Servicios Koinonía    Koinonia    Vd esta aquí: Koinonía> Biblico > 1 de junio de 2008
 

Servicio Bíblico Latinoamericano

Semana del 1 al 7 de Junio de 2008
Domingo 9º Ordinario

 
 
 

Recursos pastorales

Homilía de Mons. Romero del  domingo 9 ºde Tiempo ordinario, ciclo A el 4 de junio de 1978
Dibujo original de Cerezo Barredo para este domingo
La semana en formato RTF, y en PDF listos para editar y/o imprimir.

 
 
 
 
 
 
 

 Domingo 1 de junio de 2008
 Domingo 9º Ordinario
 Justino

 INICIO

Dt 11,18.26-28.32: Pongo delante maldición y bendición
Salmo responsorial 30: Sé la roca de mi refugio, Señor
Rm 3,21-25a.28: Somos justificados por la fe
Mt 7,21-27: No basta decir «Señor, Señor»

En la primera lectura se nos presenta una parte de es gran discurso de despedida de Moisés que viene a ser el libro del Deuteronomio. En él se dirige al pueblo con una exhortación que habla de la maldición o la bendición que proceden de seguir o no a Dios en fidelidad. Nosotros somos libres de elegir nuestro estilo y sistema de vida; pero debemos ser conscientes del costo de nuestra libertad de opción. Toda elección es a la vez una renuncia. Elegimos una opción gracias a que desechamos las demás que nos eran posibles. No es posible elegir sin renunciar. Es un riesgo inevitable. El riesgo de vivir, porque vivir es elegir, y renunciar. Es decir: nuestra vida no está hecha. La tenemos que hacer día a día. Al ritmo de cada elección.

Por lo que se refiere a Dios, él ya hizo sus opciones fundamentales, que deben ser nuestra guía existencial: por la Vida, por el Amor, por la Justicia, por el Mundo, por la Comunión universal...

Pablo es consciente de lo que Dios hizo en Jesucristo, y cómo por medio de su sacrificio ha justificado a la humanidad, la cual, por muchas leyes y cumplimiento de preceptos que hiciera por sí misma, no era capaz de justificarse, de salvarse.

El apóstol reitera esta dinámica de Dios para con el género humano, con el afán de que los creyentes se den cuenta de que gracias a la gratuidad del amor del Padre somos herederos de la salvación.

Un elemento importante será la fe, la cual es capaz de interpretar y leer la acción cotidiana de Dios a nuestro favor en la historia, en la cual, afirma, definitivamente justifica sin distinción a todos los que creen.

El evangelio de hoy, de Mateo, nos presenta la sección final del largo sermón de la montaña. Todo el fragmento que hoy leemos está centrado en el tema de «la primacía del hacer sobre el decir». Es un evangelio con el que sintoniza inmediatamente la cultura moderna, que en los últimos siglos ha sido, fundamentalmente, «filosofía de la praxis»: aunque todo es importante, lo más importante no es decir, interpretar o reinterpretar, sino hacer, construir, amar efectivamente; no decir que amamos.

En esto, Jesús recoge y potencia el mensaje que ya elaboraron y anunciaron los profetas, varios siglos antes de él. Fue en el llamado «tiempo axial», cuando, en varias zonas dispersas de la Humanidad, más o menos «simultáneamente», se dio un crecimiento de la conciencia religiosa. Esta percepción de la primacía del hacer sobre el decir, de la praxis sobre la teoría, del amor-justicia sobre el culto... es tal vez una de las aportaciones más claras que el judaísmo hizo a ese concierto universal de la maduración de la humanidad en el llamado «tiempo axial». De esa madurez hemos estado viviendo en los casi tres milenios transcurridos, aunque hoy todo parece estar indicando que estamos entrando en un nuevo tiempo axial, que exige a la humanidad nuevos «saltos cualitativos» de maduración.

Estos nuevos saltos cualitativos que esperamos que no invalidarán aquellos ya dados, sino que, simplemente, los prolongarán y profundizarán. Mientras, la lección de la sabiduría adquirida por la humanidad sigue vigente, y el evangelio de hoy se encarga de recordárnoslo.

