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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 14 al 20 de Junio de 2009  
Solemnidad del Cuerpo de Cristo

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero de la Solemnidad del Cuerpo de Cristo, ciclo B el 17 de Junio de 1979
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 14 de junio de 2009
 Solemnidad del Cuerpo de Cristo
 11ª Semana de Tiempo ordinario
 Eliseo

 INICIO

Éx 24,3-8: “Esta es la sangre de la alianza que hace el Señor con ustedes”
Sal 115, 12-13.15-18: Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.
Hb 9,11-15: “La sangre de Cristo podrá purificar la conciencia”
Mc 14,12-16.22-26: “Esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre”

Situada entre dos mares, con sus dos puertos, Corinto era el centro más importante del archipiélago griego, encrucijada de culturas y razas, a mitad de camino entre Oriente y Occidente.

Su población estaba compuesta por doscientos mil hombres libres y cuatrocientos mil esclavos. Dicen que Corinto tenía ocho kms. de recinto amurallado, veintitrés templos, cinco supermercados, una plaza central y dos teatros, uno de ellos capaz para veintidós mil espectadores. En Corinto se daban cita los vicios típicos de los grandes puertos. La ociosidad de los marineros y la afluencia de turistas, llegados de todas partes, la habían convertido en una especie de capital de «Las Vegas» del Mundo Mediterráneo. "Vivir como un corintio" era sinónimo de depravación; "corintia", el término universalmente empleado para designar a las prostitutas, y ya puede uno imaginarse lo que significaba "corintizar".

En Corinto, cuya población era muy heterogénea (griegos, romanos, judíos y orientales) se veneraban todos los dioses del Panteón griego. Sobre todos, Afrodita, cuyo templo estaba asistido por mil prostitutas.

Hacia el año 50 de nuestra era llegó a esta ciudad Pablo de Tarso. Tras predicar el Evangelio fundó una comunidad cristiana. Durante dieciocho meses permaneció como animador de la misma. Sus feligreses pertenecían a las clases populares (pobres y esclavos), pero también los había de entre la gente notable, por su cultura y por su dinero. Nació así una de las comunidades cristianas primitivas más conflictivas.

Cuando Pablo, por exigencias de su trabajo misionero, se marchó de Corinto, se declaró en su seno una verdadera lucha de clases que se manifestaba vergonzosamente en la celebración de la Eucaristía. Los nuevos cristianos, ricos y pobres, libres y esclavos, convivían, pero no compartían; eran insolidarios. A la hora de celebrar la Eucaristía (por aquel entonces se trataba simplemente de comer juntos recordando a Jesús) se reunían todos, pero cada uno formaba un grupo con los de su clase social, de modo que "mientras unos pasaban hambre, los otros se emborrachaban" (1 Cor 11,l7ss). (¡Qué actual es todo esto!).

Desde Efeso, Pablo les dirigió una dura carta para recordarles qué era aquello de la Eucaristía, lo que Jesús hizo la noche antes de ser entregado a la muerte cuando, «mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo: Tomen, esto es mi cuerpo. 23Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias, se la pasó y todos bebieron. 24Y les dijo: Esto es la sangre de la alianza mía que se derrama por todos»

Poco hemos entendido estas palabras los católicos. La teología concluyó que lo que Jesús mandó fue ir a misa y comulgar, un rito que en nada complica la vida. Rito que no sirve para nada si, antes de misa, no se toma el pan -símbolo de nuestra persona, nuestros bienes, nuestra vida entera- y se parte, como Jesús, para repartirlo y compartirlo con los que son nuestros prójimos cotidianos.

[Impresiona visitar las iglesias y comprobar la diversidad de clases sociales que alojan. Todas tienen cabida en ellas, sin que se les exija nada a cambio. El rico entra rico, y el pobre, si entra, sale igual. En circunstancias similares a las que concurren en muchas misas dominicales, Pablo dijo a los feligreses de Corinto: "Es imposible comer así la cena del Señor". Dicho de otro modo, "así no vale la eucaristía", pues la cena del Señor iguala a todos los comensales en la vida, y comulgar exige, para que el rito no sea una farsa, partir, repartir y compartir.

La lucha de clases, como en Corinto, se ha instalado en nuestras eucaristías. Y donde ésta existe no puede ni debe celebrarse la cena del Señor. Los israelitas en el desierto comprendieron bien que la alianza entre Dios y el pueblo los comprometía a cumplir lo que dice el Señor, sus mandamientos. Jesús, antes de partir, celebra la nueva alianza con su pueblo y le deja un único mandamiento, el del amor sin fronteras. Éste es el requisito para celebrar la eucaristía: acabar con todo signo de división y desigualdad entre los que la celebran].

