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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 21 al 27 de Junio de 2009  
12º domingo de tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero 
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 21 de junio de 2009
 12º domingo de tiempo ordinario
 Luis Gonzaga

 INICIO

Job 38,1.8-11: “Aquí se romperá la arrogancia de tus olas”
Sal 106: “Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia”
2Cor 5,14-17: “Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado”
Mc 4,35-40: Hasta el viento y el lago le obedecen

En la primera lectura vemos cómo el Señor le contesta a Job desde un torbellino, una forma muy común en el Antiguo Testamento para las apariciones de Dios. Le muestra lo que el Señor es capaz de hacer por el ser humano, hasta frenar el mar para que no irrumpa contra él. Las comunidades cristianas crecen en medio de dificultades y conflictos. Se encuentran asediadas por muchas amenazas internas y externas. Son como una pequeña barca navegando en altamar, en aguas turbulentas. Cunde la desesperación y el desencanto. Job es el símbolo de la paciencia y la resistencia. Se siente asediado por todas partes. Dios lo interpela haciéndole caer en cuenta de que él es el Señor de la historia. Las dificultades de la vida no podrán derrotar a quien pone toda su confianza en Dios.

En La carta a los Corintios se nos expone la nueva humanidad que a través de la muerte de Cristo recobra la vida plena. Cristo murió por todos para que todos tengamos vida por medio de él. El amor de Cristo ha sido tan grande que nos ha rescatado de la muerte y de la esclavitud del pecado, y nos ha hecho partícipes de la vida nueva. Lo antiguo ha sido superado por la muerte y resurrección del Señor.

En el evangelio, el llamado relato de la tempestad presenta las dificultades por las que atravesaba la Iglesia primitiva en el contexto del imperio romano. El mar es símbolo de peligro; es una amenaza para quienes viven cerca de él, porque saben que por ahí vienen los perseguidores. La comunidad es esa pequeña nave que navega a la deriva. La fe de muchos naufraga ante las amenazas y las presiones del medio. Entonces es cuando hay que recordar que Jesús no ha abandonado la barca. El navega con ellos. Es capaz de derrotar la tempestad. La certeza de la presencia de Jesús fortalece la frágil fe de la comunidad.

Nos sentimos amenazados de muchas formas. La injusticia, la violencia y la corrupción por una parte; el consumismo, el relativismo y el sensualismo por otra. Sentimos la tentación de ceder. Fácilmente caemos en el pesimismo y la resignación. Desistimos de todo esfuerzo y dejamos que la historia empuje la barca a su propio viento. El ambiente nos ahoga y nos sentimos perdidos, desorientados o perplejos. Las palabras de Pablo resultan alentadoras: Cristo murió y resucitó; con él hemos muerto nosotros, y tenemos la firme esperanza de participar en su resurrección. Sólo la certeza de que Jesús camina con nosotros nos puede ayudar a vencer los miedos y las incertidumbres y a “remar mar adentro, hacia aguas profundas”.

Temas clásicos relacionados con este tipo de milagros de Jesús, centrados en la acción sobre la naturaleza, que tal vez ya perdieron su aliciente, son los de la posibilidad misma del milagro, las relaciones entre Dios y la naturaleza, y el tema de la oración de petición, cuando la petición se centra en una acción sobre la naturaleza. Formulamos estos temas en el apartado «para la reunión de grupo»

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 39 de la serie «Un tal Jesús», titulado «Una tormenta en el lago», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1200039

Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap39b.mp3

En la serie «Otro Dios es posible», también de los hermanos López Vigil, el capítulo («entrevista») 31 se titula «¿Dios hace milagros?». El audio puede ser escuchado o recogido aquí: http://www.emisoraslatinas.net/entrevistas.php?id=130 El guión aquí: http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=130031 y una guía o texto complementario, aquí: http://www.emisoraslatinas.net/guia.php?id=131031

Para la revisión de vida
- Con frecuencia entendemos el amor que nuestra fe nos pide como una cuestión de sentimientos; pero, de ser así, ¿cómo entender el amor al enemigo, que nos pide Jesús? El amor cristiano no es tanto un sentimiento del corazón como una actitud de vida ante el prójimo, sea amigo o enemigo. ¿Cómo muestro yo mi amor a Dios y al prójimo, con sentimentalismos o, como Él nos dice, cumpliendo su voluntad?; ¿vivo mi fe como un «asunto del corazón» o como un asunto de mi vida entera?; ¿recuerdo y vivo aquello de «obras son amores y no buenas razones»?

