Domingo 8 de febrero 2009
5º Domingo del tiempo ordinario (ciclo B)
Jerónimo Emiliano
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Job 7,1-4.6-7: “Mis días se
consumen sin esperanza”
Sal 146: “Alaben al Señor, que
sana los corazones destrozados”.
1Co 9,16-19.22-23: ¡Ay de mí si no
anuncio el Evangelio!
Mc 1,29-39: Jesús cura a la suegra
de Pedro y muchos otros enfermos
Hoy el libro de Job nos pone frente a un hombre sumido en un gran
sufrimiento. Delante de sus amigos desnuda su corazón, su desilusión. Ellos, que
defienden una teología alejada de la vida, no pueden comprender la queja de su
amigo ni acompañarlo plenamente en su dolor.
El grito de Job es seguramente cercano y presente en la vida diaria de muchos
hombres y mujeres en todos los rincones del planeta, que enfrentan una vida de
lucha y dificultad. Compara su existencia con la vida de un mercenario.
Mercenario es aquel que vende su lucha, que libra causas que no son suyas y se
fatiga por empresas que no ama.
El libro de Job, como sabemos, es una auténtica joya literaria dentro de la
Biblia hebrea (de la que está tomado nuestro «Antiguo Testamento»). Es una
reflexión sapiencial sobre ese problema irresoluble, o mejor, ese misterio
eterno que es el mal. El misterio del mal, su presencia injustificada en el
mundo, ante la cual necesitamos justificar a quienes podrían resultar implicados
por la existencia del mal: Dios en primer lugar. En efecto, la «teodicea» o
disciplina filosófica que trata de mostrar la existencia de Dios, trata en
realidad de «justificar» a Dios –como viene significado por el origen
etimológico de la palabra-.
Lo importante del libro de Job no son los datos históricos sobre Job (que no
existen, pues no es un libro histórico), ni las respuestas de tipo explicativo
que quisiera dar sobre el dolor humano (que estarían hoy absolutamente
sobrepasadas), sino la sabiduría que encierra en sus reflexiones.
En efecto: la ciencia avanza cada día, y no tiene sentido hoy estudiar la
óptica de Newton por ejemplo, que fue uno de sus fundadores, pues como ciencia
está hoy enteramente sobrepasada. En cambio, la sabiduría –que no está en el
mismo plano de la ciencia- se mantiene, y hoy la humanidad sigue viviendo de la
sabiduría de personajes como Confucio, Buda, Sócrates, Jesús... En realidad no
hemos avanzado sobre aquella sabiduría fundamental adquirida hace ya tres mil
años... En esa perspectiva debemos escuchar y leer el libro de Job.
Pablo, al igual que Job, se encuentra en una discusión acalorada con sus
interlocutores, en esta ocasión, la comunidad de Corinto, en la cual
existen fracciones que le critican y cuestionaban su autoridad (v. 3). Pablo
responde haciendo una defensa radical de su misión y declara su absoluta
libertad frente a toda manipulación o poder humano. No se declara miembro de un
movimiento o representante de alguna institución, sino como un hombre “obligado
a cumplir una tarea”. En el imperio Romano era común la práctica del
clientelismo, en la cual el benefactor se convertía en patrón de quien recibía
sus beneficios. El apóstol desea dejar en claro la pureza de su mensaje, que no
está vendido a ningún “cliente” ni moldeado por ningún interés personal (v.
17-18). Esta libertad en Cristo, le permite al apóstol ser un servidor de los
demás. No teme amoldarse a las condiciones de vida de los destinatarios de su
mensaje: judíos, seguidores de la ley o rebeldes a ella, débiles. Pablo anuncia
así el Evangelio de la libertad que no se matricula con la rigidez, ni hace el
juego a ningún interés particular o sectario, sino que es capaz de entrar en
diálogo con la diferencia y de llegar a “todas” las realidades humanas, como una
Buena Noticia del amor de Dios.
