Domingo 11 de enero 2009
Bautismo del Señor
Alejandro
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Is 42,1-4.6-7: “Miren mi siervo, a
quien prefiero”
Sal 28: “El Señor bendice a su
pueblo con la paz”
Hch 10, 34-38: “Ungido con la
fuerza del Espíritu Santo”
Mc 1,7-11: “Tú eres mi Hijo amado,
mi predilecto”(En este ciclo pueden utilizarse también otras lecturas; véase:
http://servicioskoinonia.org/biblico/calendario/texto.php?codigo=20090111&cicloactivo=2009&cepif=0&cascen=0&ccorpus=0
En la visión bíblica, Dios presenta a su siervo como el escogido para
anunciar e implantar la justicia en la tierra. Esa justicia será la luz para
todas las naciones, y establecerá la alianza de Dios con todos los pueblos.
Obviamente, no podemos atribuirle a Isaías que estuviera pensando en Jesús
precisamente como ese siervo escogido, pero la visión utópica de Isaías casa muy
bien lo que el mismo Jesús vivió y anunció. La efusión del Espíritu con que
sueña Isaías, de alguna manera se cumplirá en Jesús, y deberá llevar la paz y la
justicia a las naciones, de forma discreta, humilde, como una ofrenda de Dios
mismo a toda la humanidad, y con fuerza efectiva.
El evangelio de Marcos presenta a Jesús como el Mesías esperado. Este Mesías
va a responder a la iniciativa providente de Dios mediante una vida de
obediencia perfecta. Su fidelidad realizará definitivamente la salvación; da
comienzo al tiempo del Espíritu. En la visión de Marcos, al aceptar el bautismo,
Jesús recibe oficialmente la investidura mesiánica; el Espíritu desciende sobre
él porque en él encuentra un terreno adecuado y fecundo, una persona totalmente
entregada a la Causa de la Utopía («el Reino» dirá él). Para la reflexión
teológica de los primeros cristianos, que están elaborando el evangelio, Jesús
ya “era” antes que Juan Bautista.
El bautismo de Jesús inaugura su vida pública y contiene en potencia todo el
itinerario que deberá recorrer. Parece un dato histórico cierto: Jesús, como
tantos otros jóvenes de su tiempo, se siente conmovido por la predicación de
Juan, y acude a recibir su «bautismo», con un rito de «inmersión» en las aguas
del Jordán, un rito casi universal que significa una decisión radical de entrega
a una Causa, por la que uno se declara ya decidido a dar la vida, a morir
incluso. Jesús, con la coherencia de su vida, hará homenaje a su decisión de
hacerse bautizar por Juan. Todo seguidor de Jesús está llamado a hacer suya esa
coherencia de vida y esa radicalidad de decisión, que se expresa y anticipa en
el rito del bautismo, y se debe hacer realidad todos los días.
Muchos son los que en la Iglesia Católica y fuera de ella reconocen que la
práctica bautismal típica de los tiempos de cristiandad, el bautismo masivo de
niños, como praxis generalizada y oficial -téngase en cuenta que la ley oficial
prohíbe a las diócesis establecer el bautismo de adultos como forma
preferencial- necesita una revisión. Para la significación de la admisión de los
niños/as en la comunidad puede hacerse cualquier otro tipo de celebración
«bautismal», pero si creemos realmente la seriedad y radicalidad de lo que
decimos que el bautismo significa, parece incoherente que la legislación insista
tercamente en cerrar la puerta incluso a los que quieren intentar una praxis más
coherente, más racional, y también más evangélica, al estilo de Jesús y de la
primitiva comunidad cristiana.
No deberíamos dejar de señalar un hecho grave, absolutamente novedoso: el
pequeño pero a la vez creciente y signficativo movimiento de solicitudes de
anulación de bautismo que se dan en el ámbito de las Iglesias europeas. Es
cierto que muchas de tales solicitudes, más que de «anulación de bautismo» son
«solicitud de baja administrativa en la Iglesia». Lo común es que las personas
no tienen en realidad quejas contra el bautismo como decisión religiosa humana
radical (¿quién negaría su valor y su dignidad a semejante decisión?) sino
contra el hecho de que es registrado y contabilizado estadísiticamente como
incorporación a la Iglesia. Es importante señalar que, aunque mínimamente, este
fenómeno ha comenzado a darse también en algunos países latinoamericanos: es un
problema «estrictamente europeo».
El bautismo no sólo se sitúa en el camino de la propia aventura espiritual,
sino que implica una responsabilidad para con los demás, una misión universal:
la construcción de un mundo nuevo, la edificación, aquí y ahora, de la Utopía
(«el Reino», como la llamaría Jesús). El bautizado cristiano, como «seguidor»,
como inspirado por el Jesús que se hizo bautizar por Juan muy conscientemente,
muy adulto, está llamado a ser, con él, salvador de la humanidad y de la
creación, del planeta, puesto en riesgo grave por las políticas antiutópicas de
la civilización capitalista industrial ecológicamente irresponsable.
