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Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 15 al 21 de Junio de 2008
Domingo 11º Ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero  
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 15 de junio de 2008
 Domingo 11º Ordinario
 Micaela del Smo. Sacramento – Guido – Leonidas

 INICIO

Ex 19,2-6ª: Serán una nación santa
Salmo responsorial 99: Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño
Rm 5,6-11: Seremos salvos por su vida
Mt 9,36—10,8: Llamó y envió a los discípulos

Jesús elige a doce discípulos a los que el evangelista llama «apóstoles», esto es, enviados. Este grupo encarna al nuevo Israel. El grupo de los doce es bastante heterogéneo. De entre ellos hay siete -Andrés, Felipe, Bartolomé, Tomás, Santiago Alfeo, Tadeo, y Simón el fanático- de los que apenas sabemos nada. Lo que sabemos del resto deja mucho que desear, aunque el evangelista Mateo ha quitado asperezas a la imagen del grupo que da el evangelista Marcos.

El primero del grupo es Simón, que aparece citado por un nombre que significa en hebreo «el que escucha [a Dios]», y un sobrenombre, Pedro (=piedra), aludiendo con éste a su obstinación por mantener un ideal mesiánico contrario al de Jesús a lo largo del evangelio, hasta el punto de llegar a negarlo. En tercer y cuarto lugar aparecen Santiago Zebedeo y su hermano Juan, denominados en el evangelio de Marcos «Boanerges» (hijos del trueno, o truenos). En el Antiguo Testamento «el trueno» representa con frecuencia la voz de Dios que habla con ira y espanta a los no israelitas; este sobrenombre alude al autoritarismo de estos dos hermanos y a su celo extremado. En el evangelio de Lucas, éstos desean que caiga un rayo y aniquile a los habitantes de una aldea de Samaría, que no quisieron recibir a Jesús por ir de paso para Jerusalén (Lc 9,51-55). Los tres juntos, Pedro, Santiago y Juan tuvieron el privilegio de ser testigos de tres grandes momentos de la vida de Jesús relacionados con la muerte y la resurrección: la reanimación del cadáver de la hija de Jairo, la transfiguración y la oración en el huerto. En ninguno de estos tres momentos, estuvieron estos discípulos a la altura de las circunstancias, hasta el punto de que en la primera ocasión, al resucitar Jesús a la hija de Jairo, aquél les prohíbe comentar lo sucedido, temiendo que no supieran interpretarlo; en la transfiguración, Pedro hubiese preferido quedarse en el monte, haciendo tres tiendas, a seguir hacia Jerusalén, donde esperaba a Jesús la pasión, y en el huerto, finalmente, se duermen por tres veces, mostrando su escaso interés por dar la vida como y con Jesús. Al final, uno de ellos, Pedro llega hasta el colmo de negar a su maestro, también por tres veces; el resto lo abandona...

Del noveno de la lista, Leví, sabemos que era recaudador de impuestos y, por tanto, colaboracionista con el poder romano; social y religiosamente considerado al mismo nivel que los ladrones, los pecadores y las prostitutas.

El último de la lista, Judas, fue tristemente célebre, porque traicionó a Jesús.

Mucho tendría que trabajar Jesús hasta hacerles comprender y poner en práctica su mensaje de amor, de renuncia a los privilegios y al poder, su doctrina de servicio hasta la muerte. Nosotros, tal vez, hubiéramos elegido otros colaboradores mejor preparados, ya mentalizados para llevar adelante la tarea de expulsar espíritus inmundos, esto es, de liberar a la gente de las ideologías opresoras y de curar todos los males del cuerpo y del alma.

