los cristianos asuman con alegría y entusiasmo la Causa de Jesús como su propia Causa y misión, roguemos al señor...
- Para que los cristianos que ejercen cargos públicos sean realmente honestos e insobornables, dando al mundo el testimonio de que le mundo puede ser cambiado con el espíritu de las bienaventuranzas...
- Para que todos seamos coherentes con nuestros principios y nuestra vocación, sin temor a las presiones sociales, al qué dirán, o a vernos señalados...
- Para que también "hoy" hagamos nuestra la misión de Jesús y hagamos así que también “se cumpla hoy la Escritura”...
- Por todas las religiones de la tierra, para que convivan en fraternidad, dialogando con gestos concretos a la búsqueda del rostro del Dios único...

Oración comunitaria
Dios, Padre-Madre, que en Jesús nos has dado un ejemplo de coherencia y entrega a la verdad sin miedo a las represalias, al conflicto, a la Cruz. Ayúdanos a ser, como Él, coherentes con nuestra misión de anunciar la Buena Noticia a los pobres y servir a la Verdad, con valor y coherencia, sin amedrentarnos ni retroceder al experimentar el rechazo y la cruz que también Él experimentó. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Por los siglos de los siglos.



 Lunes 1 de febrero de 2010
 Cecilio, Viridina, Severiano

 INICIO
2Sm 15,13-14.30; 16,5-13a:: “Quizás el Señor se fije en mi humillación”
Salmo: 3: “Levántate, Señor, sálvame”
Mc 5,1-20: La piara de cerdos de los gerasenos

Con las lecturas de hoy pasa algo particular: Una acción que para muchos es negativa y va contra los intereses y la dignidad del Rey David, el que se le maldiga, es interpretada por el mismo rey como algo querido por Dios y la deja pasar, la interpreta como voluntad divina; mientras que en el evangelio la acción de Jesús a favor del endemoniado, el haberlo liberado mandando los demonios a la piara de cerdos, es interpretado como un mal por los gerasenos y piden a Jesús que se marche de su territorio. El trasfondo de las dos situaciones tiene como elemento común la dignidad de las personas, en el caso del Antiguo Testamento la situación no se resuelve pero en el caso del Nuevo Testamento la dignidad se restituye.

La acción de Jesús resulta incómoda, fue un bien para alguien pero perjudica los intereses de otros. Se nos ocurre que hay que cerrar las puertas a la salvación que se le da a otro. Preferimos quedarnos como estamos y alejar lo que más se pueda esa presencia que nos incomoda, que nos hace cambiar, que nos propone salvar.

¿No será que tenemos miedo a la luz y a la libertad? ¿Es tan alto el precio que pagamos por la salvación que preferimos quedarnos como estamos?

De todas maneras en el evangelio conocemos una faceta interesante: Quien ha sido tocado por la libertad que trae Jesús está dispuesto a asumir su mismo estilo de vida, el “endemoniado curado” quería irse con Jesús, quien le propone que se quede con los suyos y allí proclame la Buena Nueva del Reino, las maravillas que hace la misericordia de Dios.


 Martes 2 de febrero de 2010
 Presentación del Señor

 INICIO
Mal 3,1-4:  "Miren, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí”.
Salmo: 23: “El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria”
Heb 2,14-18:: “De nuestra carne y sangre participó también Jesús”
Lc 2,22-40: Presentación de Jesús en el Templo

En esta fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo el texto de Lucas nos repite cuatro veces que lo que hicieron José y María era “de acuerdo a la Ley” o “para cumplir la Ley”. Todo esto es una manera muy sutil de mostrarnos la condición humana y la inserción plena de Jesús en la vida de su pueblo Israel (tema que se resalta en la segunda lectura). Pero la vida de ese niño que hoy es presentado terminará siendo un proyecto de salvación para todo el pueblo y trascenderá “todas las naciones”.

Los pastores, los magos de Oriente, Simeón y Ana son parte del ciclo de las Presentaciones de Jesús a distintos grupos de su tiempo que debemos interpolar al hoy nuestro. En ese niño se nos ha manifestado la Grandeza de Dios, su Misericordia y su Alianza, que ha trascendido a todos los pueblos. No olvidemos que ese niño también es “signo de contradicción” porque desenmascara, al fin de cuentas, las intenciones torcidas que a veces llevamos, el egoísmo y la violencia que habitan en nuestros corazones. Podríamos decir que también hoy se nos presenta a nosotros la salvación. En la fiesta de hoy se concentra todo el misterio mesiánico de Jesús. Ya veremos a ese niño cuando crezca en estatura, sabiduría y gracia desplegando su mensaje de salvación por toda la tierra. ¿Seremos capaces de maravillarnos por todas las cosas que se dicen de él? ¿Percibimos a Jesús como Luz que ilumina?

Hoy es el Día de la Vida Religiosa, en la Iglesia.


 Miércoles 3 de febrero de 2010
 Blas,Oscar

 INICIO
2Sm 24,2.9-17: “Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo”
Salmo: 31: “Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado”
Mc 6,1-6: ¿No es éste el hijo del carpintero?

Volvemos al tema de ayer: la humanidad de Jesús. Para los que escuchaban a Jesús, para los primeros tiempos de la comunidad e incluso para hoy, resulta inquietante o a veces incomprensible esta humanidad que hace presente la divinidad; lo es tanto que se necesita la fe.

