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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 18 al 24 de Enero de 2009  
Bautismo del Señor

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 18 de enero 2009
 2º Domingo de tiempo ordinario
 Faustina - Priscila

 INICIO

1Sm 3,3b-10.19: “Habla Señor, que tu siervo escucha”
Sal 39: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”
1Cor 6,13c-15a.17-20: “Sus cuerpos son miembros de Cristo”
Jn 1,35-42: “Vieron dónde vivía y se quedaron con él”

La fe conlleva un proyecto de vida, un camino, un recorrido que se realiza día a día, en todos los momentos de la existencia y que requiere una actitud permanente de escucha, discernimiento, búsqueda y fidelidad. Actitudes a las que nos invitan las lecturas en este domingo.

El libro de Samuel nos presenta la infancia del joven Samuel en el templo al cual fue consagrado por su madre en virtud de una promesa. El niño duerme, pero una voz lo llama. Creyendo que es su maestro Elí, con ingenua obediencia se levanta tres veces en la noche acudiendo a su llamado. Samuel no conoce aún a Yahvé pero sabe de la constancia en la obediencia, sabe acudir al llamado, una vez más, aun cuando en las primeras ocasiones perecía haberse despertado en vano. Elí, comprendió que era Yahvé quien llamaba al niño y le enseñó entonces a crear la actitud de la escucha: “Habla señor, que tu siervo escucha”.

La vida actual está llena de ruido, palabras que van y vienen, mensajes que se cruzan y con frecuencia los seres humanos perdemos la capacidad del silencio, la capacidad de escuchar en nuestra interioridad la voz de Dios que nos habita. Dios puede continuar siendo aquel desconocido de quien hablamos o a quien afirmamos, creer pero con quien pocas veces nos encontramos en la intimidad del corazón.

Este texto sobre Samuel niño se ha aplicado muchas veces al tema de la “vocación”, palabra que, obviamente, significa “llamado”. Toda persona, en el proceso de su maduración, llega un día a percibir la seducción de unos valores que le llaman, que con una voz imprecisa al principio, le invitan a salir de sí y a consagrar su vida a una gran Causa. Esas voces vagas o difícilmente reconocibles, con frecuencia provienen de la fuente honda que será capaz más tarde de centrar toda nuestra vida. No hay mayor don en la vida que haber encontrado la vocación, que es tanto como haberse encontrado a sí mismo, haber encontrado la razón de la propia vida, el amor de la vida. No hay mayor infortunio que no encontrar la razón de la vida, no encontrar una Causa por la que vivir (que siempre es, a la vez, una causa por la que morir).

San Pablo en su carta a los corintios nos recuerda que el cuerpo es templo, y que toda nuestra vida está llamada a unirse a Cristo, por lo que es necesario discernir en todo momento, qué nos aleja y qué nos acerca al plan de Dios. Por que la relación con Dios, no hace referencia solamente a nuestra experiencia espiritual sino a toda la vida: el trabajo, las relaciones humanas, la política, el cuidado del cuerpo, la sexualidad... De manera que en todo momento en cualquier situación los cristianos debemos preguntarnos si estamos actuando en unidad con Dios y en fidelidad a su plan de amor para con todo el mundo.

En el evangelio de hoy, Juan nos relata en encuentro de los primeros discípulos con Jesús. Es un texto obviamente simbólico, no una mera “crónica” de un encuentro. Todavía, algunos de los símbolos que contiene no sabemos interpretarlos: ¿qué quiso Juan aludirnos al especificarnos que “serían las cuatro de la tarde”?

Dos discípulos de Juan escuchan a su maestro expresarse sobre Jesús como el “cordero de Dios”, y sin preguntas o vacilaciones, con la misma ingenuidad que el joven Samuel que hemos contemplado en la primera lectura, siguen a Jesús, es decir, se disponen a ser sus discípulos, lo que conllevará un cambio importante para sus vidas. El diálogo que se entabla entre ellos es corto pero lleno de significado: “¿Qué buscas?”, “¿Maestro donde vives?”, ”Vengan y lo verán”. Estos buscadores desean entrar en la vida del Maestro, estar con él, formar parte de él. Y Jesús no se protege guardando las distancias, sino que los acoge y les invita a su morada. Este gesto simbólico se ha comentado siempre como una de las condiciones de la evangelización: no basta dar palabras sino hechos, no teorías sino vivencias, no hablar de la buena noticia sino mostrar cómo la vive uno mismo. O sea: la evangelización no tiene que ser una lección teórica, sino un testimonio, el evangelizador no es un profesor que da una lección, sino un testigo que ofrece su propio testimonio personal.

