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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 8 al 14 de Febrero de 2009 
Domingo 5º del tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero  
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 8 de febrero 2009
 5º Domingo del tiempo ordinario (ciclo B)
 Jerónimo Emiliano

 INICIO

Job 7,1-4.6-7:  “Mis días se consumen sin esperanza”
Sal 146: “Alaben al Señor, que sana los corazones destrozados”.
1Co 9,16-19.22-23: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Mc 1,29-39: Jesús cura a la suegra de Pedro y muchos otros enfermos

Hoy el libro de Job nos pone frente a un hombre sumido en un gran sufrimiento. Delante de sus amigos desnuda su corazón, su desilusión. Ellos, que defienden una teología alejada de la vida, no pueden comprender la queja de su amigo ni acompañarlo plenamente en su dolor.

El grito de Job es seguramente cercano y presente en la vida diaria de muchos hombres y mujeres en todos los rincones del planeta, que enfrentan una vida de lucha y dificultad. Compara su existencia con la vida de un mercenario. Mercenario es aquel que vende su lucha, que libra causas que no son suyas y se fatiga por empresas que no ama.

El libro de Job, como sabemos, es una auténtica joya literaria dentro de la Biblia hebrea (de la que está tomado nuestro «Antiguo Testamento»). Es una reflexión sapiencial sobre ese problema irresoluble, o mejor, ese misterio eterno que es el mal. El misterio del mal, su presencia injustificada en el mundo, ante la cual necesitamos justificar a quienes podrían resultar implicados por la existencia del mal: Dios en primer lugar. En efecto, la «teodicea» o disciplina filosófica que trata de mostrar la existencia de Dios, trata en realidad de «justificar» a Dios –como viene significado por el origen etimológico de la palabra-.

Lo importante del libro de Job no son los datos históricos sobre Job (que no existen, pues no es un libro histórico), ni las respuestas de tipo explicativo que quisiera dar sobre el dolor humano (que estarían hoy absolutamente sobrepasadas), sino la sabiduría que encierra en sus reflexiones.

En efecto: la ciencia avanza cada día, y no tiene sentido hoy estudiar la óptica de Newton por ejemplo, que fue uno de sus fundadores, pues como ciencia está hoy enteramente sobrepasada. En cambio, la sabiduría –que no está en el mismo plano de la ciencia- se mantiene, y hoy la humanidad sigue viviendo de la sabiduría de personajes como Confucio, Buda, Sócrates, Jesús... En realidad no hemos avanzado sobre aquella sabiduría fundamental adquirida hace ya tres mil años... En esa perspectiva debemos escuchar y leer el libro de Job.

Pablo, al igual que Job, se encuentra en una discusión acalorada con sus interlocutores, en esta ocasión, la comunidad de Corinto, en la cual existen fracciones que le critican y cuestionaban su autoridad (v. 3). Pablo responde haciendo una defensa radical de su misión y declara su absoluta libertad frente a toda manipulación o poder humano. No se declara miembro de un movimiento o representante de alguna institución, sino como un hombre “obligado a cumplir una tarea”. En el imperio Romano era común la práctica del clientelismo, en la cual el benefactor se convertía en patrón de quien recibía sus beneficios. El apóstol desea dejar en claro la pureza de su mensaje, que no está vendido a ningún “cliente” ni moldeado por ningún interés personal (v. 17-18). Esta libertad en Cristo, le permite al apóstol ser un servidor de los demás. No teme amoldarse a las condiciones de vida de los destinatarios de su mensaje: judíos, seguidores de la ley o rebeldes a ella, débiles. Pablo anuncia así el Evangelio de la libertad que no se matricula con la rigidez, ni hace el juego a ningún interés particular o sectario, sino que es capaz de entrar en diálogo con la diferencia y de llegar a “todas” las realidades humanas, como una Buena Noticia del amor de Dios.