Como Moisés con el pueblo en el desierto, Jesús tuvo también muchas dificultades en su relación con los doce. El pueblo de Israel se olvidó una y otra vez del camino al que se había comprometido delante de Dios, añorando con frecuencia las cebollas de Egipto y protestando contra su guía por haberlos llevado a un desierto que ellos consideraban lugar de muerte y no de paso hacia la tierra prometida. Mientras Jesús estaba con ellos, los discípulos de Jesús se volverían una y otra vez al deseo de poder y de privilegios, hasta el colmo de dejar a su maestro solo en la cruz. Pero Dios recompondría aquella comunidad de discípulos decepcionados para hacerlos testigos fervientes de su mensaje de amor y servicio hasta los confines del mundo. Fue un largo camino no exento de dificultades, pero valió la pena. Al final podrían decir como Pablo en la carta a los romanos: «gracias a Jesús el Mesías, Señor nuestro, que nos ha obtenido la reconciliación, estamos también orgullosos de Dios», de un Dios débil, paciente, amoroso, todo servicio y entrega que se manifiesta en su hijo Jesús, dando la vida para que todos vivan. Jesús se convierte de este modo en la demostración más evidente del amor que Dios nos tiene.

El evangelio de hoy es dramatizado en los capítulos 48 y 60 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. El 48 se titula «Los trece». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://untaljesus.net/texesp.php?id=1200048 Puede ser escuchado aquí: http://untaljesus.net/audios/cap48b.mp3 El capítulo 60 y sus enlaces pueden ser encontrados a partir de la página principal de la serie: untaljesus.net

Para la revisión de vida
- Jesús envía a sus apóstoles con unas instrucciones muy claras: «Proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios. Gratis han recibido, denlo gratis». Yo, ¿a qué creo que me ha enviado Jesús en medio del mundo?
 

Para la reunión de grupo
- Se compadeció Jesús, porque «los vio que estaban cansados y decaídos, como ovejas sin pastor»… ¿Qué sentiría Jesús si mirara hoy este planeta con esa muchedumbre de 6.000 millones de personas? ¿«Ovejas sin pastor»?
- Jesús siente que hay pocos obreros para «cosechar»... Algún teólogo ha señalado que la metáfora o el símbolo de la evangelización como «siembra» no figura en el evangelio, que Jesús siempre que se refiere a la misión habla más bien de «cosechar»... ¿Qué sugerencias nos provoca esta constatación? ¿Será que Jesús es más optimista que nosotros?
- «No vayan a tierras extranjeras ni entren en ciudades de los samaritanos…». Está claro que Jesús no fue «misionero ad gentes», no estuvo por ir a convertir a nadie fuera de Israel… Y hay consenso entre los exégetas en que el final del evangelio de Marcos, por ejemplo, es un añadido que no formaba parte del evangelio original...). ¿Jesús quiere que los cristianos vayamos a otros pueblos de otras religiones? ¿Por qué? ¿A hacer qué?
 

Para la oración de los fieles
- Para que la Iglesia respete y defienda siempre la dignidad de todas las personas, como hijos e hijas de Dios que todos somos. Oremos.
- Para que nuestra sociedad favorezca las relaciones de igualdad, justicia, tolerancia y respeto. Oremos.
- Para que todos los que nos confesamos cristianos seamos conscientes de la misión que Dios nos encomienda y demos los frutos de derecho y justicia que espera de nosotros. Oremos.
- Para que todos nosotros vivamos nuestra condición de elegidos no como excusa para buscar privilegios, sino como motivo y aliciente para estar en primera línea en la lucha por la paz, la justicia y la fraternidad. Oremos.
- Para que los gobernantes busquen siempre y en todo el bien de los pueblos cuyos destinos tienen que regir. Oremos.
- Para que nuestra comunidad descubra día a día el amor liberador y transformador que recibimos de Dios. Oremos.

Oración comunitaria
Señor, te pedimos que transformes nuestra vida, de manera que desaparezca de nuestro corazón toda duda, todo temor y toda vacilación, y que así podamos ser instrumentos de tu amor, de modo que las personas y las sociedades vivan llenas de esperanza, de justicia y de paz. Por Jesucristo Nuestro Señor.