El impacto de la vivencia, del testimonio, conmueve a los discípulos, y ellos se convierten en mensajeros que atraerán a nuevos discípulos. Es el caso de Pedro, cuyo encuentro con Jesús lo transforma en una nueva persona simbolizada por el nuevo nombre que recibe del maestro.

Seguir a Jesús, caminar con él, no puede hacerse sino por haber tenido una experiencia de encuentro con él. Las teorías habladas –ni siquiera las teologías- no sirven. Nuestro corazón –y el de los demás- sólo se conmueve por las teorías vividas, por la vivencia y el testimonio personal.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 5 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100005
Puede ser escuchado aquí:
http://www.untaljesus.net/audios/cap05b.mp3

 

Para la revisión de vida
- ¿He desarrollado en mi vida de fe estas actitudes que propone hoy la Palabra de Dios? ¿Permito que Dios entre en mi cotidianidad, que transforme mi vida y forme parte de todas las dimensiones de mi existencia? Hay algunas facetas de mi vida que aún no he permitido que sean iluminadas y tocadas por Dios?
¿En qué medida me he dispuesto, como los discípulos de Juan, a cambiar el rumbo de mi vida para seguir el proyecto del Maestro Jesús?

 

Para la reunión de grupo
- ¿Qué es una vocación, en el sentido común de la palabra? ¿Qué es la vocación en un sentido religioso de la palabra?
- ¿Puede un niño percibir ya su vocación?
- Distinguir entre los «maestros o profesores», que enseñan o dan lecciones con las ideas, y los «testigos», que simplemente testimonian con la propia vida. Presentar casos que conocemos de personas que son para nosotros maestros pero no testigos, o testigos aunque no sean “profesores”.
- ¿Qué sabemos del carácter de las narraciones que contiene el evangelio de Juan? Compararlo con el carácter de las narraciones de los evangelios sinópticos.


Para la oración de los fieles
- Por nuestros niños y niñas, para que sepamos enseñarles a escuchar no sólo los mandatos externos sino los llamados internos que Dios nos hace percibir en el interior de nuestros corazones.
- Por los jóvenes, para que descubran con entusiasmo y determinación su misión en el mundo y la vivan con coraje y autenticidad.
- Por nuestro país, para que las políticas que en él se apliquen sean fruto del reconocimiento del valor de la vida y del cuerpo humano
- Para que escuchemos la invitación de Jesús a ser personas nuevas capaces de asumir con convicción el camino del Maestro.


Oración comunitaria
Padre bueno, que hablas siempre en la historia y en lo profundo del corazón humano, y que a nosotros nos hablaste en Jesús, nuestro hermano mayor, proponiéndonos en él un camino de servicio y donación. Danos espíritu atento a tus llamados, actitud de búsqueda y discernimiento para buscar siempre y en todo la fidelidad tu proyecto. Tú que vives y das vida por los siglos de los siglos.



 Lunes 19 de enero 2009
 Mario

 INICIO
Hb 5,1-10: “A pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer”
Sal 109: “Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec”
Mc 2,18-22: “Mientras tienen al novio no pueden ayunar”

Jesús está todavía al comienzo de su ministerio, y la disciplina que impone a sus discípulos choca y escandaliza a las multitudes porque nada tiene de la disciplina que los fariseos imponen a los suyos. Así, mientras los discípulos del Bautista y los discípulos de los fariseos observan determinados días de ayuno, los de Jesús parecen dispensarse de esta costumbre. De hecho, lo que aquí se plantea es el problema de la enorme independencia observada por Jesús y sus discípulos en materia de observancias tradicionales y de las leyes. Jesús y sus discípulos se han mostrado siempre muy libres respecto al sábado o a las reglas de ablución (lavatorio). Jesús justifica esta actitud por medio de una declaración sobre la presencia del novio en su fiesta y a través de breves parábolas.

