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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 31 de agosto al 6 de Septiembre de 2008
Domingo 22º de Tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 22º de Tiempo ordinario, ciclo A el 3 de septiembre de 1978
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 31 de agosto de 2008
 22º Ordinario
 Ramón Nonato

 INICIO

Jr 20,7-9: La Palabra del Señor es fuego
Salmo responsorial 62: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Rm 12,1-2: Ofrézcanse ustedes mismos como sacrificio vivo
Mt 16,21-27: Niéguese a sí mismo y sígame

La liturgia de hoy centra la atención sobre las consecuencias dolorosas del ministerio profético y del seguimiento de Jesús. Tanto Jeremías como Mateo llaman la atención sobre el conflicto que tienen que afrontar tanto el profeta como Jesús.

La experiencia del exilio marcó la vida del pueblo de Israel. Fue un momento muy doloroso que le exigió replantear su fe en el Dios de la Alianza. En este marco histórico se ubica el Profeta Jeremías.

Este pasaje pone de relieve el clamor del profeta porque Dios le ha seducido y le ha forzado, ha sido objeto de burla de todos y la palabra ha sido motivo de dolor y desprecio. Por eso el profeta ha querido desentenderse de la misión pero la Palabra ha sido más fuerte y, prácticamente, lo ha vencido.

La mayoría de los profetas bíblicos han sufrido experiencias similares a las de Jeremías. Son rechazados por sus propios hermanos y por las autoridades correspondientes. Muchos de ellos tuvieron que sufrir la muerte o el destierro. Pero pudo más la fidelidad a Dios y a su Pueblo que su propia seguridad y bienestar. La Palabra de Dios actúa en el profeta como un fuego abrasador que no lo deja tranquilo y lo mantiene siempre alerta en el cumplimiento de su misión.

La segunda lectura de la carta de Pablo a los cristianos de Roma utiliza un lenguaje imperativo. Estos versículos sirven de enlace entre la parte anterior de orden más indicativo. El lenguaje es exhortativo. Les habla no sólo como hermano en la fe sino con la autoridad del Apóstol. Les invita a hacer de su cuerpo una ofrenda permanente a Dios. El verdadero culto no es el que se reduce a ritos externos sino el que procede de una vida recta y diáfana. El cuerpo, vehículo de la vida interior, debe ser un canto de alabanza y gratitud a Dios. En esto consiste la conversión para Pablo: en una vida totalmente transformada por el Espíritu de Dios, en el cambio de mentalidad, de valores, de horizonte. Sólo así se podrán tener los criterios de discernimiento para buscar, encontrar y realizar la voluntad de Dios.

En el evangelio nos encontramos con un bello esquema catequético «sobre el discipulado como seguimiento de Jesús hasta la cruz». Jesús pone de manifiesto a sus discípulos que el camino de la resurrección está estrechamente vinculado a la experiencia dolorosa de la cruz. El núcleo principal es el primer anuncio de la pasión. Pero aun los discípulos, simbolizados en la persona de Pedro, no han comprendido esta realidad. Ellos están convencidos del mesianismo glorioso de Jesús que se enmarca dentro de las expectativas mesiánicas del momento. Jesús rechaza enfáticamente esta propuesta, pues la voluntad del Padre no coincide con la expectativa de Pedro y los discípulos. Por eso Pedro aparece como instrumento de Satanás delante de Jesús para obstaculizar su misión.

El maestro invita al discípulo a continuar su camino detrás de él porque aún no ha alcanzado la madurez del discípulo. Luego Jesús se dirige a todos los discípulos para señalarles que el camino del seguimiento por parte del discípulo también comporta la cruz. No hay verdadero discipulado si no se asume el mismo camino del Maestro. El anuncio del evangelio trae consigo persecución y sufrimiento. Tomar la cruz significa participar en la muerte y resurrección de Jesús. La pérdida de la vida por la Causa de Jesús habilita al discípulo para alcanzarla en plenitud junto a Dios.

En el Bautismo hemos sido consagrados sacerdotes profetas y reyes. Por lo tanto la dimensión profética de nuestra fe es intrínseca a la consagración bautismal. Hoy no podemos prescindir del profetismo en el seguimiento de Jesús. Y sabemos que las consecuencias del profetismo, vinculado estrechamente a la misión evangelizadora, son la oposición, la persecución, el rechazo y el martirio. Muchos hombres y mujeres en distintas partes del mundo se han jugado la vida por la fe y la defensa de los valores evangélicos. Si se quiere seguir a Jesús en fidelidad tendremos que enfrentar muchas contradicciones, caminar a contravía de lo que propone el orden establecido, la cultura imperante y la globalización del mercado -que no es otra cosa que la globalización de la exclusión-.