 Lunes 16 de junio de 2008
 Aureliano

 INICIO
1Re 21,1-16: Nabot ha muerto apedreado
Salmo responsorial 5: Atiende a mis gemidos, Señor
Mt 5,38-42: No hagas frente al que te agravia

La nueva ley del amor llevada a cabo por el mismo Dios en su Hijo Jesús hasta el vértice mismo de la cruz, exige a que se den nuevas relaciones entre aquellos que abracen la realidad del reino de Dios. El «ojo por ojo, diente por diente», o ley del Talión, ya no será la norma que rija las relaciones entre los discípulos de Jesús. Pero, ¿por qué entre los cristianos existen tantos conflictos? Parece que no ha sido fácil pasar de la ley del Talión a la ley del amor, que no sólo ha de llevarnos a no ir en pleito con el enemigo. Humanamente hablando, es más fácil sacarse la espina que queda en el corazón ante una ofensa respondiendo con otra ofensa mayor, que practicando el mandato del amor, que nos exige perdonar al que nos ofende, y amarlo. Para el mundo tal exigencia de Jesús es irracional; pero desde la lógica del amor, el odio genera más odio; y mientras la raíz de los males del ser humano siga estando en su corazón, le será imposible alcanzar por sus propios medios la paz que tanto busca. Ser cristiano implica: por encima del odio, amar, y por encima de la ofensa, perdonar.


 Martes 17 de junio de 2008
 Ismael - Samuel

 INICIO
1Re 21,17-29: Has hecho pecar a Israel
Salmo responsorial 50: Misericordia, Señor: hemos pecado
Mt 5,43-48: Amen a sus enemigos

¿Por qué Dios me exige amar a mi enemigo? ¿Amar al que me robó, al que me ofendió, al que mató al ser que más amaba, al que se rió de mi desgracia? Parece ser más sencillo odiar que amar, vengarse que perdonar. Sin embargo la propuesta de Dios en Jesús lleva tras de sí el cambio del mundo. Nuestro mundo está cargado de una enorme tensión que lleva por todas partes al conflicto, al enfrentamiento entre las partes, a la búsqueda de la paz sin el imperativo de renunciar a la guerra. Jesús revoluciona la historia y encarna el proyecto de Dios para el ser humano en el instante de la cruz, cuando no responde como hubiéramos podido responder nosotros al maltrato y al dolor injustos que él experimentó. La revolución del amor es la dinámica que permitirá al ser humano construir una sociedad donde los lazos de fraternidad y respeto sean efectivos, y donde, tras la incapacidad de la guerra para generar la paz, el perdón sea el principio vital que mueva a la humanidad a aceptar al otro como principio fundante de humanidad.

Si deseamos ser hijos e hijas de Dios hemos de empeñarnos por vivir los valores del reino tal como Cristo los encarnó, para ser perfectos como él es perfecto.




 Miércoles 18 de junio de 2008
 Salomón

 INICIO
2Re 2,1.6-14: Los separó un carro de fuego
Salmo responsorial 30: Sed fuertes y valientes de corazón, / los que esperáis en el Señor
Mt 6,1-6.16-18: Tu Padre te recompensará

Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos, es hoy la exigencia de Jesús a nosotros, sus discípulos. En tiempos donde lo que vale es la imagen, porque logra más que nadie vender un producto, el ser humano se ha ido reduciendo en virtud del mercado a un artículo más. Inclusive las relaciones entre unos y otros actúan en función de las apariencias. Muy pocas veces se profundizan y se llega a relaciones auténticas de amistad. Hoy el mundo vive una crisis de identidad. Y por cierto, el cristiano se ve también afectado por ella. Una cosa es cuando se encuentra en el templo celebrando en comunidad su fe, y otra cuando se enfrenta al diario vivir. Sin embargo, ser coherentes es la llamada que nos lanza Jesús en este día; vivir de acuerdo a los valores que constituyen el reino de Dios, como son la misericordia, el perdón, la justicia y la caridad, no reduciéndolos a meros lugares y momentos de nuestra vida. No seamos de aquéllos que hacen las cosas por ser vistos; hagamos el bien sin el escándalo de quienes sólo buscan ensalzar su propia fama y no a Dios.