Si los discípulos no ayunan es porque nada tienen que esperar, puesto que los tiempos mesiánicos ya han llegado. Las parábolas del vestido y odres nos proporcionan otra respuesta al asombro de los fariseos. La finalidad de las parábolas no es establecer una comparación: se limita a subrayar una incompatibilidad: no hay que asociar lo nuevo con lo viejo, bajo pena de perjudicar a lo uno o a lo otro. El nuevo pueblo que está naciendo por la Nueva Alianza hecha por Dios al ser humano por medio de Jesús, tiene que tener también nuevas actitudes que superen las estructuras antiguas; estar abierto para que la manifestación de Dios a través de su Espíritu acontezca en nuestras vidas.


 Martes 20 de enero 2009
 Sebastián - Fabián

 INICIO
Hb 6,10-20:  “Esta esperanza es como un ancla segura y firme”
Sal 110: “El Señor recuerda siempre su alianza”
Mc 2,23-28: El sábado se hizo para el hombre, y no al revés

En Marcos se presenta muy bien la libertad con que actuaban Jesús y sus discípulos. No estaban tan apegados a las leyes, entre ellas la del sábado, que prohibía el arrancar espigas en dicho día. Pero esto no violaba la ley de Dios, sino las leyes meticulosas de los ancianos. Pero Jesús da una respuesta certera con una pregunta: ¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros pasaban necesidad y estaban hambrientos? Obviamente sí habían leído lo que ocurrió en ese pasaje del Antiguo Testamento, pero no les interesaba en absoluto. Si David, al comer de los panes consagrados junto con sus compañeros, no recibió la reprobación de Dios, es decir, fue inocente frente a aquellas leyes, mucho menos los discípulos de Jesús serán condenados por los escrúpulos de unos pocos. Jesús tiene bien claro que ni el sábado ni cualquier ley deben estar por encima del ser humano. Cuando esto ocurre surgen la injusticia, la opresión, la desigualdad, que impiden al ser humano vivir como tal. Las leyes deben estar al servicio de la persona, y no por encima de ella. Deben ser para el bien de todos, y no para oprimir y esclavizar.

Lo que tenemos que tomar en cuenta en nuestras vidas no es tanto qué está mal hacer en el Día del Señor, sino, más bien, ¿cómo puedo emplear mejor este día para gloria del Señor y el bien de la humanidad? Trabajemos para que las leyes y normas estén siempre al servicio de las personas, y no en contra de ellas. Esto es humanidad.




 Miércoles 21 de enero 2009
 Inés

 INICIO
Hb 7,1-3.15-17: “Sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec”
Sal 109: “Tú eres sacerdote eterno”
Mc 3,1-6: ¿Está permitido en sábado salvar la vida a un hombre?

Para Marcos el ministerio de Jesús ha adquirido rápidamente un aire polémico. El Maestro no ha tenido reparo en combatir la esclerosis de algunas instituciones religiosas como las reglas de pureza en las comidas, las reglas de ayuno y las del sábado, que son observadas al pie de la letra cuando ya no tienen razón de ser y carecen de significado.

Jesús, en cambio, es consciente de que el honor de Dios recibe su mejor homenaje en la bondad, y no duda en hacer el bien para honrar el sábado. Por otro lado, ¿no es una manera más profunda de santificar este día el liberar de las cadenas del mal a un hombre, en vez de dejarlo en la esclavitud por un mal entendido honor de Dios? En Marcos, la ceguera del corazón designa la incapacidad del hombre para comprender determinados signos de Dios; no porque Dios le ponga impedimentos, sino, simplemente, porque el significado de tales signos es inaccesible para la mente humana si no recibe la ayuda del Espíritu y no la acepta. Por eso Jesús toma inmediata conciencia de las dificultades contra las que choca su misión, y calibra ya desde ahora su importancia: los judíos rechazarán su mensaje y, por consiguiente, se encontrarán incapacitados para ponerse al nivel de la palabra que Dios les envía por medio de él. A nosotros también nos puede pasar que, como los fariseos y herodianos, queramos incluso acabar con Jesús, porque no estemos de acuerdo con su mensaje o, simplemente, porque pongamos las normas y leyes por encima del ser humano.




