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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 13 al 19 de Julio de 2008
Domingo 15º de Tiempo ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 15ºde Tiempo ordinario, ciclo A el 16 de julio de 1978
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 13 de julio de 2008
 15º Ordinario
 Teresa de los Andes - Enrique

 INICIO

Is. 55,10-11: Mi Palabra no volverá vacía
Salmo responsorial 64: La semilla cayó en tierra buena y dio fruto.
Rm 8,18-23: Poseemos las primicias del Espíritu
Mt 13,1-23: Salió el sembrador a sembrar

El libro del profeta Isaías se divide en tres parte: la primera la podemos llamar el libro de la denuncia; la segunda el libro del anuncio y la tercera la consolación. El texto que hoy leemos pertenece a esta última sección del libro y nos da ya una pista para la interpretación del pasaje. Isaías III nos presenta una comparación que subraya el papel fundamental de la palabra de Dios para que se verifique la eficacia de su obra o acción. La palabra de Dios es entonces la lluvia que hace fecundos incluso los terrenos más áridos y duros. Se describe todo el ciclo completo del agua, desde su precipitación como gotas en las nubes, pasando por su acción benéfica en el terreno cultivado, hasta su retorno al cielo, lista para emprender de nuevo su cometido. De igual forma la palabra de Dios, que parte rauda de la boca de Dios, hace fértil el campo cultivado y realiza el cometido para el que fue enviada.

Esta comparación nos ayuda a comprender que la palabra que Dios nos comunica no gira en el vacío, sino que se dirige a los ‘terrenos cultivados’, o sea , a todas las personas que con devoción y cariño preparan su mente y sus afectos para que sea eficaz la palabra que ellos reciben de Dios por medio de los profetas. De este modo la comparación resalta dos elementos muy importantes: la palabra se dirige a los ‘terrenos cultivados’ donde la semilla ya reposa y la palabra retorna a su fuente de origen.

El evangelio de Mateo complementa esta imagen tan poderosa y sugestiva con la ‘parábola del sembrador’. En esta parábola los elementos decisivos son la excelente calidad de la semilla y la disposición del terreno. El sembrador lanza una semilla de excelente calidad y lo hace con la generosidad y esperanza de quien ama su campo de cultivo. No ahorra esfuerzo ni semillas; las coloca incluso en lugares en donde no cabría esperar ningún resultado ya que su interés no es conservar sino esperar que esa semilla haga fructificar todos los sectores de su parcela. El otro elemento decisivo, el terreno, responde de diferente manera según la ‘calidad’ de la tierra. La buena disposición de cada pedazo de la parcela constituye el factor desicivo para el éxito de la empresa. La semilla es buena, pero no siempre el terreno que responde de manera desigual.

La interpretación de la parábola que aparece en la sección siguiente del evangelio, nos da una claves poderosas de comprensión. La disposición del terreno se refiere a la actitud de las personas. Algunas se dejan cultivar y ofrecen una tierra apta donde la semilla echa raíces profundas. Otras, en cambio, ofrecen terrenos donde la semilla se pierde por exceso de dureza, por descuido, superficialidad o negligencia. Tanto el grupo representado por los buenos terrenos, como el grupo representado por los terrenos no receptivos, hacen parte de la misma parcela. Los dos están en la misma geografía, en la misma historia y en el mismo momento. No hay excusa válida para justificar la falta de acogida y de respuesta.

Esta parábola se refiere a una realidad de la comunidad cristiana sobre la que ya se había hecho una profunda recepción. En la comunidad, representada por la parcela, se encuentran terrenos, es decir personas, con diferentes actitudes y proyectos. No se puede saber de antemano que respuesta va a dar cada quien. Lo único que se sabe es que el sembrador reparte con generosidad su fértil semilla. Sin embargo, en el desarrollo del proceso de cultivo se sabe quien es apto y quien no. Pero no basados en criterios arbitrarios, sino en el fruto que cada quien muestra. La expresión ‘dar frutos’ tiene un valor muy preciso en la Biblia y se refiere siempre a la respuesta positiva del ser humano al proyecto de Dios. Pero no a cualquier proyecto presentado en nombre de Dios, sino a la propuesta de los profetas que Jesús de Nazaret ha llamado ‘reinado de Dios’. Es decir, una experiencia humana donde sea posible al amor solidario, la libertad para hacer el bien y la justicia responsable.

