Servicios Koinonía    Koinonia    Vd esta aquí: Koinonía> Biblico > 7 de junio de 2009
 

Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 7 al 13 de Junio de 2009  
Santísima Trinidad

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero  Santísima Trinidad, ciclo B el 10 de Junio de 1979
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 7 de junio de 2009
 Santísima Trinidad
 10ª Semana de Tiempo ordinario
 Claudio

 INICIO

Dt 4,32-34.39-40: “El Señor es el único Dios; no hay otro”
Sal 32, 4-6.9.18-20.22: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Rom 8,14-17: “El Espíritu nos hace gritar: "¡Abba! (¡Padre!)”
Mt 28,16-20: “Hagan discípulos entre todos los pueblos”

Esto de la Trinidad, tal y como lo han predicado, suena a «música celestial». Es un misterio, se ha dicho; no hay quien lo entienda. Al fin y al cabo, por mucho que nos esforcemos, nunca vamos a poder desvelarlo. «Un sólo Dios y tres personas distintas. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Tres personas distintas y un solo Dios verdadero».

Cuando para la mayoría de los cristianos el misterio de la Trinidad está entre paréntesis, hablar ahora de ella y de sus implicaciones en la vida ciudadana puede parecer el colmo de la paradoja. Pero, a pesar de ello, vamos a intentarlo porque, si creemos que estamos hechos a imagen de Dios, nos debe preocupar conocer su verdadero rostro para entender el nuestro.

Las ideas que tenemos de Dios, por regla general, no son demasiado cristianas, digámoslo abiertamente. Se han infiltrado en el cristianismo cuando éste se sumergió en la cultura griega. En el mejor de los casos son herencia del judaísmo.

Para unos Dios es "ese algo que mueve todo esto por ahí arriba", «el principio y fin de todo», el "motor inmóvil" de Aristóteles, o aquello de la "inteligencia creadora" que apunta Platón. Para otros, Dios es un ser personal, alguien, pero implacable, irascible, celoso, vengativo, justiciero, aguafiestas, tapahuecos, inmóvil, impasible... Imágenes de un Dios cancelado por Jesús hace veintiún siglos. Dios no es así.

Dios no es algo, sino alguien. Nos lo dijo Jesús: "Cuando oréis decid: Padre..." (en arameo, la lengua de Jesús: «abbá»). Que a Dios se le llamaba «padre» estaba dicho y descubierto muchos siglos antes de Jesús. En oraciones sumerias como el Himno de Ur a Sin, dios lunar, el orante lo invoca como "Padre magnánimo y misericordioso en cuya mano está la vida de la nación entera". Pero parece que se había olvidado.

Hoy que está en crisis la imagen del padre, que hay crisis de autoridad, ¿debemos seguir hablando de Dios como Padre? ¿No será contraproducente? ¿Qué clase de padre es Dios?

Dios, el Dios de Jesús, es padre, pero no paternalista ni autoritario. En esto radica la crisis de autoridad que atravesamos. Juan dice en su Evangelio: "El padre y yo somos una misma cosa" y Jesús dice a su Padre: "Yo sé que siempre me escuchas". La primacía del Padre en la Trinidad no se ejerce en menosprecio o anulación del Hijo, sino con una autoridad que resulta paradójica: "El Padre ama al Hijo y lo ha puesto todo en sus manos". Confianza y entrega plena es el clima de las relaciones entre Padre e Hijo.

Dios es también Hijo (palabra que proviene del latin "filius" y ésta de "filum", hilo). Dicho de otro modo, Dios es dependiente. En toda familia, el hijo depende al nacer de los padres, pero, para subsistir como persona, tiene que cortar el cordón umbilical. Dependencia originaria y autonomía consecuente. En nuestra sociedad se da actualmente un rechazo del padre por parte de los hijos, de la autoridad por parte de los gobernados; se puede hablar ya de un mundo que abandona su ser patriarcal. ¿Y no será porque el padre corta la aspiración del hijo y porque el hijo, al subrayar su libertad, no reconoce su dependencia del padre? En la Trinidad divina no sucede así. El Hijo no rechaza al Padre. Es camino e imagen del mismo. "Quien me ve a mí ve al Padre". No hay dominación sufrida por el hijo, ni anarquía reivindicada en Jesús. Hay amor que lo iguala todo, gracias al Espíritu. Pablo, lo dice claramente en la carta a los Romanos: el hecho de llamar a Dios «Padre» lejos de esclavizarnos, nos libera de toda esclavitud, pues si Dios es nuestro Padre, ningún ser humano podrá sentirse señor y dueño nuestro; todos nos consideraremos hermanos y herederos de la promesa divina.