 Jueves 22 de enero 2009
 Vicente mártir – Beata Laura Vicuña

 INICIO
Hb 7,25-8,6: “Ofreció sacrificios de una vez para siempre”
Sal 39: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”
Mc 3,7-12: “Tú eres el Hijo de Dios"

Este pasaje podría ser considerado como una especie de “sumario” del primer ministerio de Jesús en Galilea. Otro se halla en Mc 6,53-56. Podemos esperar encontrar ahí los rasgos característicos de este ministerio, aunque un tanto idealizados. Marcos no ha tenido ocasión hasta ahora de presentar la enseñanza de Jesús: se ha limitado a su poder de curador y a su toma de posición frente a determinadas prácticas legalistas. Lo que equivale a decir que su éxito cerca de las multitudes es equívoco, porque éstas vienen en busca de curación y no para convertirse; y no comprenden que estos milagros son los signos precursores de la era mesiánica. Por otro lado, Marcos es el único en señalar (v.9) que Jesús retrocede un tanto en el tiempo respecto a esta multitud incrédula.

La persona de Jesús despierta en el mundo actual los mismos tipos de reacciones y de conocimiento que en su época: desde la ceguera de algunos a la fe progresiva de otros, pasando por las motivaciones religiosas equívocas, las profesiones de fe rodeadas de ostentación. Es necesario que el creyente se imponga a veces a sí mismo el silencio, renuncie a determinadas manifestaciones exteriores de su fe que podrían ser mal interpretadas, y espere a su vez que la manifestación del reino se produzca por medio de la agonía y de la muerte.




 Viernes 23 de enero 2009
 Ildefonso / Virginia

 INICIO
Hb 8,6-13: “Es mediador de una alianza mejor”
Sal 84: “La misericordia y la fidelidad se encuentran”
Mc 3,13-19: “Fue llamando a los que él quiso”

El tema de la vocación lo presenta Marcos de manera general. La finalidad es que Jesús no sólo ha llamado a los Doce, sino que los ha instituido para hacer de ellos compañeros suyos y para “enviarlos” a predicar y arrojar a los demonios. Si la escritura siente predilección por el número doce es porque evoca para los judíos la idea de la iniciativa primera de Dios en la elección. Las tribus de los hebreos estaban inicialmente separadas unas de otras y hubo que recurrir a la organización de centros de culto para que se fueran acostumbrando a vivir como una unidad de doce al servicio del Dios a quien veneraban. Al escoger este número simbólico de compañeros para asociarlos a la fundación del pueblo nuevo, Jesús se mantiene fiel a este concepto, que tiene la ventaja de garantizar la trascendencia de la iniciativa de Dios.

Cada apóstol tiene su propio nombre y, por lo tanto, una identidad específica. Cada uno con sus fortalezas y sus debilidades, que tiene que ir descubriendo para un mayor y mejor servicio al llamado de seguimiento de Jesús. La vocación se concreta a medida que se va descubriendo la realidad de Jesús y de su ministerio: las primeras motivaciones no son siempre las más decisivas; sólo al cabo de una larga aventura se descubre finalmente que la muerte y la soberanía de Jesús constituyen los únicos móviles reales de un llamamiento al ministerio.



 Sábado 24 de enero 2009
 Francisco de Sales

 INICIO
Hb 9,2-3.11-14:  “Con su sangre entró en el santuario para siempre”
Sal 46: “Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas”
Mc 3,20-21: “Decían que estaba fuera de sí”

Este breve pasaje es muy duro para la familia de Jesús, hasta el punto que varios exegetas han intentado ver en “los suyos” (v.21) no a los padres, sino a los discípulos de Jesús, y otros incluso han llegado a poner en boca de los discípulos el epíteto “ha perdido la cabeza” refiriéndose a la multitud y no a Jesús. Realmente parece que fue la familia de Jesús la que intervino y la que fue responsable del epíteto aludiendo a Jesús.

A Marcos le gusta presentar a Jesús en un contexto de crisis, y así se explica esta anécdota referente a la familia del Maestro en que apunta a una enseñanza posterior. Jesús está en el centro de una serie de antagonismos e incredulidades. La única posibilidad de adhesión a él debe pasar por encima de la dependencia carnal y apoyarse en una dependencia espiritual forjada en la fe.

El discípulo es casi siempre un aislado. Su madre, su hermana… tienden a limitar sus medios de expresión y a atraerle hacia la casa concreta y segura. Sin embargo el discípulo está llamado a romper con todas las estructuras que le impidan dedicarse a su misión, así provengan éstas de círculos tan cercanos como la familia, y abrirse a un nuevo mundo de relaciones basadas en la fe y en la convicción de ser elegido por Jesús.