Habrá que recuperar, por tanto, el significado profundo del rito que Jesús realiza. «La sangre que se derrama por ustedes» significa la muerte violenta que Jesús habría de padecer como expresión de su amor al ser humano; «beber de la copa» lleva consigo aceptar la muerte de Jesús y comprometerse con él y como él a dar la vida, si fuese necesario, por los otros. Y esto es lo que se expresa en la eucaristía; ésta es la nueva alianza, un compromiso de amor a los demás hasta la muerte. Quien no entiende así la eucaristía, se ha quedado en un puro rito que para nada sirve.

Una mala interpretación de las palabras de Jesús han identificado el pan con su cuerpo y el vino con su sangre, llegándose a hablar del milagro de la «transustanciación o conversión del pan en el cuerpo y del vino en la sangre de Cristo». Los teólogos, por lo demás, se las ven y se las desean para explicar este misterio. Como si esto fuera lo importante de aquel rito inicial. El significado de aquellas palabras es bien diferente: «En la cena, Jesús ofrece el pan («tomad) y explica que es su cuerpo. En la cultura judía «cuerpo» (en gr. soma) significaba la persona en cuanto identidad, presencia y actividad; en consecuencia, al invitar a tomar el pan/cuerpo, invita Jesús a asimilarse a él, a aceptar su persona y actividad histórica como norma de vida; él mismo da la fuerza para ello, al hacer pan/alimento. El efecto que produce el pan en la vida humana es el que produce Jesús en sus discípulos. El evangelista no indica que los discípulos coman el pan, pues todavía no se han asimilado a Jesús, no han digerido su forma de ser y de vivir, haciéndola vida de sus vidas. Al contrario que el pan, Jesús da la copa sin decir nada y, en cambio, se afirma explícitamente que «todos bebieron de ella». Después de darla a beber, Jesús dice que «ésa es la sangre de la alianza que se derrama por todos». La sangre que se derrama significa la muerte violenta o, mejor, la persona en cuanto sufre tal género de muerte. «Beber de la copa» significa, por tanto, aceptar la muerte de Jesús y comprometerse, como él, a no desistir de la actividad salvadora (representada por el pan) por temor ni siquiera a la muerte. «Comer el pan» y «beber la copa» son actos inseparables; es decir, que no se puede aceptar la vida de Jesús sin aceptar su entrega hasta el fin, y que el compromiso de quien sigue a Jesús incluye una entrega como la suya. Éste es el verdadero significado de la eucaristía. Tal vez nosotros la hayamos reducido al misterio, por lo demás bastante difícil de entender y explicar, de la conversión del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.


"Mi Cuerpo es Comida"


Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
 
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

(Pedro Casaldáliga)

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 110 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1500110

Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap110b.mp3

La serie «Otro Dios es posible» de los mismos hermanos López Vigil, incluye un capítulo (una «entrevista») titulado «¿El Cuerpo y la Sangre de Cristo?». El audio puede ser encontrado en esta página: http://www.emisoraslatinas.net/entrevistas.php?id=160 El guión aquí: http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=160064 Un comentario pedagógico aquí: http://www.emisoraslatinas.net/guia.php?id=161064

Para la revisión de vida
- ¿Digo yo también, por dentro, al participar en la eucaristía, desde mi más honda opción: "tomad y comed, éste es mi cuerpo...", poniéndome en disposición de dejarme comer por el servicio a mis hermanos?
¿Es mi vida realmente un "compartir"?
¿Estoy sentado, participo en alguno de los "grupos de cincuenta" para reflexionar qué hacer frente al hambre del pueblo?

Para la reunión de grupo
- ¿Digo yo también, por dentro, al participar en la eucaristía, desde mi más honda opción: "tomad y comed, éste es mi cuerpo...", poniéndome en disposición de dejarme comer por el servicio a mis hermanos?
¿Es mi vida realmente un "compartir"?
¿Estoy sentado, participo en alguno de los "grupos de cincuenta" para reflexionar qué hacer frente al hambre del pueblo?

Para la oración de los fieles
- Por los 200 millones de niños menores de cinco años que están desnutridos; por los 11 millones de niños que mueren al año por desnutrición...
- Por nuestras "eu-caristías", para que sean realmente una acción de gracias, una fiesta, una auténtica celebración...
- Para que la liturgia de nuestra Iglesia se despoje de todo hermetismo hierático, acoja los símbolos de los pueblos, se inculture, asuma nuestras vidas, con sus problemas, sus esperanzas y todas sus riquezas culturales y espirituales...
- Por todos los niños y niñas que en este día, en muchas iglesias locales, celebran su "primera comunión", su primera participación formal en la eucaristía: para que esa "primera" comunión no sea la última, ni sea demasiado distanciada su participación en la comunidad...

