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AUTOR: Petras, James
 
AGENDA LATINOAMERICANA AÑO: 2002

El imperialismo de EEUU, hoy

James Petras


Introducción

Para comprender la actual configuración del poder mundial y las relaciones entre los Estados, el concepto de Imperialismo es más preciso y científico que conceptos vagos y amorfos como el de "globalización".

La naturaleza y la estructura del imperialismo se capta mejor cuando se reconoce que es un fenómeno complejo, cuyos componentes económicos, políticos, militares e ideológicos se interrelacionan.

En el sistema imperialista actual hay tres centros principales que son aliados y también compiten: EEUU, la Unión Europea y Japón.

Este ensayo documentará y describirá la naturaleza y la estructura del poder imperialista de EEUU. Comenzaremos con el papel de las multinacionales de EEUU en la economía mundial y el papel del Estado Imperialista de EEUU en las instituciones financieras internacionales (FMI, Banco Mundial, etc.).

Seguirá luego una discusión del poder político y militar mundial de EEUU, tal como se ejerce a través de organizaciones multilaterales y de la intervención bilateral y unilateral Finalmente, examinaremos el mensaje ideológico de la propaganda y su transmisión por los medios masivos controlados por el imperialismo.

Concluiremos resumiendo el poder acumulativo del imperio de EEUU y sus contradicciones.

Base económica del poder imperialista de EEUU

Un estudio reciente llevado a cabo por el "Financial Times" sobre las compañías más grandes del mundo según su capitalización del mercado, revela que de entre las 500 compañías más grandes del mundo, 244 son de EEUU, 46 de Japón y 23 de Alemania. Aun considerando toda Europa junta, sólo 173 son europeas, muy por debajo de EEUU. El crecimiento del poder económico de EEUU en relación a Japón aparece claro cuando comparamos los datos de los años 90: el número de firmas japonesas presentes entre las 500 más importantes cayó de 71 a 46, mientras que el número de firmas de EEUU aumentó de 222 a 244.

Si miramos a las 25 multinacionales más grandes, aquellas cuya capitalización excede los $ 86 billones, la concentración de poder económico de EEUU es aún más clara. Más del 70% son de EEUU, 26% son europeas y sólo el 4% son japonesas. Dado que las multinacionales controlan el comercio, los préstamos y las inversiones, es principalmente EEUU quien ha emergido como potencia dominante abrumadora. Dado que las compañías más grandes son la fuerza principal en la compra de las compañías más pequeñas, a través de fusiones y adquisiciones, podemos esperar que las multinacionales de EEUU desempeñarán un papel importante en el proceso de concentración y de centralización del capital. Estudios recientes demuestran que las corporaciones multinacionales todavía están bajo el control de sus jefaturas en EEUU, Europa y Japón. Más del 80% de las decisiones sobre tecnología e inversión son tomadas por la " casa matriz" imperial, refutando la pretensión de los teóricos de la globalización de que las corporaciones multinacionales no tienen "nacionalidad". Centenares de billones de dólares en ganancias, pagos de intereses y "royalties" llenan los cofres de las corporaciones con base en los EEUU, enriqueciendo a pocos en el norte y empobreciendo a los pobres en el sur.

La participación de EEUU en los beneficios mundiales ha pasado de 36% en 1990 a 43% en 1998. El poder financiero se concentra aún más: de los 13 de los bancos de inversiones más grandes, 11 pertenecen y son dirigidos por EEUU, dándole un papel clave en la ordenación y en el ser beneficiarios de las mega-fusiones.

Las llamadas "instituciones financieras internacionales” (IFI) como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), no son realmente internacionales, puesto que son controladas por EEUU y en un menor grado por los Estados Europeos.

El poder de los votos en las "IFIs" se basa en la contribución financiera, y da a EEUU el poder de vetar o de imponer determinadas condiciones en los préstamos, lo que fuerza a quienes los reciben a privatizar, a desregular sus economías y a eliminar las barreras comerciales.

La estructura interna de las IFI se compone de una junta de directores que son delegados designados por el Tesoro de EEUU y los ministerios financieros europeos. Estos delegados designados siguen la política dictada por el Estado imperialista, que a su vez trabaja muy de cerca con Wall Street, la Bolsa de Londres, etc. En otras palabras, el carácter multilateral o internacional de estas instituciones financieras es una fachada que disimula el verdadero poder ejercido por los Estados imperiales en favor de sus multinacionales. El FMI, el BM y el BID no son poderes internacionales; son más bien extensiones financieras del Estado imperialista. Las políticas neoliberales impuestas por las IFIs benefician directamente a las multinacionales, a través de las políticas de ajuste estructural, que facilitan los pagos de la deuda externa a bancos de EEUU a expensas de los salarios y los programas sociales para las masas urbanas y rurales.