Para la reunión de grupo
- Tres preguntas graduales:
- Un primer tema digno de afrontar y estudiar es el de la historicidad de los «textos» neotestamentarios que nos narran milagros como éste del Evangelio de hoy. ¿Son textos históricos? ¿Son simbólicos? ¿Las dos cosas?
- Otra cuestión es la posibilidad misma de los «milagros en la naturaleza» (no ya los narrados por los evangelios, sino todos): ¿es posible el milagro como interrupción divina de las leyes naturales? No se pregunta si Dios «tiene más fuerza que los elementos naturales»... sino «si es concebible que Dios intervenga»... ¿Cómo lo vemos?
- Una tercera cuestión es la de la «oración de petición»: ¿Podemos pedirle a Dios un milagro? ¿Tiene sentido? ¿Puede ser que alguien crea que no tiene sentido, y que no sea porque le falte fe, sino porque cree en otro tipo de relación entre Dios y la realidad? Expliquémonos.

Para la oración de los fieles
- Por la Iglesia, para que siempre sea consciente de que su vida no está en sus normas e instituciones sino en dejarse llegar por el Espíritu, y no se anuncie a sí misma sino el Reino de Dios. Roguemos al Señor.
- Por todos los creyentes, para que sintamos siempre el gozo y la alegría de haber recibido la Buena Noticia y sintamos también el impulso de anunciarla a los demás. Roguemos al Señor.
- Por todos los que ya no esperan nada ni de Dios ni de los seres humanos, para que nuestro testimonio les abra una puerta a la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por los jóvenes, esperanza del mundo del mañana, para que se preparen a construir un mundo mejor, más solidario, más justo y más fraterno. Roguemos al Señor.
- Por todos los pobres del mundo, para que con nuestra fraternidad solidaria, seamos causa real de su esperanza en verse libres de sus limitaciones. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, para que formemos una verdadera comunidad en la que se alimente nuestra fe y nuestra esperanza, de modo que podamos transmitir nuestro amor a los demás. Roguemos al Señor.

Oración comunitaria
Dios, Padre nuestro, que en Jesús de Nazaret, nuestro hermano, has hecho renacer nuestra esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva; te pedimos que nos hagas apasionados seguidores de su Causa, de modo que sepamos transmitir a nuestros hermanos, con la palabra y con las obras, las razones de la esperanza que nos sostiene. Por Jesucristo.



 Lunes 22 de junio de 2009
 Paulino de Nola - Tomás Moro – Juan Fisher

 INICIO
Gn 12,1-9:  “Abrán marchó, como le había dicho el Señor”
Sal 32: Abrán marchó, como le había dicho el Señor
Mt 7,1-5: “Saca primero la viga de tu ojo”

Las palabras del evangelio de hoy las podemos entender mejor si pensamos en una hipocondríaca, o sea, una persona que se considera enferma sin estarlo. Si esta persona lee un libro de medicina, comienza a sentir todos los síntomas de la enfermedad que le describen; en cambio, si lee un libro de psicología o psiquiatría, comienza a adjudicarles enfermedades mentales a todos los que le rodean. Lo mismo pasa con nuestra crítica a los demás. Si se trata de descalificar a nuestros colegas, hermanos o líderes, nuestra lengua corta más que una espada de doble filo; pero si se trata de enumerar méritos, nos cubrimos a nosotros mismos de los más altos elogios, y no pensamos en los hermanos que también tienen méritos por sus acciones. No podemos, por pura honestidad cristiana, aplicar criterios de vida a los demás que nosotros mismos no estemos dispuestos a cumplir. No podemos mirar objetivamente las fallas de los demás si antes no nos preguntamos si con ello estamos causando lesión enorme al principio fundamental del cristianismo, que es el amor incondicional al prójimo. ¡Que la viga que hay en tu ojo no te impida ver la vida que brota en tu prójimo!