Los profetas clásicos de Israel pusieron el amor-justicia, o sea, la construcción de una sociedad humana, justa y feliz, por encima de una religiosidad cultualista (que privilegia el culto) o espiritualista (que se preocupa de lo espiritual en vez de lo material) o intimista (que prefiere la vivencia interior por encima de las implicaciones sociales). «Misericordia quiero (o sea, práctica del amor-justicia), no sacrificios (cultuales)», decía paradigmáticamente Oseas (6,6). Jesús, en otra parte del evangelio, pero sobre todo en su vida y en el conjunto de su predicación, recoge vivamente este mensaje profético, del que el judaísmo tardío se había ido apartando, a favor –de nuevo- del cultualismo y del legalismo.

Esta dimensión del amor-justicia vivido con eficacia histórica y privilegiado por encima del cultualismo, intimismo o doctrinarismo, es tal vez el principal legado de la corriente judeo-cristiano-islámica al concierto universal de las religiones, y se originó en ese primer «tiempo axial» del milenio anterior a Jesús, el tiempo clásico de los grandes profetas de Israel. Jesús, por supuesto, lo retomó y lo relanzó. A lo largo de los veinte siglos siguientes, sobre todo a partir de que el cristianismo fuera cooptado por el Imperio romano y fuera transformado en su religión de Estado, esta dimensión esencial pasó a la penumbra, a favor sobre todo del doctrinarismo (dimensión teórica y ortodoxia) y del sobrenaturalismo (segundo piso, metafísica, la «gracia sobrenatural»). La teología de la liberación no fue sino un intento de recuperación de la dimensión perdida; por eso concitó tales animadversiones. Su servicio ha sido irreversible: aun sus máximos opositores no pueden negar su influencia y su desafío.

La palabra de Jesús del evangelio de hoy sigue ahí, trayendo el mismo desafío, en plena sintonía con la sensibilidad actual

El evangelio de hoy no es dramatizado en la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. En la página http://untaljesus.net puede buscarse algún capítulo alternativo.


 

Para la revisión de vida
- ¿Soy de los que dicen y no hacen? ¿De los que rezan pero no se comprometen a construir un mundo mejor? ¿De los que se preocupan por la fe pero no por la justicia? ¿Por la ortodoxia pero no por la ortopraxis?
 

Para la reunión de grupo
- Ortodoxia-ortopraxis. Debatir en el grupo: ¿las dos son igual de importantes? ¿Las dos tienen igual fundamentación bíblica y evangélica? Dialogar.
- «Conocer a Yavé es practicar la justicia». Es la famosa expresión de los profetas. ¿En qué sentido está ahí dicho «conocer»? ¿Es el sentido griego-occidental?
- ¿Podríase pensar que Jesús estaría próximo a una especie de espiritualidad laica interreligiosa? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué? ¿En qué bases bíblicas y evangélicas nos podríamos apoyar?


Para la oración de los fieles

- Por todos los hombres y mujeres que invocan a Dios bajo alguno de sus nombres, en cualquiera de las religiones, para que se esfuercen ante todo por realizar lo que intuimos que es la voluntad de Dios para la Humanidad... roguemos al Señor...
- Por todos los que tienen la vocación de animar la vida de las comunidades en cada una de las religiones, para que promuevan una fe religiosa que siempre integre la observancia y la promoción de la justicia...
- Para que la Iglesia sea un modelo de comunidad, en la que reina la fraternidad, la participación, la comunión... más que el poder, la jerarquización, la exclusión, los privilegios, la falta de participación y de democracia...
- Por nuestras comunidades cristianas: para que cada una de ellas sea un ejemplo de fe comprometida con la construcción de un mundo nuevo...
- Por esta comunidad nuestra, para que reviva su vida comunitaria con el compromiso por la defensa y la promoción de la Vida..


Oración comunitaria
Oh Dios, Padre-Madre del género humano, que habitas e inhabitas el interior de esta materia espiritual el Universo. Ayúdanos a captar tu inefable mensaje de convergencia universal en el amor, de armonización solidaria en la justicia, y de perenne creatividad evolutiva en la esperanza. Nosotros te lo pedimos inspirados por nuestro hermano Jesús, tu hijo, y por todos los demás mediadores que a través de los tiempos has suscitado en esta Humanidad que no cesa de buscarte. Por los siglos de los siglos. Amén.