Esto es precisamente lo que hace Jesús en el evangelio de Marcos: entrar en la vida de las personas, ser uno de ellos en su cotidianidad. El domingo pasado, lo vimos sanando a un endemoniado. Hoy, lo acompañamos con Simón y Andrés a la casa de Pedro. La casa, el lugar íntimo done se comparte el techo, la mesa. Allí se encuentra con una anciana enferma, la suegra de Pedro, Jesús se acerca, la toma de la mano y la levanta. Un gesto tan simple como es el acercarse, y tomar de la mano hace el milagro de recuperar a esta mujer, que no sólo recupera su salud, sino su capacidad de servicio. Al atardecer muchos vinieron a buscarlos, y relata el evangelista que Jesús continuó sanando. Era común en la época de Jesús que los enfermos fueran tenidos por malditos o poseídos por espíritus malos, de manera que eran alejados, excluidos y nadie se atrevía a acercarse a ellos. Jesús, al contrario, se entrega con amor y dedicación a su cuidado, siendo su servidor.

La práctica de curación, la lucha contra el mal, es decir, la praxis liberación del ser humano.. es la práctica habitual de Jesús. Tan importante como hacer el bien, es evitar el mal y luchar contra él, dar la vida para ir devolviendo la paz, la salud, el bienestar, la felicidad... a todos aquellos que la han perdido. Ser cristiano es, entre otras muchas cosas, luchar contra el mal, no quedarse de brazos cruzados o ensimismado en los propios asuntos, cuando vivimos en un mundo con las cifras escalofriantes de pobreza y miseria que hoy padecemos.

Anunciar hoy el Reino exige construirlo simultáneamente. La evangelización –la nuestra, como la de Jesús- no puede ser sólo cuestión de hablar... «Anunciar» no es cuestión de meras palabras, de transmitir información, sino de hacer, de construir: luchar contra el mal, sanar, curar, rehabilitar a los hermanos, ponernos a su servicio, acompañar y dignificar la vida que, en todas sus manifestaciones, es manifestación de la mano creadora de Dios.

El evangelio de este domingo es dramatizado en el capítulo 19 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100019 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap19b.mp3

La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el 29, que se titula «¿Curó enfermos?», que puede ser útil para suscitar un diálogo-debate sobre el tema. Su guión y su audio puede recogerse en http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=120

Para la revisión de vida
¿En qué momentos de mi vida la imagen lejana que tenía de Dios se ha tornado más cercana y presente en la vida?
¿Cómo he alimentado en mí la verdadera libertad de los hijos de Dios?
¿Me acerco a las personas valorando su condición o juzgo y rechazo a quienes son diferentes a mí?

Para la reunión de grupo
- ¿Qué está viviendo Job que le hace decir las palabras que escuchamos de su boca?
- Ante el dolor y lo problemas, ¿somos capaces de acompañar y respetar a los otros o simplemente respondemos con frases aprendidas frías e indiferentes?
- ¿Cómo se observa en nuestro entorno la manipulación que se hace del mensaje de Jesús en beneficio de personas o grupos?
- ¿Cómo podemos desarrollar en nuestro grupo la libertad de anunciar el Evangelio, sin manipulaciones ni intereses egoístas?
- ¿En qué gestos concretos nos hacemos cercanos a los hermanos que sufren o están marginados de la sociedad?

Para la oración de los fieles
- Por quienes sufren el hambre, la guerra y el abandono para que encuentren en los cristianos personas capaces de acompañar y comprometerse en el mejoramiento de su vida.
- Por las Iglesias de Jesús para que defiendan cada día la libertad ante cualquier forma de poder o manipulación para que puedan ser autenticas servidoras de la vida.
- Para que en las Iglesias se supere toda forma de exclusión, dominio, o alejamiento de la vida y las necesidades de las personas.

Oración comunitaria
Padre creador, que escuchas y atiendes los clamores de la humanidad, y que en Jesús nos mostraste el proyecto de Bondad y libertad para tus hijos e hijas. Haz de nosotros creyentes audaces, que libres de todo afán de dominio o ganancia, sepamos ser servidores de todos, especialmente de tus hijos solos y abandonados. Que seamos constructores de un mundo sin exclusiones en el que todos y todas quepamos con igual dignidad e iguales oportunidades, para que la humanidad y la creación que sufre pueda también un día levantarse, y realizarse plenamente en paz y bienestar. Tú que vives y amas por los siglos de los siglos.