Dios, finalmente, es Espíritu. Como viento y fuego, calor, libertad, amor. Sin el Espíritu la relación Padre-Hijo se convertiría en tortura y martirio de frialdad y desamor.

Y aquí es donde la Trinidad se convierte en lección de vida ciudadana. Autoridad y paternidad en nuestra sociedad, sí; pero no autoritarismo ni paternalismo. Dependencia de hijos a padres, pero sin atentar contra la autonomía de cada uno. Y sobre todo amor, libertad, escucha, calor de hogar.

En el evangelio Jesús envía a sus discípulos para que hagan discípulos de entre todas las naciones y los consagren a este Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. A estos nuevos discípulos no les enseñarán una doctrina, sino «todo lo que él les mandó». Y lo que él les mandó fue poner en práctica los «mandamientos mínimos», esto es, la bienaventuranzas, que han tomado el puesto de los antiguos mandamientos de Moisés. Con la práctica de las bienaventuranzas, nacerá una sociedad alternativa, austera, solidaria, cargada de amor y apertura, libre de autoritarismo y respetuosa con las diferencias. En esa sociedad estará por siempre presente Jesús que ahora cumple la función de Enmanuel (Dios con nosotros): «Miren que yo estoy con ustedes cada día hasta el fin del mundo».

Acabemos recordando aquel lema que las Comunidades Eclesiales de Base brasileñas acuñaron hace unos 20 años: «A Trindade é a melhor Comunidade», la Trinidad es la mejor Comunidad.

Al evangelio de hoy (no a la Santísima Trinidad) se refiere el capítulo 130 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600130 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap130b.mp3

La serie «Otro Dios es posible» de los mismos hermanos López Vigil, incluye un capítulo (una «entrevista») titulado «¿Trinidad?». El audio puede ser escuchado (o tomado de) aquí: http://www.emisoraslatinas.net/entrevistas.php?id=160 El guión aquí: http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=160063 Un comentario pedagógico aquí: http://www.emisoraslatinas.net/guia.php?id=161063

Para la revisión de vida
- ¿Me dejo inundar por la vida de Dios?
-¿Estoy atento a la "vida comunitaria" para que mi comunidad se parezca a «la mejor Comunidad»?
 

Para la reunión de grupo
- Dios estableció una Alianza con el pueblo judío basada en la Ley; pero luego renovó esa Alianza, con toda la humanidad, basándola en el amor y sellándola no en unas tablas de piedra sino en una persona: su Hijo Jesús. ¿Mi fe se basa en el cumplimiento de la ley, o en la relación de amistad y amor con Dios?
- Alegría, gusto por el progreso espiritual, fraternidad, un corazón común y vivir en paz: ¿es éste el clima de nuestras asambleas litúrgicas, de nuestra comunidad?
 

Para la oración de los fieles
- Por todos los que se esfuerzan por crear comunidad en el mundo, por encima de las fronteras políticas, ideológicas, étnicas, culturales y religiosas... roguemos al Señor...
- Por todos los que están solos, aislados, o se sienten "sin nadie en el mundo", sin comunidad, o lejos o incomunicados de los que les aman; para que sientan la "comunidad con Dios" más poderosa que toda lejanía o incomunicación...
- Para que la Iglesia sea un modelo de comunidad, en la que reina la fraternidad, la participación, la comunión... más que el poder, la jerarquización, la exclusión, los privilegios, la falta de participación y de democracia...
- Por nuestras comunidades cristianas: para que cada una de ellas sea reflejo de la Trinidad, que es "la mejor comunidad"...
 

Oración comunitaria
Oh Dios-Trinidad, "la mejor comunidad", misterio eterno, insondable, del que apenas podemos balbucir una lejana aproximación. Aviva en nosotros tu misma Vida, la que creaste y depositaste en cada una de tus criaturas, para que nos sintamos convocados a acrecentar la Vida, arrollados por esa corriente original y eterna de vida en comunión que tú mismo eres: Trinidad santa, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Señor, Dios, que eres nuestro Padre, nuestro Hermano Jesucristo y el Espíritu que nos consuela y nos fortalece; ayúdanos a vivir en auténtica y sincera comunidad, y que lo que celebramos en la liturgia lo expresamos en toda nuestra vida, que traduzcamos nuestra fe en obras de justicia y amor, que no busquemos sólo en tener una fe correcta sino, sobre todo, una vida correcta, que sea siempre y en todo conforme a tu voluntad de que todos seamos hermanos. Por Jesucristo.
 