La parábola del sembrador nos pone en contacto con la profecía consoladora de Isaías. La palabra de Dios actúa en la historia humana en las personas que cultivan el terreno sorprendente del amor solidario, de la escucha atenta del hermano y del servicio generoso y desinteresado a los excluidos. La palabra de Dios se hace fecunda en las comunidades y personas que asumen una actitud responsable ante la historia y no permiten que la ‘buena nueva del evangelio’ se convierta en consigna barata ni en cliché de espiritualizaciones alienadoras y superfluas, sino que procuran siempre que la palabra del profeta sea eficaz en la historia.

Pablo, en la Carta a los Romanos, nos propone esta misma reflexión: la creación, el terreno fértil que Dios ha dado al ser humano en la historia (Gn 2, 4-25), aguarda con impaciencia la realización de la obra de Cristo en toda la humanidad. La propuesta de Jesús nos abre a la esperanza de un futuro en el que la Humanidad se reconoce en la justicia y en el amor solidario y no en la muerte y la guerra.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 31 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «La historia del sembrador». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1200031 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap31b.mp3

Para la revisión de vida
-Dios ha sembrado su palabra en mi vida. ¿Cómo la he acogido yo? ¿Se ha secado o ha fructificado? ¿Cuánto, cómo?
 

Para la reunión de grupo
- Somos una generación que entiende la Biblia de forma muy diferente a como la han mirado y leído las anteriores generaciones de cristianos. Hagamos un elenco de cuáles podrían ser estas diferencias. Comentarlas después una a una.
- “La Biblia no es «la» palabra de Dios” sino que “la biblia es palabra de Dios”: comentar la distinción. (Hay muchas otras «palabras de Dios»; la biblia puede ser -a lo más, y sólo para nosotros- la «palabra de Dios por antonomasia».
- La palabra de Dios es viva y eficaz… Sugerir cuáles pueden ser «amores equivocados» hacia la palabra de Dios: una lista de posibles fundamentalismos bíblicos…
- Dice san Pablo que "la creación entera gime con dolores de parto…". Se trata de un mensaje distinto de aquél del génesis, que pone a toda la naturaleza a los pies del ser humano, para que sea dominada y explotada enteramente a su servicio. Se ha acusado a la Biblia y a la tradición cristiana de tener una visión excesivamente antropocéntrica de la naturaleza… Una nueva actitud sería la de comprender que el ser humano no puede explotar la naturaleza pensando en el propio interés, sino que tiene también la responsabilidad de “cuidar” la tierra, ser no el dueño de la naturaleza sino el hermano mayor de todos los seres, que asume su responsabilidad de cuidar a los hermanos menores.
- Aparte de la aplicación fácil de la parábola del sembrador, subsiste el problema de esas alusiones que Jesús parece desvelar: no se explica, para que algunos no entiendan… Comentar en el grupo qué puede significar eso…

Para la oración de los fieles
- Por toda la Iglesia, para que su palabra sea veraz y eficaz como lo es la Palabra del Padre. Oremos.
- Por todos aquellos que desprestigian sus palabras con sus hechos, para que recapaciten y hagan que su vida sea coherente con lo que anuncian y prometen. Oremos.
- Por todos los que tienen la misión de predicar el Evangelio, para que anuncien una fe viva, liberadora, salvífica y transformadora de personas y sociedades. Oremos.
- Por todas las personas que trabajan para dar a luz un mundo nuevo y mejor, para que continúen en la lucha sin desfallecer. Oremos.
- Por todos los que sufren por cualquier causa, para que la Palabra de Dios siembre en ellos la paz y la esperanza. Oremos.
- Por todos nosotros, para que tengamos cada día más abiertos el oído y el corazón a la palabra de Dios. Oremos.

Oración comunitaria
Señor, que la luz de tu Palabra sea siempre guía en nuestra vida; y que tu amor germine en nosotros, para que podamos dar frutos de vida entre nuestros hermanos, de modo que todos alcancemos la libertad, el gozo y la paz. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.

Oh Dios, misterio inefable, cuya palabra inunda al ser humano, a todos los seres humanos, y a todo el cosmos, atrayendo hacia adentro y hacia arriba la flecha de la evolución... Queremos expresarte nuestro deseo de participar en esa marcha ascendente e interiorizante de todos los seres hacia ti, ayudados por esa palabra tuya que podemos descubrir omnipresente en toda la realidad. Tú que vives y alientas e inspiras, desde siempre, por milenios y milenios. Amén.
 