 Lunes 9 de febrero 2009
 Reinaldo - Rebeca

 INICIO
Gn 1,1-19: “Dijo Dios, y así fue”
Sal 103: “Goce el Señor con sus obras”.
Mc 6, 53-56: “Los que lo tocaban se sanaban”

Nuevamente el evangelista Marcos presenta a Jesús frente a esa multitud que en cuanto lo reconoce quiere acercarse a él para ser sanada, sin comprender todavía el misterio profundo que hay en el Maestro y la necesitad de reconocerlo primero como el Mesías. El mal tiempo parece estropear los planes de Jesús y sus discípulos, obligándoles a modificar la ruta inicial. El objetivo previsto era llegar a Betsaida, en la parte oriental de lago (Mc. 6,45). Después de una noche de travesía desembarcan, sin embargo, en Genesaret, es decir, en la misma orilla de la que habían partido.

Reconocido por la gente, Jesús aparece una vez más como el médico de los enfermos y atribulados, de quien emana una fuerza prodigiosa. Es un cuadro familiar, que concluye y remata los dos episodios precedentes, mucho más espectaculares y asombrosos. Pero a la luz de ellos, éste resulta no menos revelador.

Las muchedumbres siguen sin percibir este misterio de su persona, por más que le reconozcan externamente y le toquen con sus manos. Los lectores cristianos deben aprender que es necesario entrar en contacto con Jesús de un modo mucho más profundo, como lo hicieron los discípulos.


 Martes 10 de febrero 2009
 Escolástica

 INICIO
Gn 1,20-2,4a: “Hagamos al hombre a nuestra imagen”
Sal 8: “Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Mc 7,1-13: “Bien profetizó Isaías de la hipocresía de ustedes”

Jesús continúa formando a sus discípulos. Les ha instruido en su tarea misionera, les ha revelado su poder sobre el mal, les ha abierto al universalismo. Los discípulos comprenden que los marcos de la antigua religión no son capaces de responder a las exigencias misioneras y universalistas de la nueva. La discusión de Jesús con los fariseos afecta a dos puntos concretos: las abluciones o lavatorios rituales antes de las comidas, sobre las que Marcos proporciona detalles a los lectores no judíos (vv.3-4), y sobre la ofrenda sagrada de los bienes que dispensa de sostener a los familiares (vv. 10-11). Pero no hay que perderse en los detalles de esas costumbres; no existen más que para hacer comprender el alcance del v.8, curiosamente repetido en el v. 9: las tradiciones humanas matan la Palabra de Dios. El drama del fariseo es el de toda una humanidad que se atribuye un conocimiento que viene de Dios, puesto que define el bien y el mal y juzga a los seres humanos, pero al final se queda sin el Dios de quien procede. Jesús es el primer hombre que ha podido poner su conocimiento del bien y del mal al servicio absoluto de su Padre, y esto le permite ser muy libre frente a las leyes y tradiciones humanas.




 Miércoles 11 de febrero 2009
 María de Lourdes

 INICIO
Gn 2,4b-9.15-17: “Lo colocó en el jardín de Edén”
Sal103: “Bendice, alma mía, al Señor”.
Mc 7,14-23: “Lo que sale del hombre es lo que lo contamina”

La crítica establecida por Jesús contra las prescripciones de la ley no recae precisamente sobre la ley en sí, que seguramente hubiera llegado, en virtud de su dinamismo interno, a la espiritualización deseada por él. Pero los judíos, y más especialmente los fariseos, bloquearon ese dinamismo por efecto de una mentalidad demasiado material. La polémica de Jesús contra el fariseísmo ha terminado por configurar este término, originariamente sinónimo de piedad y de perfección, como el símbolo mismo de la hipocresía.

Jesús fundamentaba la religión sobre la persona más que sobre la ley; se orientaba claramente hacía un mesianismo puro y atribuía más importancia a los gestos de fraternidad que a las prácticas culturales; debía chocar necesariamente con la intolerancia y el integrismo de los fariseos. Predicó abiertamente contra ellos una vuelta bien justificada al espíritu de la ley primitiva. Primero rompió el inmovilismo de ley, con el fin de espiritualizarla; y de ahí redujo y desenmascaró al fariseísmo como un movimiento hipócrita.

Conforme a esta pedagogía popular del Maestro, no hay forma alguna de ritualismo que pueda contaminar al ser humano; es el actuar de éste el que puede contaminarlo si no reconoce a los demás dentro de una fraternidad basada en la fe.