Quisiéramos vivir un cristianismo cómodo, sin sobresaltos, sin conflictos. Pero Jesús es claro es su invitación: hay que tomar la cruz, hay que arriesgar la vida, hay que perder los privilegios y seguridades que nos ofrece la sociedad si queremos ser fieles al evangelio. ¿Cómo vivimos en la familia y en la comunidad cristiana la dimensión profética de nuestro bautismo? ¿Estamos dispuestos/as a correr los riesgos que implica el seguimiento de Jesús? ¿Conocemos personas que han vivido la experiencia del martirio por el evangelio? ¿Ya no es tiempo para mártires, o lo es para mártires de otra manera?

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 67 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El bastón del Mesías». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://untaljesus.net/texesp.php?id=1300067 Puede ser escuchado aquí: http://untaljesus.net/audios/cap67b.mp3 Es el mismo episodio que correspondió el domingo pasado, porque la perícopa evangélica coincide parcialmente. Si se utilizó el domingo pasado, se puede cambiar por un episodio semejante.

 

Para la revisión de vida
- El papel que representó Pedro, tratando de disuadir a Jesús de seguir su camino por temor a la cruz que se venía encima, lo juegan en nuestra vida otras personas, o a veces nosotros mismos… ¿Quién lo juega en nuestra vida personal?
Y la decisión que tomó Jesús, que fue la de desestimar las palabras de Pedro y seguir con firmeza el propio camino, nos toca a nosotros tomarla. ¿En qué situaciones, o respecto a qué desafíos hemos de tomar con firmeza la decisión de Jesús?

 

Para la reunión de grupo
- En la primera lectura Jeremías se desahoga ante Dios; él denuncia lo que siente en su corazón que Dios le pide denunciar, y eso hace que sus coetáneos estén hartos de él y lo acechen. Jeremías está cansado de esa situación; siente la añoranza de ser una persona “normal” y llevar una vida “privada” y dejarse de las complicaciones del ministerio profético. Pregunta: ¿todo esto es una situación propia de Jeremías, o es la situación propia y normal de todo profeta? ¿Por qué?
- Literariamente, los «anuncios de la pasión» –uno de los cuales leemos hoy- son “postpascuales”, elaborados después de la resurrección. En la vida real de Jesús no hizo falta ninguna capacidad profética o intuitiva para «anunciar» lo que se venía encima, que era evidente… El significado de estos anuncios pospascuales no es resaltar la profecía de Jesús, sino su coraje para afrontar su camino sin miedo a los malos presagios. Comentar esta diversidad de acento en la interpretación de los textos.
- «El que quiera salvar su vida la perderá…». Es la famosa «paradoja» evangélica. «Paradoja» es una figura literaria construida por una oposición o contradicción aparente, que en la realidad no es tal contradicción. Desprenderse de sí mismo, amar, «perder la vida» (en un sentido) es la forma «ganarla»… Comentar.


Para la oración de los fieles
- Para que guíe a la Iglesia en su misión de anunciar la Buena Noticia a todos los pueblos. Oremos.
- Para que sostenga a las comunidades y a las personas perseguidas por su defensa de los derechos de los pobres y los excluidos. Oremos.
- Para que dé ilusión a los abatidos, esperanza a los que han experimentado el fracaso y ánimo a los defraudados de la vida. Oremos.
- Para que los gobernantes busquen el bien de los pueblos, la justicia y la paz universales por encima de sus intereses partidistas. Oremos.
- Para que nuestra esperanza en la resurrección sea siempre más fuerte que nuestro miedo a la muerte. Oremos.
- Para que tengamos siempre presente que sólo «gana la vida» quien «la gasta» en el servicio al prójimo. Oremos.
- Para que las religiones del mundo reflexionen sobre el significado de la existencia de las demás religiones, y todas se preparen a un acercamiento y mutua colaboración para construir y salvaguardar la paz del mundo. Oremos

Oración comunitaria
Oh Dios, Amor eterno, que has engendrado a todos los seres y los envuelves en tu ternura materna. Acrecienta en nosotros una actitud de confianza radical en la bondad de la Vida y de la Existencia, para que seamos también creadores de Vida por Amor. Que vives y reinas, y amas y llamas al Amor, por los siglos de los siglos.
Dios, Padre nuestro, llena nuestros corazones de amor a tu voluntad y de una confianza plena en Ti, para que así seamos valientes testigos de la Buena Noticia del Reino en el mundo, como discípulos de tu Hijo no sólo de palabra sino con las obras. Por Jesucristo
 