 Lunes 14 de julio de 2008
 Francisco Solano – Camilo de Lelis

 INICIO
Is 1,10-17: ¡Cesen de obrar mal, obren bien!
Salmo responsorial 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
Mt 10,34-11,1: No he venido a sembrar paz

Asistimos hoy a una feroz crítica del profeta Isaías de parte de Dios al culto vacío del pueblo de Israel, que pretendía honrarlo y dejaba afuera elementos importantes referidos a la coherencia en justicia, especialmente con los más débiles y oprimidos. Un culto o celebración que pretenda exaltar a Dios ha de darse primero en el acontecimiento cotidiano, tejerse desde los esfuerzos por transformar las realidades de hambre y exclusión en realidades de justicia, compromiso y caridad. De lo contrario, será un culto que busque exaltar al ser humano y no a Dios.

Así mismo, Jesús nos advierte de la gran contradicción que representa seguirle y que se sintetiza en la expresión: “¡No he venido a traer paz a la tierra, sino espada!”. Seguir a Jesús implica hacer una opción radical de seguimiento comprometida con la edificación del reino de Dios en nuestras realidades temporales, lo que conlleva ruptura y separación con aquellas realidades que en un momento determinado significaron algo vital para nosotros. Jesús es la encarnación de la voluntad del Padre, y quien acepta a Jesús acepta la voluntad que irrumpe con tal fuerza que le lleva a emprender caminos renovados de justicia y compromiso con el ser humano hoy en día.


 Martes 15 de julio de 2008
 Buenaventura – Julia

 INICIO
Is 7,1-9: Si no cren, no subsistirán
Salmo responsorial 47: Dios ha fundado su ciudad para siempre
Mt 11,20-24: ¡Ay de ustedes, Corozaín y Betsaida!

Ante la inminente caída de Judá por manos de Israel y Damasco, el profeta Isaías sale al encuentro del rey Ajaz para advertirle que ni él ni el pueblo caerán ante aquéllos que se muestran como “tizones ardientes”. Dios reclama para los suyos la confianza que sobreviene a la fe, que es capaz de ver, más allá de las circunstancias turbulentas que se ciñen sobre el género humano, la posibilidad de aceptar el obrar salvífico de Dios en su propia existencia.

En el evangelio, Jesús regaña fuertemente a las gentes de aquellas ciudades en las que tuvo su mayor influencia en lo referido a su ministerio. La dureza de corazón de aquellas gentes no les permitió convertirse a la propuesta del reino de Dios, prefiriendo mantenerse en sus egoístas y bien establecidas estructuras. La conversión es una dinámica constante y el evangelista san Mateo lo refiere directamente al camino del discipulado. El discípulo no puede quedarse en una actitud pasiva que lo lleve a creer que ya se encuentra salvado, porque no le permitirá que el germen del reino brote con decidida fuerza que lo lleve a transformar su propio entorno, como la familia, el lugar de trabajo, entre otros.




 Miércoles 16 de julio de 2008
 María del Carmen

 INICIO
Is 10,5-7.13-16: ¿Se arrepiente Dios de la humanidad?
Salmo responsorial 93: El Señor no rechaza a su pueblo
Mt 11,25-27: Has revelado esto a gente sencilla

Jesús bendice la actitud de sus discípulos que son capaces de recibir y acoger en sus vidas la noticia de salvación de parte de Dios. Ser pequeño es ser capaz de reconocer a Jesús como enviado del Padre y de su reino, como posibilidad para el ser humano de realizarse en santidad. Jesús nos invita a acogerle como el centro de nuestra vida, capaz de darle dirección y plenitud.

Hoy en día constatamos que el ser humano tiene una capacidad de autodeterminarse como absoluto y de llevar a cabo lo que sea necesario para poseer un pequeño poder que le sirva para someter a otros y subsistir. Nuestras sociedades se mueven de esa manera, cada uno a su modo ejerce su poder y, a su vez, es sometido a uno más grande. Esta dinámica conlleva a que cada día sean más anchas y abismales las diferencias que separen a unos y otros, que no les permitan el encuentro y la construcción de un futuro más humano y humanizador desde el diálogo de las diferencias. Cada uno quiere asegurar su porción, sus seguridades, que le mantengan firme y posesionado de un poder que, con respecto al poder que ejerce Dios, no es misericordia.