 Jueves 12 de febrero 2009
 Pamela – Pánfilo

 INICIO
Gn 2,18-25: “Serán los dos una sola carne”
Sal 127: “Dichosos los que temen al Señor”.
Marcos 7,24-30: “El demonio ha salido de tu hija”

La intención de Marcos está clara: también los paganos tienen derecho al pan de la salvación, porque también ellos se benefician de la piedad del Señor.

Hasta el momento de su encuentro con la mujer pagana, probablemente Jesús no tenía aún plena conciencia de su misión universal: como judío que era, seguía aún las normas de la educación e instrucción de sus compatriotas. Fue precisa la irrupción inesperada (más inesperada, por cierto, en la versión de Mateo que en la de Marcos) de una pagana, para impulsar a Jesús a abrir el horizonte de la conciencia que tenía de su misión e incorporar a su función una perspectiva verdaderamente misionera.

Sería precisa una circunstancia aparentemente fortuita para que el apóstol Pedro se decidiera, a su vez, en la persona del pagano Cornelio, a salir del reducido círculo de la simple presidencia de la comunidad judeo-cristiana para llegar hasta los paganos.

Hechos como el de la cananea y el de Cornelio ponen de manifiesto que la misión no es tan sólo centrífuga: la vocación misionera no procede de una afición a la propaganda o a la irradiación, sino del encuentro entre el cristiano y el incrédulo, entre la Iglesia y el mundo; de la acogida que los primeros dispensan a los segundos, y de la actitud de escucha en que se colocan para recibir antes de dar.




 Viernes 13 de febrero 2009
 Beatriz

 INICIO
Gn 3,1-8: “Conocerán como Dios el bien y el mal”
Sal 31: “Dichoso el que está absuelto de su culpa”.
Mc 7,31-37: “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”

Volvemos aquí, a propósito del aspecto particular de las sanaciones de mudos en la Biblia, al tema de la fe, que es el punto principal de este pasaje. La mayoría de los relatos que tratan de la vocación de profetas, es decir, de personajes que han de ser portadores de la Palabra de Dios, refieren al mismo tiempo sanaciones de mudos o tartamudos (Ex.4,10-17; Jr.1). Se trata de un procedimiento literario cuya finalidad es dar a entender que el profeta apoyado tan sólo en sus facultades naturales no es capaz siquiera de comenzar a hablar, sino que recibe de “Otro” una palabra que hay que transmitir. Por eso la sanación de un mudo que proclama la Palabra es considerada como un signo evidente de lo que es la fe: una virtud infusa que no depende de las cualidades humanas.

La sanación de un mudo quiere darnos, pues, a entender que debemos tomar conciencia de que la fe es un bien mesiánico. Mas, al relatar esta sanación, Marcos quiere hacer suyo el tema del Antiguo Testamento que relaciona mutismo y falta de fe. El evangelista subraya repetidas veces que la multitud tiene oídos y no oye, tiene ojos y no ve.

Somos llamados a profetizar y evangelizar, y sólo de Dios proceden nuestras capacidades.



 Sábado 14 de febrero 2009
 Valentín - Cirilo - Metodio

 INICIO
Gn 3,9-24: “Lo expulsó del jardín de Edén”
Sal 89: “Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación”
Mc 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha

Señalemos de entrada que los dos relatos evangélicos de multiplicación utilizan en buena parte un vocabulario tomado de la liturgia de la época; por consiguiente, el lector no podía equivocarse respecto al significado de un milagro realizado en el “desierto” (v. 4), lo que muestra claramente que el pan venía a ser como el maná. Pero el autor no se detiene en los dos ritos de la Eucaristía (v. 6); recoge igualmente una serie de datos destinados a hacer de la Eucaristía el sacramento de la fe y de la misión. La primera de las dimensiones aparece, por una parte, en el diálogo de Jesús con sus discípulos (vv.4-5), en el que resalta la falta de inteligencia de éstos últimos; y por otra parte, en el contexto de esta multiplicación, en la que todo concurre a explicar que no se puede participar de la Eucaristía sino tras haberse operado de los sentidos. La segunda característica de la Eucaristía es la de ser el sacramento de la misión.

Esta dimensión la encontramos en primer lugar en la mención de los restos sobrantes (v.8), que son la prueba de que los invitados previstos por Jesús no estaban todos presentes.