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 7 de la serie «Un tal
Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de
aquí:
http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100007
Puede ser escuchado aquí:
http://www.untaljesus.net/audios/cap07b.mp3
La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el
34, titulado «¿Bautismo de niños?», cuyo texto y audio pueden ser recogidos en:
http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=130034
Para la revisión de vida
- Hoy es el primer domingo del “tiempo ordinario”; se acabaron los “tiempos
fuertes” de la liturgia, el adviento y la navidad; vuelve la vida ordinaria… Un
adagio clásico de ascética decía: “in ordinariis, non ordinarius”, para expresar
la meta de quien quiere ser santo (‘extraordinario’) en las cosas ordinarias, en
la vida diaria… Al comenzar el “tiempo ordinario” debemos renovar nuestro deseo
de vivir “extraordinariamente”.
Para la reunión de grupo
- La misión del mesías puede leerse como “implantar el Derecho”.
Reflexionemos: ¿Qué relación tiene el Derecho con la misión de todo un Mesías?
¿Qué relación puede tener el Derecho con la misión de todo un cristiano?
- ¿Cómo está nuestro mundo desde la óptica del Derecho? ¿Es el Derecho
(Internacional, mundial) el que rige el “orden” del mundo? ¿Estamos avanzando
hacia un ordenamiento jurídico mejor, o hemos retrocedido hacia la ley de la
selva, la ley del más fuerte, la justicia (o venganza) por la mano propia…?
¿Puede ser la promoción del derecho y la exigencia de un nuevo Derecho Mundial
uno de los grandes deberes de los cristianos, para hacer efectiva en nosotros la
misión del Mesías en el mundo actual?
- ¿Y en lo que respecta al derecho económico? ¿Quién es el responsable del
sistema económico planetario? ¿Quién lo diseñó en Bretton Woods? ¿Por qué
todavía estamos viviendo sometidos a unas reglas capitalistas dictadas por los
vencedores de una guerra que ya acabó hace sesenta años? ¿Por qué para la
reorganización del sistema financiero, sumido en grave crisis sistémica, se
vuelven a reunir los países «industrializados» y no se convoca una asamblea
mundial? ¿Todavía nos parece una locura, una desmedida exigencia de democracia
mundial? ¿Dónde están los nuevos “mesías” llamados a “implantar el derecho a las
naciones”?
- ¿Guarda el bautismo de Jesús alguna relación con nuestro bautismo?
-
- Jesús “se bautizó como adulto”. El bautismo de Juan era bautismo de adultos.
Jesús se hizo bautizar por Juan como fruto de una decisión personal adulta. ¿Qué
pensar del bautismo administrado sistemáticamente a los niños? ¿Debería
reformarse la pastoral bautismal? ¿Por qué? ¿Hacen mal unos padres que prefieren
dejar que sea su hijo/a quien elija el día de mañana, cuando sea consciente, si
quiere ser bautizado?
Para la oración de los fieles
-- Para que todos los hombres y mujeres, sean de la religión que sean, acepten y
fomenten el Amor, la Justicia y el Derecho, roguemos al Señor…
- Por todos los seguidores de Jesús, para que se distingan siempre –como el
Mesías en el que creen- por su amor a la paz, a la concordia, a la justicia y al
derecho…
- Para que aprendamos de todos los hombres y mujeres, de cualquier religión, que
han descubierto el imperativo absoluto de los derechos humanos, que vienen a ser
“derechos divinos”…
- Para que todos renovemos nuestro bautismo: nuestra decisión de seguir a Jesús
y comprometernos con su proyecto mesiánico de “implantar el Derecho en el
mundo”…
- Para que la Iglesia resuelva de la mejor manera posible la problemática
inherente a la pastoral del bautismo de niños… Oración comunitaria
Dios Padre nuestro, que en el bautismo de Jesús lo has proclamado como tu “Hijo
muy amado, el predilecto”; te suplicamos nos cobijes bajo su nombre y nos
concedas conformarnos cada día más cercanamente a su imagen, haciendo nuestra su
Causa y prosiguiendo su misión de ser “luz de las naciones” y de “implantar el
Derecho en la tierra”. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor…
Dios Padre-Madre, nuestro y de todos los seres, de la entera creación.
Inspirados por la memoria de Jesús, que optó radicalmente por entregar su vida a
la Causa de la Utopía, que él llamaba emocionadamente «Reino de Dios», ayúdanos
a entregar también nuestra vida, radical y apasionadamente, a la Causa de la
misma Utopía, para que también a nosotros, como a él en el momento de su
bautismo por parte de Juan, nos envíes a la misión de hacer que el Derecho sea
implantado entre las Naciones. Nosotros te lo pedimos inspirados por Jesús, hijo
tuyo y hermano nuestro. Amén.
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