 Lunes 2 de junio de 2008
 Marcelino – Pedro

 INICIO
2Pe 1,1-7: Abunden en ustedes la gracia y la paz
Salmo responsorial 90: Dios mío, confío en ti
Mc 12,1-12: Mataron al hijo querido

El autor de la segunda carta de Pedro comparte a la comunidad creyente una interesante receta de cómo ir creciendo en la experiencia con Jesucristo y, de esta manera, enfrentar el día a día conforme a la vocación que hemos recibido del mismo Dios. Los exhorta a no ser corruptos ni ambiciosos. Esta receta implica de nosotros no desconocer ninguno de sus ingredientes, pues el éxito de la misma en nuestra vida dependerá de tener o no en cuenta cada uno de sus elementos, como fe, honradez, criterio, dominio propio, constancia, piedad, cariño fraterno y amor.

El pasaje evangélico de hoy nos presenta la parábola de los viñadores homicidas, dirigida a los sacerdotes, escribas y senadores de Jerusalén, personajes influyentes y opositores al plan de Dios revelado en los profetas y en el mismo Jesús. Aquellos personajes no eran propicios a la justicia y a la caridad con los más débiles, por mantener sus propios intereses. Dios, por medio de su Palabra, desnuda los corazones y coloca a la luz los intereses que mueven al ser humano. Ojalá que nuestros más vitales intereses como cristianos sean los de anunciar y construir el reino de Dios en medio de la humanidad; de lo contrario, seremos cualquier cosa, menos cristianos.


 Martes 3 de junio de 2008
 Carlos Lwanga y compañeros mártires

 INICIO
2Pe 3,12-15a.17-18: Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva
Salmo responsorial 89: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación
Mc 12,13-17: Den al césar lo que es del césar

La primera lectura nos invita a esperar la venida del Señor en nuestra vida personal y comunitaria. Es una dinámica que nos mantiene activos y vigilantes en la fe y la conversión, atentos a dar una respuesta desde Jesucristo a cada una de las situaciones que se nos presenten diariamente.

En el evangelio, los herodianos, un grupo político que estaba a favor de Herodes y los fariseos, se acercan a Jesús para probarlo con una pregunta y dejarlo en una situación bastante peligrosa por la respuesta que fuera a emitir, y posteriormente acusarle y condenarle. Jesús no es tonto, y su respuesta lleva a que tanto los herodianos y fariseos como sus discípulos entiendan que las obligaciones que adquiere el ser humano con las leyes civiles han de ser cumplidas y no pasadas por alto en función de una opción de vida religiosa, como es el ser cristiano. Dios tiene su puesto, y el creyente ha de saber respetarlo. El ser humano, por tanto, no debe colocar en tensión aquellas cuestiones que se refieren al fuero civil con las del fuero religioso, pues ambas, relacionadas y en equilibrio, pueden llevar a que se consiga una mejor sociedad, justa y participativa para sus integrantes.




 Miércoles 4 de junio de 2008
 Clotilde – Frida

 INICIO
2Tm 1,1-3.6-12: Aviva el fuego de la gracia
Salmo responsorial 122: A ti, Señor, levanto mis ojos
Mc 12,18-27: Dios no es Dios de muertos

Hoy, en el evangelio, la polémica se presenta entre los saduceos y Jesús. Los primeros no creían en la resurrección; por eso es entendible su pregunta a Jesús, con la cual querían evidenciar lo ridículo de pensar en semejante realidad. Jesús, quien, según el evangelio de san Juan (Jn 11,25), se define a sí mismo como la resurrección y la vida, deja en claro que no es posible que después de la muerte y la resurrección se den las cosas como las plantean absurdamente los saduceos, ya que se resucita a una nueva realidad, no como la que conocemos, sino similar a la que experimentan los ángeles. Y negar la resurrección sería desconocer al mismo Dios, que ha creado al ser humano para la vida. Por esta razón, el creyente ha de estar confiado en que, a pesar de que la muerte se presente en toda la historia de la humanidad como compañera de camino, Dios confirma al ser humano en la vida perdurable, pues lo ha llamado a vivir en su plenitud. La resurrección, por tanto, es la vida en plenitud de Dios. Hoy como ayer hemos de estar preparados ante propuestas antiguas y nuevas que afirman que después de la muerte hay algo muy distinto a la resurrección de la que Cristo es primicia.