Y sobre todo se necesita mucha más fe cuando uno es “de la casa”, “de la familia”, “de los suyos”, porque la familiaridad con lo sagrado, la familiaridad con Dios y con Jesús, el sentirnos “cristianos desde siempre” pone unas barreras enormes y no nos deja entender el verdadero mensaje. Que fue lo que le pasó a Jesús con los de su familia y los de su pueblo... vaya cantidad de prejuicios, preguntas y prevenciones que se tenían con él. Jesús era demasiado conocido por los de su pueblo para que viniera con cuentos nuevos ahora y lo peor era que no se sabía de dónde había sacado aquello.

Ese es el problema de la “familiaridad” con el evangelio y la Buena Nueva, lo conocemos tan bien que ya no nos dice nada, le hemos perdido la novedad o no la queremos ver que es peor; y por lo mismo no podemos pretender que desde nosotros el evangelio le diga algo a los otros... Nos cerramos a que se nos den buenas noticias: “¿Me va a enseñar usted a mí?, a mí, que soy un cristiano curtido... desde niño vengo a la iglesia... ya me sé todo lo que se necesita para salvarse” Y hasta ahí llegó la novedad del Evangelio.


 Jueves 4 de febrero de 2010
 Andrés Corsino, Gilberto

 INICIO
1Re 2,1-4.10-12: “¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor”
Interleccional: 1Cr 29,10-12: Tú eres Señor del universo
Mc 6,7-13: Envío de los Doce

Hoy tenemos un tema muy importante para la vivencia cristiana: el envío de los discípulos que se convierten así en misioneros. Se les capacita y se les autoriza para que usen el mismo poder de Jesús. Miremos algunas características de esa misión: debe ser itinerante, es decir, deberá invitar a caminar de nuevo. Seguro que esta misión era breve por eso deberían ir ligeros de equipaje, libres, sin muchas cosas, insistiendo más en el anuncio inmediato, que en los resultados. Cuando este texto se escribió, la situación de la comunidad era ya más desarrollada y consolidada. Por eso el recordar estas recomendaciones, no solo servía para recordar la primera experiencia alegre y aventurera, sino que también servía para confrontar el estilo original y la práctica de aquel momento, tan lejano ahora, del tiempo de Jesús. Es, por lo tanto, una llamada a un impulso misionero más arriesgado, menos miedoso. Las características del anuncio resaltan dos aspectos, aparentemente contrarios. Uno, la disponibilidad para encontrar a la gente, al enfermo – por razones personales o sociales, por la opresión de la ley o por la maldad humana - y liberarlo, ungirlo con aceite, sanar las heridas y el corazón. Dos, deben evitar cualquier tipo de hipocresía. Caridad y premura con los que sufren, pero también valor para desenmascarar la hipocresía y la cerrazón, deben irse, sin lamentarse del lugar donde no hay acogida del Reino, donde el rechazo o la hipocresía hacen estéril el anuncio y el testimonio.


 Viernes 5 de febrero de 2010
 Agueda

 INICIO
Eclo 47,2-13: “Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra”
Salmo17: “Bendito sea mi Dios y Salvador”
Mc 6,14-29: “Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado”

Este año recordaremos tres veces a Juan el Bautista, hoy será la primera vez que nos enfrentemos a esta figura profética rechazada por el poder. Todos los evangelios relacionan mucho a Juan el Bautista con Jesús, casi con un paralelismo. Los dos son considerados profetas, justos y santos, a los dos los escucha con veneración la gente y los discípulos y los dos son temidos, tanto por los dirigentes religiosos como por las autoridades civiles. Jesús inicia su predicación después de ser bautizado por Juan, cuando Juan es encarcelado, Jesús lo reemplaza en el anuncio del Reino; y ahora que es ajusticiado, Jesús abandona Galilea para subir a Jerusalén, donde terminará su misión. Ambos morirán víctimas del odio y dando testimonio de la verdad y del reino de salvación que anuncian de parte de Dios. No deja de llamar la atención el paralelismo entre Juan el Bautista y Jesús, la muerte de Juan anunciaba la de Jesús. No es un atrevimiento que nosotros comparemos nuestro compromiso y vivencia como cristianos con el de estos dos heraldos del Reino.


 Sábado 6 de febrero de 2010
 Pablo Miki

 INICIO
1Re 3,4-13:  “Te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti”.
Salmo: 118: “Enséñame, Señor, tus leyes”
Mc 6,30-34: “Sintió lástima, porque eran como ovejas sin pastor”

Todos los momentos son buenos para evangelizar, Jesús no los desaprovecha e incluso cambia lo programado para enseñar a la gente, todo porque se deja interpelar por la condición de las personas y porque sabe a qué ha venido. Nos sirve como modelo. El pastoreo era para el pueblo de Israel un tema muy importante. Desde Abraham hasta el rey David, muchos de los grandes personajes habían sido pastores. Y la imagen del pastor bueno estaba muy metida en la mentalidad del pueblo, Dios era considerado “el pastor de Israel”. Por el descuido de muchos sacerdotes del templo, de falsos profetas y de maestros que solo explotaban al pueblo y vivían a costa de los pobres, Dios promete enviar un pastor, como David, que apacentará al pueblo según el corazón de Dios. !Ese es Jesús! Como buen pastor, es todo ternura para con sus corderos y sus ovejas (no tiene tiempo ni para comer ni descansar), y va hasta el extremo cuando se trata de defender al rebaño, por el que entrega su vida. Tratar de ser como Jesús, tener su figura y actitudes ha hecho a muchas personas generosas y valientes, tanto que se han lanzado al mundo a trabajar por los hermanos que se encuentran solos, tristes y abandonados... y les pasa como a Jesús y los apóstoles: que no tienen tiempo ni para comer o descansar. ¿Somos nosotros así?