 Lunes 8 de junio de 2009
Armando, Medardo

 INICIO
2Cor 1,1-7: “Dios nos consuela para poder consolar a otros”
Sal 33: Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Mt 5,1-12: “Comenzó a enseñarles del siguiente modo”

Resulta difícil entender por qué Jesús llama dichosos a los pobres. La palabra dichoso o bienaventurado se usa en la Biblia en relación con todo lo que hace feliz al ser humano: larga vida, numerosa descendencia, honores, riquezas… Para el Evangelio, pobre es un individuo injustamente reducido a la miseria, cuya existencia depende de la generosidad de otros y que, precisamente por eso, pone toda su confianza en Dios. La expresión pobres de espíritu ha sido con frecuencia mal interpretada. La palabra espíritu, aplicada a Dios, denota su actividad creadora; y aplicada al ser humano, un impulso interior que lo empuja a la acción. La expresión “pobre de espíritu” podría decirse, por tanto, de aquellas personas que son pobres por un impulso interior; esto es, por propia decisión, o lo que es igual, pobres porque han elegido libremente serlo. De ahí que una buena traducción sería dichosos los que eligen ser pobres. Proclamando a los pobres "dichosos", Jesús no pretende idealizar o sublimar su condición, sino que pide a sus discípulos una elección valiente que haga posible eliminar las causas que provocan la pobreza. Jesús invita a todos los creyentes a hacerse voluntariamente pobres para que ninguno lo sea por causas ajenas a su voluntad.


 Martes 9 de junio de 2009
 Efrén

 INICIO
2Cor 1,18-22:  “En Jesús se han cumplido todas las promesas”
Sal 118: Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo
Mt 5,13-1: “Ustedes son la luz del mundo”

La sal es garantía de incorruptibilidad, pues sirve para evitar que las carnes se corrompan; además, da sabor a los alimentos. Según este dicho de Jesús, los discípulos son como la sal, que garantiza esta alianza de Dios con la humanidad. De su fidelidad al programa de Jesús depende que se lleve a cabo la liberación de la humanidad. Si la sal se pone sosa, esto es, si los cristianos no son fieles al plan de Dios, no sirven para nada; han perdido su razón de ser en este mundo, se vuelven inútiles, mereciendo el desprecio de los hombres - sólo sirve para tirarla y que la pise la gente- haciendo imposible su liberación. La luz representa en la Biblia la gloria o esplendor de Dios que, según Isaías 60,1-3, había de brillar sobre la ciudad santa de Jerusalén, sobre Israel, sobre la Ley y el Templo. Ahora son los cristianos los que tienen que hacer presente ese esplendor de Dios en el mundo. La gloria de Dios se manifiesta en el modo de actuar de los que siguen a Jesús, esto es, en sus obras en favor de los pueblos y de su liberación.




 Miércoles 10 de junio de 2009
 Margarita - Paulina

 INICIO
2Cor 3,4-11: “Nos ha hecho ministros de una alianza nueva”
Sal 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro.
Mt 5,17-19: “No he venido a abolir, sino a dar plenitud a la ley”

Con frecuencia se malinterpreta el significado de estas frases de Jesús. Se usaban para afirmar, de manera incomprensible, que todo el Antiguo Testamento seguía teniendo vigencia, pues Jesús había venido a cumplirlo hasta en sus más mínimos detalles. Lo que dice Jesús realmente, según Mateo, es que ha venido a dar cumplimiento a la Ley y a los profetas que anunciaban el reinado de Dios, o sea, la liberación de la humanidad como medio para hacer que Dios reine de verdad en este mundo. Para alcanzarlo, los cristianos tendrán que poner en práctica cada una de las bienaventuranzas. Estas son garantía de felicidad y dicha para quienes las practican. Quienes han optado por tener a Dios por rey, de acuerdo con la primera bienaventuranza, se empeñarán, sin duda, con todas sus fuerzas en la transformación del sistema mundano, regido por el dinero, el poder, el placer y el prestigio. Y luchando contra ese sistema harán posible un nuevo mundo de hermanos, donde el amor sustituya al dinero, el servicio al poder, el sacrificio propio por el sufriente en vez del placer, y la estima del otro en sustitución del prestigio propio. Nacerá de este modo la sociedad alternativa que los evangelios denominan “reino de Dios”.