 Martes 23 de junio de 2009
 Marcial – José Cafasso

 INICIO
Gn 13,2.5-18: “No haya disputas entre nosotros dos, pues somos hermanos”
Sal 14: Señor: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
Mt 7,6.12-14: Traten a los demás como quieren que ellos los traten

El camino que propone Jesús es estrecho y difícil. Lamentablemente nosotros, por nuestras tendencias humanas, insistimos en buscar siempre caminos fáciles. Tendemos a huir del dolor y evadimos el conflicto que provoca el Evangelio. Pero Jesús es claro: nos propone un camino lleno de dificultades y tropiezos. No porque debamos buscar lo que nos haga sufrir, ni porque Dios sea un sádico empeñado en complicarnos la existencia, sino porque asumir la vida con seriedad y coherencia tendrá que traernos siempre grandes dificultades. Así nos marcó el camino el propio Jesús, así lo hicieron sus discípulos, y así lo han hecho muchos hombres y mujeres a lo largo de la historia, particularmente en nuestra América latina. Vivir en forma coherente significa asumir el estilo de vida de Jesús. Eso va a contrapelo de los antivalores del mundo, y no puede dejar de traer dificultades a quien pretenda vivir con autenticidad y audacia el testimonio de Jesús, desenmascarar esos antivalores, luchar por la justicia, reivindicar los derechos de los más pobres y vejados por los sistemas inhumanos imperantes. Los santos y mártires asumieron así el Evangelio y lo hicieron su forma de vida; por eso se les ha considerado “evangelio viviente”. Sin embargo, nada de eso es posible contando sólo con las propias fuerzas. Es el Espíritu el que trabaja día y noche en nosotros para que, a pesar de nuestras debilidades, podamos asumir el Evangelio con una libertad radical y una coherencia lo más cercana posible al mensaje de Cristo.




 Miércoles 24 de junio de 2009
 Natividad de Juan el Bautista

 INICIO
Is 49,1-6: “Te hago luz de las naciones”
Sal 138: Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.
Hch 13,22-26: “Antes de que llegara Cristo, Juan predicó”
Lc 1,57-66.80: “Se tiene que llamar Juan”

La Iglesia celebra hoy la Solemnidad del Nacimiento de Juan Bautista. El evangelio de Lucas nos lo presenta como una especie de ‘precursor’ de Jesús, y nosotros tendemos a recordarlo como el que bautizó a Jesús. El mismo evangelio de Lucas nos muestra, mediante un interesante paralelo, las semejanzas entre la misión de Juan y la de Jesús. Juan Bautista convocó a todo el pueblo a orillas del Jordán con la consigna de arrepentirse de los pecados. La inmersión bautismal simbolizaba esa transformación radical. Los que recibían ese baño purificador se comprometían a dejar los viejos caminos de la religión ritualista y sin compromiso, para encaminarse por la aventura del desierto personal, donde la única guía era el espíritu impetuoso de la novedad divina. La acción de Juan no es la de un simple tamborilero que marcha al frente de la procesión, sino la de un ‘auténtico enviado de Dios’ que estaba allí como emisario del Señor y no por casualidad. Celebremos hoy el nacimiento de aquel personaje que desde su nacimiento comenzó a cautivar los corazones de sus contemporáneos, y que habría de llevar su misión a plenitud al entregarle a Jesús la llama del anuncio profético de la Buena Noticia.