 Lunes 1 de septiembre de 2008
 Arturo

 INICIO
1Co 2,1-5: Les anuncio a Cristo crucificado
Salmo responsorial 118: ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!
Lc 4,16-30: Me ha ungido para dar la Buena Noticia a los pobres

Nos encontramos con el “acto inaugural” de la misión de Jesús según Lucas. El texto de Isaías le servirá de telón de fondo para anunciar lo nuclear de su ministerio: dar buena noticia a los pobres, anunciar libertad a los cautivos, visión a los ciegos, liberación a los oprimidos, año de gracia para todos. Indudablemente estamos ante la irrupción de algo totalmente nuevo. Jesús no es un profeta más, sino el gran profeta por excelencia que anuncia la inauguración de una nueva etapa para todo el pueblo. Por eso “todos tenían los ojos fijos en él”. Alguien que quiere que las cosas cambien según el designio de Dios. Indudablemente que esto le traería incomprensión, pues no todos estaban dispuestos a entender la novedad del mensaje ni a dejarse arrebatar por esta propuesta inédita. Jesús les hace ver su incredulidad y su escepticismo. Por eso quieren despeñarlo, esto es, quitarlo de en medio porque se percibe como una amenaza. Bien sabemos que todo profeta trae esperanza para el pueblo, pero también devela situaciones contrarias al plan de Dios. Por eso el profeta es incómodo, controvertido, polémico. Sin embargo, esa es la esencia de nuestra vocación cristiana: ser profetas de esperanza en un mundo cansado de esperar y ahogado por la técnica y el mercado.


 Martes 2 de septiembre de 2008
 Moisés – Antolín

 INICIO
1Co 2,10b-16: Hemos recibido un espíritu que viene de Dios
Salmo responsorial 114: El Señor es justo en todos sus caminos.
Lc 4,31-37: Sé que eres el Santo de Dios

Luego del anuncio de su misión, Jesús va de Nazaret a Cafarnaún para continuar su ministerio. La gente se asombra porque les “habla con autoridad”, es decir, con argumentos respaldados en la vida. No es pura palabrería como los fariseos o los escribas. Son palabras que transmiten vida y “encienden el corazón de quienes le escuchan”. En el interior de la sinagoga hay un hombre con un espíritu inmundo. Hasta la institución religiosa más importante para el mundo judío estaba contaminada de corrupción y de falsedad; tengamos en cuenta que el redactor utiliza la primera persona del plural para referirse al endemoniado. El hombre no soporta la presencia de Jesús, porque lo pone en evidencia. Pero la palabra de Jesús tiene fuerza liberadora que es capaz de dominar el mal y expulsarlo, pues no serán la muerte, la enfermedad o la maldad quienes tengan la última palabra sobre la humanidad, sino la Palabra de Dios. Este hecho corrobora lo dicho antes: su palabra tiene autoridad para derrotar las fuerzas del mal que dominan al ser humano. Nuestra palabra tendrá autoridad, fuerza liberadora cuando esté suficientemente respaldada por el testimonio de vida. De lo contrario, serán palabras que “se lleva el viento”.




 Miércoles 3 de septiembre de 2008
 Gregorio Magno

 INICIO
1Co 3,1-9: Ustedes son edificio de Dios
Salmo responsorial 32: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Lc 4,38-44: Anunciar el reino a los otros pueblos

El anuncio del reino de Dios está acompañado de signos de salvación. Jesús sale de la sinagoga, símbolo de la institución religiosa, y entra en la casa, símbolo de la comunidad del reino que va creciendo desde la pequeñez y la familiaridad. Pero en la casa también hay presencia del mal. Ahora es una mujer enferma con una fiebre muy alta. Le piden a Jesús que haga algo por ella. El increpa a la fiebre, y la mujer se levanta y se pone a servirles. Otras personas postradas por la enfermedad o poseídas por espíritus del mal son llevadas a la presencia de Jesús para que las cure. Jesús sigue demostrando su poder frente al mal. Definitivamente el reino de Dios ha irrumpido con fuerza en medio de la historia para vencer a la muerte e implantar la vida en abundancia. Esa es también nuestra misión: dejar atrás las fiebres causadas por el egoísmo, la ambición y la injusticia, y ponernos a servir a Jesús, que es servir incondicionalmente al reino de Dios. La comunidad eclesial, cuerpo de Cristo, está llamada a continuar la obra de Jesús a lo largo de la historia generando un dinamismo salvador capaz de llegar a todos los pueblos del mundo.