 Jueves 19 de junio de 2008
 Romualdo

 INICIO
Eclo 48,1-15: Elías fue arrebatado en el torbellino
Salmo responsorial 96: Alegraos, justos, con el Señor
Mt 6,7-15: Cuando ustedes recen no sean charlatanes

Orar ha sido siempre una dinámica muy propia entre el creyente y Dios. Pero ¿cómo orar? ¿Será necesario hacer grandes y profundos preámbulos? ¿Es acaso importante repetir oraciones dichas por otros? ¿Cuál es la mejor forma para comunicarse con Dios? Estas y otras preguntas rondaban entre los discípulos de Jesús, quienes provenían de un contexto donde la oración era una especialidad, pero se dejaba de lado la comunicación real que se da entre el creyente que se confía en Dios, y Dios mismo, quien, a su vez, responde. Jesús deja en claro que para orar no son necesarias muchas palabras y fórmulas, pues la clave de la oración a Dios consiste en reconocerle como Padre y dirigirse a él en consecuencia. Esto es revolucionario, porque implica que el creyente se sienta identificado como hijo, y reconozca, por tanto, en su propia existencia la importancia de Dios como aquél que lo engendró y le dio la vida. La oración viene a ser así un diálogo entre un padre y un hijo, en el cual, más que primar duras imposiciones, prima el amor que los une. Dirijámonos a nuestro Padre Dios con lo que somos, sin guardarnos nada, confiándole tanto nuestras grandes o pequeñas dificultades como nuestros más sinceros y honestos sueños, ya que él siempre está atento a nuestra plegaria.




 Viernes 20 de junio de 2008
 Raúl - Florentina

 INICIO
2Re 11,1-4.9-18.20: Todos aclamaron «¡viva el rey!»
Salmo responsorial 131: El Señor ha elegido a Sión, / ha deseado vivir en ella.
Mt 6,19-23 : Donde está tu tesoro estará tu corazón

El ser humano, a pesar de las grandes riquezas que día a día explota de la tierra y del mar, sigue siendo la más pobre de todas las criaturas, porque no ha descubierto la riqueza mayor de todas las descubiertas hasta ahora: su prójimo. Jesús advierte sobre el peligro de las riquezas no porque éstas sean malas, sino por el mal uso que de ellas suele hacer el ser humano. A las riquezas que encontramos en nuestro mundo, el ser humano tiene el deber de darles una buena administración que redunde en beneficio de todos, y no de unos pocos.

Nuestro tesoro como cristianos ha de ser el de la vivencia de la caridad, que traerá como consecuencia que nuestro corazón tenga como centro al mismo Jesús. De esa manera podremos ver en el prójimo no a un extraño, sino a otro igual que nosotros, necesitado de la presencia de Dios en su vida, de la acción misericordiosa del Padre que sane sus más profundas heridas causadas por el sufrimiento. Que nuestro tesoro sea el encuentro con Jesús en la presencia del hermano que sufre, que clama por justicia y anhela, como nosotros, que llegue el día en que el reino de Dios se establezca para siempre.



 Sábado 21 de junio de 2008
 Luis Gonzaga

 INICIO
2Cro 24,17-25: ¿Por qué no cumples a Dios?
Salmo responsorial 88: Le mantendré eternamente mi favor.
Mt 6,24-34: No anden angustiados por el mañana

Las diversas ocupaciones en las que hoy se compromete el ser humano suelen llevar también al cristiano a tener la vida dividida primordialmente entre su familia, el trabajo y su profesión. Dios, en esa dinámica, queda reducido a unos minutos del día domingo, y eso si el ir a misa es más fuerte que el deseo de quedarse en casa descansando hasta tarde. Jesús nos invita a mantener el corazón sin divisiones; y una tan actual como en los tiempos en que habló a sus discípulos, sigue siendo el dinero. Algunos cristianos se pasan la vida debatiéndose entre el seguir al Señor y construir sus fortunas personales, desconociendo que si se confían en el primero tendrán por añadidura lo segundo.

Hemos de aprender a confiar en Dios; de esta forma podremos exigirnos día a día en nuestro crecimiento de fe, de oración, de encuentro con la Palabra y con la comunidad creyente. No nos quedemos, como otros cristianos, al margen de la experiencia de Dios, apegados a las cosas materiales, que perecen y sólo brindan seguridades temporales. Demos el paso definitivo para encontrar en Dios la seguridad a todas nuestras expectativas de futuro, pues él lo que más desea del ser humano es su progreso y bienestar.