Oración comunitaria
Señor Jesús, que partiste y repartiste tu pan, tu vino, tu cuerpo y tu sangre, durante toda tu vida, y en la víspera de tu muerte lo hiciste también simbólicamente; te pedimos que cada vez que nosotros lo hagamos también "en memoria tuya" renovemos nuestra decisión de seguir partiendo y repartiendo, como tú, en la vida diaria, nuestro pan y nuestro vino, nuestro cuerpo y nuestra sangre, todo lo que somos y poseemos. Te lo pedimos a ti, que nos diste ejemplo para que nosotros hagamos lo mismo, Jesucristo, Nuestro Señor.



 Lunes 15 de junio de 2009
 Guido – Leonidas - Micaela del Smo. Sacramento

 INICIO
2Cor 6,1-10: “Damos prueba de que somos ministros de Dios”
Sal 97: El Señor da a conocer su victoria.
Mt 5,38-42: “Les digo que no opongan resistencia al que les hace el mal”

El evangelio de hoy comienza con una ley que en su tiempo tuvo una importancia enorme para poner coto a la violencia sin límite: la ley del Talión, “ojo por ojo y diente por diente” (Éx 21,3). Con esta sentencia se pretendía frenar la violencia respondiendo siempre en la misma medida al agravio, ofensa o daño sufrido, y no con un daño o venganza superior. Jesús quiere poner fin a esa cadena de violencia, y propone algo que puede resultarnos conformista: “no opongan resistencia al que les hace el mal…”. Si el cristiano lleva a la práctica al pie de la letra esta consigna del Señor, puede confundirse con un conformista que deja pasar todo, incluso la maldad y la injusticia. Pero éste no es el sentido de las palabras de Jesús. El cristiano debe estar dispuesto a sorprender al otro hasta hacerlo salir del camino de la violencia y de la venganza, e introducirlo por el camino del amor, que rechaza toda violencia. Esto es lo que quiere decir Jesús, y no que seamos resignados o conformistas frente a la injusticia. Cada uno deberá ingeniárselas para discernir cuál es la actitud que debe seguir para romper la cadena del odio, la violencia y la venganza sin límite, que siempre conduce a la muerte y nunca a la vida.


 Martes 16 de junio de 2009
 Aureliano

 INICIO
2Cor 8,1-9: Cristo se hizo pobre por ustedes
Sal 145: Alaba, alma mía, al Señor.
Mt 5,43-48: “Amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores”

La violencia tiene límites; el amor no. Jesús propone amar hasta lo inimaginable: hasta al enemigo. Llega a incluir dentro del concepto de “prójimo” no sólo “al que está cerca de mí”, sino también “a aquél a quien yo me acerco”, como queda de manifiesto en la parábola del samaritano, donde este hombre se acerca al malherido para curar sus heridas, y no tiene dudas en prometer al posadero que pagará todos los cuidados que tenga con el malherido hasta que esté restablecido del todo. El discípulo debe adoptar esta actitud de amor sin fronteras, siguiendo el modelo de Dios, que manda luz, calor, agua y vida a todos por igual; a malos y buenos, a justos e injustos. Los cristianos tienen que practicar este amor universal, aunque con frecuencia no sean correspondidos. A la hora de amar, deben estar dispuestos a no hacer distinciones entre amigos y enemigos. Sólo de este modo llegarán a ser hijos de Dios, esto es, de su misma naturaleza; o lo que es igual, su actuar será siempre todo amor que se ofrece al otro para darle vida. Hacernos “prójimo” con los que más nos necesiten es un acto de amor sin precedente. Es la misión de todo aquél que se hace llamar “cristiano”.




 Miércoles 17 junio de 2009
 Ismael -Samuel

 INICIO
2Cor 9,6-11: “Al que da de buena gana lo ama Dios”
Sal 111: Dichoso quien teme al Señor.
Mt 6,1-6.16-18: “Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará”

Jesús desenmascara el modo de obrar de los fariseos, y recomienda a sus discípulos cómo tienen que hacer las obras de piedad: la limosna, la oración y el ayuno. Ninguna de ellas debe hacerse para llamar la atención de la gente, para ser vistos, ganar prestigio o adquirir una posición de poder y privilegio ante los demás. Jesús recomienda hacer limosna sin aspavientos, hasta el punto que “tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha”, pues la limosna que se hace con ostentación y busca el reconocimiento y el prestigio social, ofende al pobre. Quien así actúa es un hipócrita. Jesús recomienda evitar la oración ostentosa de los fariseos, pues la oración no es un acto de exhibición, sino un encuentro personal con Dios que debe hacerse desde lo profundo de uno mismo. De no ser así, la oración no consigue su objetivo. El tercer ejemplo explica cómo el ayuno que agrada a Dios no es aquél que se hace con ostentación, sino el que se practica como símbolo de solidaridad con el dolor y el sufrimiento humano. A quien actúa así, Dios, nuestro Padre, que ve en lo escondido, lo recompensará.