 Jueves 11 de junio de 2009
 Bernabé, apóstol

 INICIO
Hch 11,21b-26;13,1-3: “Era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe”
Sal 97: El Señor revela a las naciones su justicia.
Mt 10, 7-13: “Proclamen que el reino de los cielos está cerca”

El anuncio del reino irá acompañado de signos y curación de enfermos. Es el mismo anuncio puesto en boca de Jesús y Juan Bautista por el autor de este evangelio. Es el anuncio de la llegada del reino; primero por el Bautista, luego por el mismo Jesús y, finalmente, por los discípulos. Estos han sido enviados por el Maestro sin equipaje; sin nada que obstaculice su labor evangelizadora. Se pone en evidencia un estilo de vida. Así lo hacían otros predicadores de entonces (p. ej. los cínicos). El hecho que se diga que los trabajadores merecen su salario, significa un estilo de vida de la comunidad mateana: los misioneros deberían ser provistos de todo lo necesario para cumplir su tarea. Así lo vivieron los primeros apóstoles, con entusiasmo y radicalidad. Es el caso de Bernabé apóstol, cuya fiesta celebramos hoy. Asumir el estilo de vida apostólico implica dejar de lado tantas trabas que impiden que el Evangelio sea anunciado con sencillez y diafanidad. A veces caemos en la tentación de llenarnos de las últimas tecnologías y olvidamos lo esencial: el mensaje. La mejor publicidad deberá ser siempre el testimonio auténtico del portador de la buena noticia. Ahí radica la atracción del mensaje.




 Viernes 12 de junio de 2009
Onofre

 INICIO
2Cor 4,7-15: “Llevamos los sufrimientos de la muerte de Jesús”
Sal 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Mt 5,27-32: “Quien mira a una mujer deseándola, ya ha sido adúltero”

Jesús dice que no sólo comete adulterio quien le quita la mujer a otro, sino aquél que desea quitársela. En el Antiguo Testamento la mujer era considerada propiedad del marido, de modo que quitársela equivalía no tanto a un acto de deshonestidad, un pecado contra la pureza, como se decía antes, sino a un verdadero robo, una injusticia flagrante. En esto consiste el verdadero adulterio, que no es otra cosa sino el deseo de arrebatar al prójimo su mujer. Queda claro que la mujer era considerada propiedad del varón; tal vez la propiedad más preciada, por encima de los esclavos, los animales u otras pertenencias

Jesús no habla del divorcio como lo entendemos hoy, sino del repudio, o sea, de aquella institución judía establecida a partir de Moisés, no por voluntad divina, sino por testarudez humana, según la cual el varón –y no la mujer- podía despedir a su esposa en determinadas circunstancias.

El adulterio es un asunto grave, porque atenta contra la justicia y la castidad, y los hechos que lo provocan también son injustos. Jesús invita a que nuestras actitudes sean correctas; y para eso tenemos que pensar bien lo que debemos hacer. Si vemos que hay algo que hacemos injustamente, es mejor cortar con esa actitud (“sacarse el ojo, cortarse la mano”) y hacer siempre el bien, buscando la justicia y equidad, la verdad y el bienestar de todos y para todos. Es mucho mejor sacrificar una parte de la propia libertad moral que perderla por completo.



 Sábado 13 de junio de 2009
 Antonio de Padua

 INICIO
2Cor 5,14-21: “Al que no había pecado Dios lo hizo expiación”
Sal 102: El Señor es compasivo y misericordioso.
Mt 5,33-37: “Yo les digo que no juren en absoluto”

La costumbre de hacer juramentos o votos se había vuelto tan común en los tiempos de Jesús, que los rabinos y maestros de la ley gastaban mucho tiempo en examinar las formulas válidas o inválidas. Al comienzo los juramentos se hacían ante el altar, cuando la veracidad de un pleito no se podía respaldar por medio de dos testigos. Se incluía en el juramento la maldición en caso de falsedad. Luego, para no pronunciar el nombre de Dios por cualquier causa, se buscaron formas para no jurar en vano ni por cosas de poco valor. Los juristas discutían cuál de estas fórmulas podría ser válida. Para Jesús, toda fórmula de juramento sigue siendo en nombre de Dios. Quien entra en la dinámica del reino procede con toda sinceridad y honradez, dondequiera que se encuentre. Su palabra es suficiente para respaldar la verdad. Lamentablemente, hoy los niveles de engaño y corrupción han alcanzado todas las esferas de la vida social. La palabra perdió solidez y credibilidad. Aun jurando sobre el nombre de Dios se puede mentir sin ningún escrúpulo. Los cristianos tenemos un gran desafío en devolverle la credibilidad a la palabra con nuestra propia coherencia de vida.