Esto es precisamente lo que hace Jesús en el evangelio de Marcos:
entrar en la vida de las personas, ser uno de ellos en su cotidianidad. El
domingo pasado, lo vimos sanando a un endemoniado. Hoy, lo acompañamos con Simón
y Andrés a la casa de Pedro. La casa, el lugar íntimo done se comparte el techo,
la mesa. Allí se encuentra con una anciana enferma, la suegra de Pedro, Jesús se
acerca, la toma de la mano y la levanta. Un gesto tan simple como es el
acercarse, y tomar de la mano hace el milagro de recuperar a esta mujer, que no
sólo recupera su salud, sino su capacidad de servicio. Al atardecer muchos
vinieron a buscarlos, y relata el evangelista que Jesús continuó sanando. Era
común en la época de Jesús que los enfermos fueran tenidos por malditos o
poseídos por espíritus malos, de manera que eran alejados, excluidos y nadie se
atrevía a acercarse a ellos. Jesús, al contrario, se entrega con amor y
dedicación a su cuidado, siendo su servidor.
La práctica de curación, la lucha contra el mal, es decir, la praxis
liberación del ser humano.. es la práctica habitual de Jesús. Tan importante
como hacer el bien, es evitar el mal y luchar contra él, dar la vida para ir
devolviendo la paz, la salud, el bienestar, la felicidad... a todos aquellos que
la han perdido. Ser cristiano es, entre otras muchas cosas, luchar contra el
mal, no quedarse de brazos cruzados o ensimismado en los propios asuntos, cuando
vivimos en un mundo con las cifras escalofriantes de pobreza y miseria que hoy
padecemos.
Anunciar hoy el Reino exige construirlo simultáneamente. La evangelización
–la nuestra, como la de Jesús- no puede ser sólo cuestión de hablar...
«Anunciar» no es cuestión de meras palabras, de transmitir información, sino de
hacer, de construir: luchar contra el mal, sanar, curar, rehabilitar a los
hermanos, ponernos a su servicio, acompañar y dignificar la vida que, en todas
sus manifestaciones, es manifestación de la mano creadora de Dios.
El evangelio de este domingo es dramatizado en el capítulo 19 de la serie «Un
tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser
tomados de aquí:
http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100019 Puede ser escuchado aquí:
http://www.untaljesus.net/audios/cap19b.mp3
La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el
29, que se titula «¿Curó enfermos?», que puede ser útil para suscitar un
diálogo-debate sobre el tema. Su guión y su audio puede recogerse en
http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=120
Para la revisión de vida
¿En qué momentos de mi vida la imagen lejana que tenía de Dios se ha tornado
más cercana y presente en la vida?
¿Cómo he alimentado en mí la verdadera libertad de los hijos de Dios?
¿Me acerco a las personas valorando su condición o juzgo y rechazo a quienes son
diferentes a mí? Para la reunión de grupo
- ¿Qué está viviendo Job que le hace decir las palabras que escuchamos de su
boca?
- Ante el dolor y lo problemas, ¿somos capaces de acompañar y respetar a los
otros o simplemente respondemos con frases aprendidas frías e indiferentes?
- ¿Cómo se observa en nuestro entorno la manipulación que se hace del mensaje de
Jesús en beneficio de personas o grupos?
- ¿Cómo podemos desarrollar en nuestro grupo la libertad de anunciar el
Evangelio, sin manipulaciones ni intereses egoístas?
- ¿En qué gestos concretos nos hacemos cercanos a los hermanos que sufren o
están marginados de la sociedad? Para la oración de los fieles
- Por quienes sufren el hambre, la guerra y el abandono para que encuentren en
los cristianos personas capaces de acompañar y comprometerse en el mejoramiento
de su vida.
- Por las Iglesias de Jesús para que defiendan cada día la libertad ante
cualquier forma de poder o manipulación para que puedan ser autenticas
servidoras de la vida.
- Para que en las Iglesias se supere toda forma de exclusión, dominio, o
alejamiento de la vida y las necesidades de las personas. Oración comunitaria
Padre creador, que escuchas y atiendes los clamores de la humanidad, y que en
Jesús nos mostraste el proyecto de Bondad y libertad para tus hijos e hijas. Haz
de nosotros creyentes audaces, que libres de todo afán de dominio o ganancia,
sepamos ser servidores de todos, especialmente de tus hijos solos y abandonados.
Que seamos constructores de un mundo sin exclusiones en el que todos y todas
quepamos con igual dignidad e iguales oportunidades, para que la humanidad y la
creación que sufre pueda también un día levantarse, y realizarse plenamente en
paz y bienestar. Tú que vives y amas por los siglos de los siglos.
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