 Jueves 18 de junio de 2009
 Salomón

 INICIO
2Cor 11,1-11: “No se dejen corromper, sean sinceros y fieles”
Sal 110: Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor.
Mt 6,7-15: “Cuando ustedes recen, no sean charlatanes”

Pocos textos del Evangelio han sido tan mal traducidos como el del Padrenuestro. El sentido de esta oración es muy distinto al que suele dársele, pues en realidad le pedimos al Padre del cielo que se entere toda la gente del nuevo nombre de Dios, a quien Jesús nos invita a llamar “Padre”. En lugar de desear que venga su reino, le pedimos que reine sobre nosotros; no queremos que se cumpla su voluntad con relación a cada acto de nuestra vida, sino que su designio de salvación sobre el mundo se haga realidad; no solicitamos que nos dé el pan de cada día, sino que adelante el pan del mañana –el banquete anunciado para los último tiempos- al día de hoy; continuamos pidiéndole que cancele lo mucho que le debemos, cuando vea que nosotros cancelamos las deudas que tienen los demás hacia nosotros. Por último, le rogamos que no nos deje caer en la (triple) tentación -del poder, del prestigio y del dinero-, librándonos del malo, imagen de Satanás, que no quiere un mundo de hermanos en el que todos puedan llamar al Dios del cielo “Padre nuestro”. ¡Qué pena que haya sido tan mal traducida la oración cristiana por excelencia!




 Viernes 19 de junio de 2009
 Sagrado Corazón de Jesús
 Romualdo

 INICIO
Os 11,1b.3-4.8c-9:  “Se me revuelve el corazón”
Interleccional Is 12,2-6: “Sacarán aguas con gozo de las fuentes de la salvación”
Ef 3,8-12.14-19: “Que Cristo habite en sus corazones por la fe”
Jn 19,31-37: “Le traspasó el costado, y salió sangre y agua”

Celebrar la Solemnidad del Corazón de Jesús es celebrar la memoria de un corazón sublime traspasado por amor a sus hermanos, por amor a la humanidad. El corazón de Jesús es el lugar del encuentro de la comunidad eclesial. El corazón de Jesús es el lugar de la compasión y la misericordia, de la fraternidad y la solidaridad, de la justicia y de la paz. El corazón de Jesús se abre como una gran fuente de agua inagotable de la que brota el amor de Dios en cantidades insospechadas. Sólo el amor que brota de ese corazón podrá salvar a la humanidad, que pareciera tener “un corazón de piedra” donde el egoísmo, la violencia, el odio y la injusticia han establecido su morada para siempre. Como discípulos fieles de Jesús, pidámosle que, por la acción del Espíritu Santo, nos dé un corazón justo y compasivo. Que el mundo sea un gran corazón, para que la humanidad sea definitivamente dignificada y redimida por el corazón traspasado de Jesús. Digamos como Pablo: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5,5). Que la sangre derramada por Jesús en la cruz nos purifique de nuestras faltas por culpa del pecado.



 Sábado 20 de junio de 2009
 Inmaculado Corazón de María
 Raúl - Florentina

 INICIO
Is 61, 9-11: “Desbordo de gozo con el Señor”
Interleccional 1Sm 2, 1. 4-8: “Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador”
Lc 2,41-51: “María conservaba todo esto en su corazón”

"El corazón es símbolo de amor e interioridad". Lucas, ante el cuadro del quinto misterio de gozo, concluye con una nota sobre el corazón de María: "guardaba todas estas cosas en su corazón". María es la mujer toda corazón. Esto significa que, aunque en su mente no entiende muchas cosas, ama, espera y cree. María aparece siempre en el Evangelio manifestando su total confianza y obediencia a los planes divinos. María es la mujer que se deja sorprender por Jesús. Esto demuestra su fina sensibilidad. María invita a recuperar esa capacidad de sorpresa y de admiración. El Dios de María es un Dios sorprendente, admirable, desconcertante. Finalmente, María revela esa dimensión profética de la pregunta: ¿por qué? No permanece callada ante el misterio, ante los acontecimientos difíciles. Le preguntó al ángel y le pregunta a su Hijo. Y con su Hijo se identificó cuando en la cruz Jesús también preguntó: ¿por qué? No se trata de mantener un silencio estéril; se trata de la inteligencia que, limitada ante el misterio de la vida, solicita una respuesta. De la pregunta humilde hecha oración viene la respuesta elocuente de un Dios que habla y se revela hasta en sus silencios.