El creciente poder de las coporaciones multinacionales de EEUU está ligado directamente a la influencia y dominación de Washington sobre las instituciones financieras internacionales. Ambos poderes fortalecen y expanden el imperio económico de EEUU: poder político e imperialismo económico de EEUU. Este imperialismo económico depende del poder político, de la capacidad del estado imperial para intervenir y establecer regímenes que le sean favorables, así como códigos legales y garantías para la inversión económica de EEUU y el pago de las deudas. El Estado imperial de EEUU es el instrumento principal para conquistar y recolonizar regiones para los inversionistas, prestamistas y comerciantes. Washington tiene varias agencias gubernamentales para realizar estas funciones: las fuerzas armadas para usar fuerza (o amenazar con ella) para defender regímenes pro-capitalistas o derrocar gobiernos progresistas; una extensa área de espionaje internacional y agencias de policía secreta (la CIA, DIA, DEA, NSA, etc.), que organizan esquadrones de muerte, reclutan informantes y en general desestabilizan regímenes antiimperialistas o eliminan movimientos progresistas.

El Departamento del Tesoro, por medio de instituciones unilaterales, bilaterales o multilaterales, proporciona ayuda económica para los regímenes clientes, y ordena boicots, embargos comerciales, etc. contra los regímenes nacionalistas o socialistas. El Departamento de Estado ordena las políticas diplomáticas, reconociendo y legitimando a los regímenes clientes, o demonizando a sus adversarios. El Departamento de Estado coordina la propaganda con los medios de comunicación privados de forma que transmitan la línea de pensamiento imperial.

El Departamento de Defensa organiza la intervención militar, entrena a fuerzas represivas y proporciona armas al ejército del cliente, para proteger los regímenes neo-liberales que abren la puerta a toma posesión de sus sectores económicos estratégicos.

El poder político de EEUU se proyecta en la arena internacional. La clave es es el intento de Washington de manipular y controlar las llamadas instituciones internacionales para dar legitimidad y apoyar su dominación imperial. Washington prefiere funcionar vía las instituciones multilaterales como las Naciones Unidas (ONU) o la Organización de Estados Americanos (OEA) si es posible, pero usará fuerza unilateral si es necesario para defender los intereses imperialistas. EEUU gana poder en la ONU mediante préstamos, influencia militar, regímenes clientes, promesas comerciales… para ejercer presión y sobornar a los gobiernos a votar por oficiales como Kofi Annam, el Secretario General, que son efectivamente servidores del Imperio. Cuando surgen asuntos políticos importantes para el debate, Washington junta los votos de sus clientes, o usa su influencia, o pone el veto en el Consejo de Seguridad para bloquear, o para implementar políticas imperialistas.

Por lo tanto, la dominación de EEUU sigue caminos multilaterales, bilaterales o unilaterales, según cuál sea el mejor mecanismo disponible en cada momento para realizar sus intereses imperiales: la invasión de Kosovo fue multilateral, el boicot de EEUU a Cuba (Helms-Burton) es unilateral, el apoyo de EEUU a Israel contra los palestinos es bilateral. Diferentes tácticas para el mismo fin político estratégico.

Las diversas instituciones políticas de EEUU se complementan entre ellas, proporcionando apoyo coercitivo económico, político e ideológico a las multinacionales y combatiendo a los adversarios nacionalistas y progresistas o a los competidores imperiales.

Poder militar

EEUU es la potencia militar intervencionista número uno en el mundo. Recientemente ha intervenido directamente en Yugoslavia, Iraq, Somalia, Panamá, Grenada, Afganistán... Ha intervenido indirectamente en operaciones clandestinas en muchas regiones, como América Central (Nicaragua, Guatemala, El Salvador), Suramérica (Colombia, Perú...). La escala y el alcance del poder militar de EEUU se manifiesta en su presupuesto militar (casi $300 billones), su monopolio nuclear y sus ventas militares (el mayor vendedor).

La OTAN (Organización del Tratado de Atlántico Norte) ha sido la alianza militar principal con la cual EEUU ha ejercitado su hegemonía, primero en Europa y, después del final de la guerra fría, en todo el mundo. La alianza de la OTAN ha estado bajo dirección de EEUU y ha servido siempre para organizar las fuerzas militares capitalistas importantes de cara a intervenir y reprimir los movimientos sociales en todo el mundo. Por ejemplo, Turquía, un miembro de la OTAN, usa armamentos y entrenamiento de la OTAN para reprimir violentamente a millones de kurdos. EEUU utilizó a la OTAN para bombardear Iraq y Yugoslavia. La nueva doctrina de la OTAN establece explícitamente las condiciones para las intervenciones militares ofensivas en cualquier lugar del mundo donde se vean amenazados los intereses occidentales, o sea, donde los movimientos o los regímenes progresistas resistan a las políticas neoliberales.

La clave del poder militar de EEUU es su flexibilidad táctica y su rigidez estratégica. La flexibilidad militar de EEUU se evidencia de muchas maneras: (1) en entrenar y adoctrinar a las fuerzas armadas clientes para luchar por los intereses económicos y estratégicos de EEUU en su propio país; (2) el Pentágono permite que guardianes de paz de EEUU supervisen áreas conflictivas para mantener los intereses de EEUU; (3) Washington proporciona fuerza aérea y consejeros, mientras otros países ponen las tropas terrestres; (4) el Pentágono recluta nuevos clientes en Europa Oriental, antigua URSS y los países Bálticos para formar parte de la OTAN para ser escudos que cercan a Rusia; (5) las bases militares de EEUU se extienden a nuevas regiones (Ecuador, Bolivia, Argentina, Macedonia, etc.) para reprimir movimientos nacionales y populares sociales..