 Jueves 5 de junio de 2008
 Bonifacio

 INICIO
2Tm 2,8-15: La Palabra no está encadenada
Salmo responsorial 24: Señor, enséñame tus caminos
Mc 12,28b-34: Este es el primer mandamiento

Hoy se presenta un escriba, un doctor de la Ley, alguien que conoce en profundidad tanto la Torá como los otros textos bíblicos que conforman para nosotros el Antiguo Testamento. Ese erudito le pregunta a Jesús por el principal mandamiento de la Ley. Jesús responde que éste consiste en amar a Dios por encima de todo, lo que implica para el creyente entregarle en ello todo lo mejor de sí mismo; pero no sólo eso, ya que implica también amar al prójimo como a sí mismo, lo que constituye el segundo mandamiento más importante.

En estos dos mandamientos reside el cumplimiento de los otros. La clave del éxito en el seguimiento a Jesucristo es la práctica asidua de estos dos mandamientos. Ellos han de configurarse en nuestra vida como el pan o el agua tan necesarios para vivir. En ellos radica el sentido del cristiano de ser no sólo alguien que busca incasablemente saciar su sed de Dios, sino, además, alguien comprometido en ir a saciar la sed del otro que es su hermano, su hermana y su madre. Que la experiencia íntima que alcancemos del Señor nos impulse a no guardarnos nada de lo que corresponde a él y al prójimo desde la dinámica liberadora del mandato del amor.




 Viernes 6 de junio de 2008
 Norberto - Marcelino

 INICIO
2Tm 3,10-17: El buen cristiano será perseguido
Salmo responsorial 118: Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor.
Mc 12,35-37: La muchedumbre le oía con agrado

Ser buenos cristianos hoy en día sigue implicando persecución y amenaza para la propia vida, pues ante las injusticias y abusos contra aquéllos más pequeños y necesitados no podemos permanecer quietos esperando a que sean otros los que actúen. El buen cristiano tiene que ser hoy consciente de que su lugar primordial no es el templo donde se congrega para alabar y dar gracias a Dios por los beneficios que le concede diariamente, sino que hay otros escenarios donde es preciso que actué mucho más, para dar a conocer que Dios también está allí presente saliendo al encuentro del ser humano. Por eso el cristiano es movido por el amor a Dios a no quedarse quieto; a dar desde lo que tiene; a construir desde su condición el reino de Dios. No puede celebrar la misericordia de Dios si primero no ha ido a llevar esa misericordia a tantos necesitados de ella en nuestra tierra.

Así como la gente escuchaba con agrado la enseñanza de Jesús porque en ella percibía a la misma vida, al propio Dios hablando, el cristiano ha de ser presencia de Dios Padre vivo y actuante a favor del género humano, desde su testimonio de vida en fidelidad, justicia y caridad.



 Sábado 7 de junio de 2008
 Claudio

 INICIO
2Tm 4,1-8: Cumple tu tarea de evangelizador
Salmo responsorial 70: Mi boca contará tu salvación, Señor
Mc 12,38-44: Esa pobre viuda ha dado más que nadie

Somos muy dados a juzgar por las apariencias, y esa cultura se ha ido afianzando cada vez más con el paso del tiempo. Basta mirar la televisión o dar un paseo por las calles de nuestras ciudades para percibir cómo el poder de la imagen es tal, que se impone en forma arrolladora por sobre la verdad. Hoy Jesús llama la atención de los discípulos para que no se dejen engañar por las apariencias, pues Dios lo que menos ve son nuestros ropajes; lo que más le interesa es nuestro interior. Los discípulos, hombres sencillos y pobres, estaban tan asombrados por las grandes donaciones que hacían los ricos en las alcancías del Templo, que pasaron por alto el gran sacrificio de aquella viuda pobre, que por esa doble condición estaba doblemente relegada al grupo de los marginados y excluidos. A Jesús no se le escapa el gesto de esa mujer, más valioso que el de todos los ricos, porque no se debe dar de lo que a uno le sobra, sino de lo que es parte de nuestra vida misma. Si todos aquéllos que decimos ser cristianos imitáramos el sacrificio de la viuda pobre del Templo, en nuestras ciudades no existiría gente postrada, enferma, marginada, consumida por su soledad.