 Jueves 17 de julio de 2008
 Carolina – Ignacio de Azevedo y comps. Mrs.

 INICIO
Is 26,7-9.12.16-19: Despertarán jubilosos los pobres y marginados
Salmo responsorial 101: El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.
Mt 11,28-30: Soy manso y humilde de corazón

Nos encontramos ante una bella pieza, en tono sálmico, del profeta Isaías, en la cual se subraya la importancia de la confianza en aquél que todo lo puede, pese a la obstinación e incertidumbre propias del ser humano. Como dato interesante, no habla en un lenguaje personal, sino comunitario, pues comprende que Dios adviene al ser humano en persona y comunidad. De él es quien procede paz y justicia, salvación y júbilo. Así mismo, denuncia cómo el ser humano por sus propias fuerzas no será plenamente feliz; es un misterio que se resuelve en Dios, pues en él la humanidad conocerá su felicidad.

Así también, encontramos en Jesús al maestro bondadoso, al que nos ofrece un camino y se hace camino. Nos abre la posibilidad de alcanzar la meta del reino, y es él primicia de ese reino. Contamos con la valiosa fuerza y aliento de saber que aquél a quien profesamos y dirigimos nuestros corazones se enfrentó primero a las adversidades que sobrevienen al proclamar el reino que libera la condición humana de las pesadas cadenas que le deshumanizan. Tomar sobre nosotros su yugo es tomar la llave que abre las puertas a la realización de su salvación en nosotros.




 Viernes 18 de julio de 2008
 Federico – Arnulfo

 INICIO
Is 38,1-6.21-22.7-8: He escuchado tu oración y aflicción
Salmo responsorial Is 38,10-12.16: Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía
Mt 12,1-8: El Hijo es Señor del sábado

En momentos en que el rey Ezequías sufre enfermedad y es inminente su partida, aparece el profeta Isaías hablando de parte de Dios al rey, con la intención de que éste vaya elaborando su testamento. El rey se confía en Dios, y por medio de su oración suplica por él como por el pueblo que le ha sido encomendado, que en ese preciso momento se hallaba en la mira del rey de Asiria. Dios no se hace esperar, y no sólo libra a Ezequías de su enfermedad como del asedio del rey de Asiria, sino que le concede más años de vida.

El evangelista San Mateo nos presenta la confesión de Jesús como Señor del sábado y como instaurador de una visión que rompe con los duros esquemas religiosos de Israel, que privilegiaban la institución y no la persona. Jesús es la clave de acceso para comprender que para Dios el único mandamiento que se impone sobre la vida del ser humano es el del amor, capaz de liberarlo de sus más pesadas cadenas y oscuras prisiones, labradas por sus egoístas y soberbios preceptos que han dejado de lado a la persona y la misericordia de Dios.



  Sábado 19 de julio de 2008
 Arsenio – Natacha

 INICIO
Miq 2,1-5: Codician y se apoderan de los campos
Salmo responsorial 10: No te olvides de los humildes, Señor.
Mt 12,14-21: Miren a mi siervo, mi elegido

Dios es justicia y el ser humano está llamado a ser justo en su entorno y no aprovecharse de los más débiles en nombre de una “falsa rectitud” que oprime. Tal es la dura profecía que nos dirige el profeta Miqueas en este día. Así también, Dios no permanece quieto ante la iniquidad de la que es capaz la humanidad contra sí misma, la que por sus actos la hace merecedora de consecuencias que tarde o temprano traerán profundas heridas que la irán desangrando poco a poco.

El evangelista san Mateo nos presenta en un primer momento la decisión de los fariseos de matar a Jesús, quien se contrapone con su predicación y obras al sistema religioso imperante, el que oprimía al creyente trayendo consigo injusticias y desigualdades que se encontraban avaladas por preceptos y normas dadas, según ellos, por el mismo Dios.

A pesar de la persecución que experimentó, Jesús continúa en el cumplimiento del encargo dado por su Padre, y por tanto se presenta como el derecho y la justicia de Dios a las naciones, encarnando la persona del mesías sufriente, la que era contraria a la esperada por la visión política y militar que concebían grupos religiosos como el de los fariseos.