 Jueves 25 de junio de 2009
 Guillermo

 INICIO
Gn 16,1-12.15-16: “Hagar dio un hijo a Abrán, y Abrán lo llamó Ismael”
Salmo 105: Dad gracias al Señor porque es bueno.
Mt 7,21-29: La casa edificada sobre roca, y la edificada sobre arena

La auténtica religiosidad no es cosa de estar gritando cada día “¡Señor, Señor!”, ni de andar buscando milagros, sanaciones y exorcismos. La mayor parte de las veces estas expresiones se reducen a la pura manifestación de la emotividad, pero no comprometen al cristiano con los valores auténticos del Evangelio. Todas las exteriorizaciones religiosas cristianas son sanas en la medida que concurran a la realización del gran ideal de Jesús de Nazaret: el reino. La comunidad cristiana está invitada a construir su casa sobre la roca, o sea, sobre la práctica de Jesús. Las múltiples manifestaciones piadosas, devocionales y emotivas están llamadas a ayudar al cristiano a identificarse con la propuesta de Jesús y a motivarlo a su seguimiento. Pero esto último es lo más esencial e importante. La comunidad cristiana nos dejó en el Sermón de la Montaña una enseñanza imperecedera que culmina con esta comparación entre las dos casas. La multitud que sigue a Jesús reconoce en él la insólita capacidad de conectar el rigor de las exigencias éticas del reino con las urgencias cotidianas, y la profundidad del mensaje con la sencillez de la exposición.




 Viernes 26 de junio de 2009
 Pelayo

 INICIO
Gn 17,1.9-10.15-22: “Circunciden a todos sus varones en señal de mi pacto”
Sal 127: Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Mt 8,1-4: “Señor, si quieres, puedes sanarme”

La lepra era una enfermedad terrible que excluía inmediatamente al enfermo de la comunidad de fe y de la sociedad de sus congéneres. Se tenía el gran temor de ser contagiado. El enfermo era sometido al aislamiento total, y tenía que ir por todas partes anunciando su enfermedad, gritando “¡impuro!”, para que nadie se le acercara. Por eso llama la atención que el leproso de este episodio no grite “¡impuro!”, sino que reconozca a Jesús como Señor y le pida que le limpie. La respuesta de Jesús es sanarle de su enfermedad. Pero le invita a cumplir con todas las normas prescritas por la Ley para estos asuntos. De esta manera Jesús ayuda al enfermo a recuperar su dignidad. Ahora puede ser incorporado debidamente a la comunidad y a la sociedad. Cuántas formas de exclusión y rechazo existen hoy en nuestro contexto social y cultural. La pobreza extrema, el racismo, el machismo, las pugnas religiosas… son otros tantos motivos de condenas y exclusiones. Si todos somos hijos de Dios, ¿por qué no nos aceptamos con nuestras diferencias y particularidades? Pidámosle también nosotros al Señor que nos sane de nuestras enfermedades sociales de marginación y exclusión hacia los demás, y nos dé la capacidad de aceptar y reconocer en el otro a un hijo o hija de Dios que merece respeto y dignidad.



 Sábado 27 de junio de 2009
 María del Perpetuo Socorro
 Cirilo de Alejandría

 INICIO
Gn 18,1-15: “¿Hay algo difícil para Dios?”
Interleccional Lc 1: “El Señor se acuerda de la misericordia”
Mt 8,5-17: “No he encontrado una fe semejante en ningún israelita”

Cuando el cristianismo nació como movimiento social y religioso, su reducida cantidad de integrantes le permitía tener un diálogo abierto y creativo con la gran varedad de expresiones religiosas del momento. La manifestación de fe del centurión sobrepasa las expectativas de todos, incluso del mismo Jesús, que queda sorprendido con la respuesta clara y serena del oficial romano. El centurión no pedía un favor para él, sino para uno de su ‘casa’; para una persona que, aunque vivía bajo el régimen de la servidumbre, estaba bajo su directa responsabilidad. Y lo más sorprendente de la escena es que el oficial romano se coloca prácticamente “a las órdenes” de Jesús, contraviniendo todas las reglas sociales del momento. Sin embargo, Jesús viendo la poderosa fe del centurión, se salta todas estas barreras y, por medio del mismo oficial, comunica una palabra de vida, fe y esperanza a toda la ‘casa’ del oficial romano. Jesús accede a la sanación porque la fe del centurión no le da más alternativa. Por medio de la fe podemos también nootros sanar a esta sociedad enferma, cuyas lacras nos parecen a veces insanables. Pero no olvidemos que “para Dios nada es imposible” (Lc 1,37).