La extensión de nuevas bases y alianzas militares coincide con la extensión económica del imperio de EEUU y la profunda contradicción entre la riqueza imperial y el empobrecimiento de la masa.

La flexibilidad táctica, la variedad de medios de intervención militar, es igualada a la rigidez estratégica. Los legisladores imperiales de EEUU tienen un conjunto de metas estratégicas constantes: mantener su posición de la dominación del mundo, limitar o minar los competidores regionales (Europa, Japón) y aislar, destruir o neutralizar a los regímenes nacionales independientes. La OTAN, extensión de Washington, con su gran presupuesto militar, se dirige a la dominación del mundo; su intervención en Bosnia y Yugoslavia y el reclutamiento de nuevos clientes en Europa Oriental es para fortalecer su posición en Europa; sus bases militares y el Plan Colombia son dirigidos a asegurar regímenes clientes en Colombia, Bolivia, Perú, etc.

Las ventas de armas de EEUU son componentes económicos y militares del sistema imperial. Las ventas de armas son exportaciones claves para proporcionar grandes beneficios para las industrias de EEUU y para compensar los grandes desequilibrios comerciales no militares. Militarmente, el programa de las armamentos da a EEUU palanca militar, influencia y posición estratégica en las fuerzas armadas de los países compradores: el entrenamiento tecnológico va acompañado de adoctrinamiento en contrainsurgente e ideología neoliberal. Militarismo es el hermano gemelo del imperialismo económico: los mercados libres son defendidos con las ametralladoras.

Las bases ideológicas del poder imperialista

La fuerza es el último recurso del imperio. EEUU confía en la propaganda ideológica para ganar adherentes y para desmoralizar y desorientar a sus grandes adversarios. Primero se utiliza la ideología para justificar o ligitimizar la intervención imperialialista. Para convencer al público, en EEUU y en otras partes, Washington sostiene el argumento de que su esfuerzo militar de destruir a los movimientos populares y movimientos sociales que luchan contra las desigualdades sociales y la explotación es por razones humanitarias.

Éste era el caso en Yugoslavia, donde el bombardeo masivo de edificios civiles y la matanza de miles de personas era para acabar con el " genociio " de los albaneses de Kosovo. Después de la victoria de la OTAN, los doctores forenses encontraron menos de 3.000 muertos en Kosovo, contando serbios, gitanos y albaneses, de ambos lados. Bajo la ocupación de la OTAN 250.000 serbios, gitanos, etc. han sido sacados de Kosovo, centenares han sido asesinados por los terroristas albaneses fanáticos, se ha privatizado la propiedad pública y la OTAN tiene una nueva base militar. La ideología humanitaria extendió el poder imperialista.

La campaña antidrogas de EEUU ha conducido a crear nuevas bases militares y a la intervención militar directa. En Colombia, EEUU ha escalado su campaña del militarization a través del Plan Colombia, dirigiendo y financiando la represión y a los grupos paramilitares contra los ejércitos del guerrilla y las organizaciones populares que protestan por el régimen neoliberal. La campaña antidrogas de Washington es un fraude, puesto que la mayoría de los traficantes de la droga se encuentran entre los militares y los aliados políticos de Washington, y la mayor parte del dinero de la droga es lavado en bancos de EEUU en Miami, Nueva York, etc. Ideologías antidrogas y antiterroristas se utilizan para disfrazar y legitimizar la recolonización de América Latina por Washington, y se dirigen a la represión de movimientos que desafían la hegemonía de EEUU.

Los medios de comunicación masivos, la CNN y los monopolios locales y extranjeros, transmiten la propaganda de Washington y dan la imagen de ser agencias de noticias privadas, independientes. La centralización y concentración de los medios masivos de comunicación y sus crecientes conexiones a los centros imperialistas facilitan la conexión entre los monopolios nacionales masivos y los que dictan la política imperialista.

Conclusión

La dominación imperial de EEUU es el problema principal del nuevo milenio. Es una fuerza compleja y ubicua que ha polarizado profundamente al mundo/clases/razas/género/regiones. La transferencia masiva de riqueza del imperialismo a los ricos del norte y oligarcas del sur va emparejada con el creciente ejército de pobres en el Sur y los decadentes salarios de los trabajadores en el norte. Sin embargo, el fenómeno gemelo de imperialismo económico y militarismo está provocando resistencia popular, movimientos anti-imperialistas en Colombia, revolución social de los campesinos de Bolivia, Brasil, Paraguay, regímenes nacionalistas en Venezuela... Si bien EEUU domina el mundo hoy, la creciente resistencia cuestiona el Imperio de mañana.

 

James Petras

Nueva York

 

 

 

 


 



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