 Jueves 4 de septiembre de 2008
 Irma – Rosalía

 INICIO
1Co 3,18-23: La sabiduría de este mundo es necedad ante Dios
Salmo responsorial 23: Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
Lc 5,1-11: Lo siguieron dejándolo todo

La obra misionera de Jesús no se reduce a un pueblo o un minúsculo momento de la historia de la humanidad. El reino de Dios es una propuesta integral y total. Porque afecta todas las dimensiones del ser humano, y porque no se agota en momentos específicos y lugares determinados, sino que resulta “válida” para todos los que quieran construir una cultura según los valores evangélicos. Para continuar este proyecto, Jesús necesita de un grupo de personas que se dejen sorprender por esta noticia maravillosa que va transformando la realidad. Por eso llama a un grupo de discípulos (y discípulas) para que vengan a “echarle una mano” dejando su quehacer cotidiano y asuman una nueva aventura que desestabiliza y, a la vez, entusiasma. Estas personas toman el riesgo de seguirle. Seguramente tenían miedo e incertidumbre. Pero se ponen en camino tras las huellas de Jesús. Disponen sus habilidades para el arte de la pesca al servicio del anuncio del reino. Hoy necesitamos mujeres y hombres dispuestos a correr este riesgo y apostarle todo al proyecto del reinado de Dios, a pesar de nuestras limitaciones, falencias y temores. Por el camino iremos despejando dudas y aprendiendo a enfrentar dificultades. Lo importante es comenzar la caminada. ¿Te arriesgas?




 Viernes 5 de septiembre de 2008
 Victorino – Bta. Teresa de Calcuta

 INICIO
1Co 4,1-5: El administrador debe ser fiel
Salmo responsorial 36: El Señor es quien salva a los justos.
Lc 5,33-39: A vino nuevo, odres nuevos.

Los fariseos y los letrados, expertos expositores de la Ley y los profetas, cuestionan el proceder de Jesús y sus discípulos porque no se ajusta a las tradiciones establecidas por la religión oficial. Más aún, según el texto que hemos leído parece que las prácticas de Jesús y sus seguidores son motivo de escándalo porque desafían el status vigente. Jesús responde con tres parábolas que dejan ver la novedad del reino con respecto a la caducidad del esquema mental vigente. El novio y sus amigos que están alegres por su presencia, el remiendo nuevo en el vestido viejo, y el vino fresco colocado en recipientes viejos. El contenido del reino no es para ser vertido en viejas y caducas estructuras, sino para inaugurar una era totalmente novedosa que no se deja atrapar en tradiciones e instituciones que pretendan ahogarlo. Nosotros tampoco estamos libres de esta tendencia. Queremos agotar las posibilidades insospechadas del mensaje liberador y humanizador del Evangelio en instituciones, estructuras, normas, ritos, tradiciones. Pero es imposible, porque el reino sigue creciendo allí donde menos lo esperamos, en quienes menos sospechamos y de la manera menos pensada. La alegría del reino nadie la puede arrebatar, porque el “novio” se ha quedado para siempre con nosotros.



 Sábado 6 de septiembre de 2008
 Zacarías – Eva

 INICIO
1Co 4,6b-15: Yo los he engendrado para Cristo
Salmo responsorial 144: Cerca está el Señor de los que lo invocan.
Lc 6,1-5: Jesús es Señor del sábado

Esta semana culmina con los escándalos que provoca Jesús por sus prácticas desafiantes para el mundo cultural y religioso judío. Recordemos: la proclamación de su misión en la sinagoga de Nazaret provocando la ira de sus paisanos; la expulsión de espíritus inmundos incluso al interior de la misma sinagoga; la conformación del grupo de seguidores procedentes del mundo de la impureza; la controversia con los fariseos y escribas por las prácticas poco piadosas de sus discípulos. Ahora Jesús llega al colmo de su osadía al pretender cuestionar la sagrada institución del sábado. Pero no sólo la cuestiona, sino que se atreve a decir que el “Hijo del Hombre” es el Señor del sábado, siendo que el único que puede estar por encima de las instituciones religiosas es Dios. Con esta postura de Jesús queda claro que lo religioso ha de servir para humanizar y dignificar a la persona humana, y no para convertirla en factor de dominación esclavizante. Nuestros espacios religiosos deben ser lugares de vida, de esperanza, de fe y de amor que permitan a las personas sentirse amadas por Dios y por los hermanos. Nuestra gente está sedienta de espiritualidad; pero de una espiritualidad que humanice y construya personas libres y autónomas.